Definición de complaciente

Complaciente es un adjetivo que permite hacer referencia a aquel o aquello que complace o que se complace. Complacer, por su parte, menciona la acción de causar placer o satisfacción a alguien.

Una persona complaciente, por lo tanto, es quien accede a lo que otra desea, por lo que le resulta agradable o útil. Por ejemplo: “No me gustan las mujeres complacientes que siempre dicen que sí”, “No tienes por qué ser complaciente con tu madre”, “Estoy harto de los jueces que son complacientes con los poderosos”.

La noción de complaciente suele tener una connotación peyorativa o despectiva. Se entiende que, si alguien siempre accede a los requerimientos de los demás, no consigue hacer valer su posición ni defender sus intereses, sino que simplemente cede a las preferencias ajenas descuidando las propias.

Por eso se dice que un dirigente político no puede ser complaciente con ningún sector, ya que no puede privilegiar intereses parciales sino que debe velar por el bienestar de la mayoría.

En algunos casos, sin embargo, se puede ser complaciente para evitar generar un daño a otra persona. Esto puede tener relación con las mentiras piadosas, ya que se trata de un recurso que, ante la posibilidad de herir a otra persona si decimos la verdad, permite dejarla contenta sin que ninguna de las dos partes pierda nada en el proceso.

Durante la crianza de los seres humanos, así como del resto de las especies animales, es importante establecer ciertos límites a los más pequeños para evitar que se conviertan en personas irresponsables y desconsideradas; dependiendo de la cultura y de las creencias de cada grupo familiar, los niños aprenden a compartir sus pertenencias, a valorar el esfuerzo ajeno, a dar las gracias y a pedir perdón, entre otras muchas lecciones de vida básicas para desenvolverse en una sociedad.

Esto no significa que no se pueda premiar a los niños cuando hacen las cosas bien, o incluso incentivarlos a mejorar a través de regalos espontáneos, los cuales no tienen que ser necesariamente materiales. Así como en el caso de las mentiras piadosas, muchas veces resulta productivo ser complaciente con las personas en etapa de desarrollo, para impedir que se frustren ante ciertas situaciones muy difíciles de superar, con la esperanza de que la carga extra de energía positiva les sirva para finalmente derribar los muros que los detienen momentáneamente.

Pero como sucede con todas las cuestiones relacionadas con la mente y el crecimiento, ser complaciente puede tener sus consecuencias negativas, especialmente si se practica en exceso o en el momento equivocado. Aquí entra en juego el concepto de malcriar, cuyo significado está asociado a ser demasiado permisivo con un menor, lo cual suele derivar en peligrosas conductas durante la adolescencia y, en los peores casos, a lo largo de la adultez.

Ser demasiado complaciente con un niño puede acostumbrarlo a recibir lo que pide al punto de crearle la idea de no necesitar esforzarse por conseguir sus objetivos; se trata, por supuesto, de una distorsión de la realidad, que sólo sería posible dentro de su círculo, y que podría ocasionarle graves trastornos una vez que se decidiera a cruzar las fronteras de su zona segura. En otras palabras, es un acto injusto para con un ser que depende de sus mayores para aprender a tomar buenas decisiones, y que más adelante cargará con una personalidad que le ocasionará muchos conflictos.

Complaciente también es un adjetivo que se utiliza en la sexualidad para referirse a la capacidad o voluntad de una persona para proporcionar placer a su pareja en la intimidad. Se considera que alguien complaciente cumple los deseos y las fantasías de la otra persona.

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