Definición de corporativismo

La idea de corporativismo tiene diferentes usos. La primera acepción que menciona el diccionario de la Real Academia Española (RAE) refiere a la doctrina que impulsa la intervención estatal para resolver los conflictos que se producen en el ámbito del trabajo, apelando al desarrollo de corporaciones que reúnan a los trabajadores y a los empleadores.

En este marco, el corporativismo es un tipo de organización socioeconómica que se basa en la economía planificada y en el sindicalismo. Según esta doctrina, las asociaciones empresariales, profesionales y sindicales deben unirse a través de corporaciones que se hallan bajo la órbita del Estado.

La actividad política, en el corporativismo, es desarrollada por los representantes gremiales. De esta forma se crea una estructura piramidal donde el poder se ejerce de manera vertical.

Mediante el corporativismo, la sociedad se organiza de acuerdo a asociaciones (corporaciones) que representan los intereses específicos de un grupo. La intervención del Estado en estas corporaciones, de acuerdo a la doctrina, permite neutralizar los conflictos. Cabe destacar que las corporaciones pueden tener facultades normativas y ser erigidas como la vía obligatoria de representación política de sus afiliados.

Es necesario señalar que los orígenes del corporativismo son muy remotos, tanto que podemos encontrar algunos ejemplos en la Antigua Roma y en la Antigua Grecia. También se perciben sus rasgos en algunas religiones, como ser el cristianismo, el budismo, el Islam, el hinduismo y el confucionismo.

Si nos situamos en el corporativismo que se puede asociar a las relaciones sociales, nos enfrentamos al que se basa en el parentesco. Este tipo de corporativismo se centra en la identificación de la etnia según una división en familias y clanes, un fenómeno que se ha manifestado con mucha frecuencia en la historia de América Latina, Asia y África.

Tenemos, por otro lado, el corporativismo moderno, el cual se cree que ha sido impulsado en gran parte por las sociedades confucionistas del Sudeste y el Este del continente asiático, las cuales se basaban en clanes, familias y grupos. En la sociedad china encontramos también elementos predominantes de corporativismo de clan, ya que las relaciones familiares se ven regidas por normas de carácter legal. La sociedad islámica también suele basarse en tribus o clanes que llevan el corporativismo a la comunidad.

Con respecto a la presencia de este concepto en el ámbito religioso y espiritual, podemos decir que ya desde el Nuevo Testamento encontramos rastros del corporativismo cristiano, específicamente en la Primera epístola a los corintios, en la cual Pablo de Tarso se expresa de manera orgánica con respecto a la sociedad y la política, dando a entender que toda la comunidad y sus componentes son un todo que se relaciona de forma funcional, del mismo modo que las diferentes partes del cuerpo humano.

El confucianismo, que también se conoce como confucionismo, es el grupo de doctrinas de carácter moral y religioso que predicaron los seguidores y los discípulos del pensador chino Confucio luego de su muerte. Con respecto al corporativismo, lo enfatiza en el desarrollo de la familia y la comunidad a través de la solidaridad y la armonía.

También encontramos conceptos sociales que hacen referencia al corporativismo en el hinduismo, como ser la importancia de cuestiones como el consenso, la armonía y el sentimiento de comunidad.

Corporativismo, por otra parte, es la denominación que recibe la actitud o postura que asume un sector para defender de forma tajante e incondicional los intereses de sus integrantes. Si los periodistas de un país justifican siempre la conducta de quienes ejercen este oficio, más allá de sus errores y faltas, podría hablarse del corporativismo que existe en el periodismo. El corporativismo de los futbolistas, por otra parte, puede llevar a que estos deportistas no acepten críticas de personas que no hayan jugado a nivel profesional.

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