Definición de eunuco

El origen etimológico de eunuco se encuentra en el vocablo griego eunoûchos, que derivó en el latín eunūchus. Un eunuco es un hombre que ha sido sometido a la castración (es decir, a la extirpación de sus órganos sexuales).

El eunuco puede haber sufrido una castración parcial o total. Cuando se realiza la ablación tanto de los testículos como del pene, se habla de emasculación. En algunos casos, en cambio, se extirpan solos los testículos o únicamente el pene.

Se suele decir que un hombre transformado en eunuco accede a una condición de género diferente: la sociedad no trata igual a los hombres con genitales y a los eunucos. El eunuco se feminiza debido a las alteraciones hormonales, aunque no registra un cambio genético.

En la antigüedad, existían costumbres que contemplaban la castración masculina. Se buscaban eunucos, por ejemplo, para cuidar a las mujeres que formaban parte de un harén. En el plano del arte, los castrati eran eunucos a quienes se despojaba de sus órganos genitales en la niñez para que conserven la voz aguda.

En “La Biblia” se encuentran distintas referencias a los eunucos. Así, por ejemplo, en la misma se establece que se castraba a los hombres bien por un castigo o una vez que habían sido esclavizados. De la misma manera, se hace mención a personajes que lo eran como sería el caso de Saasgaz, que ejerció como guardián de las esposas y concubinas del rey Asuero.

Además de todo lo expuesto, no podemos pasar por alto el hecho de que existen documentos antiguos en los que se acredita que el término eunuco se utilizaba también con otro significado. En concreto, se empleaba para hacer mención simplemente a un funcionario que trabajara en la corte del correspondiente rey.

No hay que olvidar tampoco que en algunas tribus de África cuando un hombre quería casarse con una mujer tenía que demostrarle su valentía. ¿Cuál era la forma de demostrarla? Regalándole a su futuro esposa los genitales de otro varón. Es decir, que para casarse tenía que convertir en un eunuco a otro hombre.

Asimismo, se establece por parte de las leyendas que durante la Grecia Antigua las amazonas que no querían a los hombres para procrear les mutilaban cortándoles sus genitales. Y no solo eso, también en la China Imperial se establecía que para poder trabajar en la Corte del Emperador los hombres tenían que convertirse en eunucos. Para eso se sometían a una castración dolorosísima en la que las hemorragias eran notables para luego soportar cuatro días de intensos dolores.

Actualmente la práctica de convertir a un varón en eunuco no es habitual. Sin embargo, en ciertos casos médicos, la castración se vuelve imprescindible para preservar la salud del individuo. Un accidente también puede hacer que un hombre sea transformado en eunuco.

En el lenguaje coloquial, por último, se llama eunuco al hombre que es afeminado o que no evidencia virilidad. En este caso, se trata de una apelación despectiva o peyorativa: “No seas eunuco y haz tu trabajo”, “¡Eres un eunuco! Siempre te escondes cuando hay problemas”.

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