Definición de cavilar

El verbo cavilar, que proviene del término latino cavillāre, hace referencia a la acción de meditar o reflexionar profundamente sobre alguna cuestión. Al acto y resultado de cavilar se lo denomina cavilación.

Por ejemplo: “Después de varias horas de cavilar, el joven decidió salir de su habitación y conversar con su padre”, “No puedes cavilar todo el tiempo: es necesario que actúes”, “Cuando te encuentras con una escena de ese tipo, enseguida comienzas a cavilar”.

Cavilar, en definitiva, consiste en pensar con detenimiento. Una persona cavila cuando intenta comprender algo que le resulta complejo o cuando pretende sacar alguna conclusión. En algunos casos la cavilación se asocia a la duda, ya que el individuo analiza durante mucho tiempo una situación ante la falta de certeza o convicción.

Supongamos que a un hombre que lleva diez años trabajando en la misma empresa, donde obtiene un buen salario y ocupa un cargo jerárquico, le llega una oferta laboral de una compañía recién creada. Esta nueva empresa le ofrece un salario bastante más alto del que percibe en la actualidad, aunque las perspectivas a futuro son inciertas ya que la firma recién está dando sus primeros pasos en el mercado. Por eso el hombre no puede dejar de cavilar y se plantea si debería conservar su trabajo actual o arriesgarse y apostar por un cambio.

Es importante tener en cuenta que cavilar no es una acción positiva o negativa en sí misma. Muchas veces cavilar supone reflexionar antes de actuar, lo cual se considera bueno, aunque en otros contextos puede suponer una pérdida de tiempo o derivar en la inacción.

Esta amplitud que caracteriza el verbo cavilar, así como otros muchos que se centran en cuestiones relacionadas con la opinión personal y las decisiones, vuelve muy difícil definir la percepción que la gente tiene de él así como las consecuencias que pueden derivar de su ejecución. Dicen que «todas las opiniones son válidas», y del mismo modo podemos asegurar que es tan correcto pensar detenidamente antes de actuar como dejarse llevar por un impulso.

La subjetividad, sin embargo, conoce ciertos límites, que se disparan en especial cuando tienen lugar sucesos que generan mucho sufrimiento o que se adentran en el terreno de la moral y la ética. Por ejemplo, no es normal ni aceptable la aceptación del nazismo como una ideología positiva, de manera que esta «opinión» podría considerarse «incorrecta», algo que se contradice con lo expuesto en el párrafo anterior.

Con respecto a las cavilaciones, no hay nada de malo en dedicar horas, días y semanas a contemplar una serie de ideas y posibilidades antes de tomar una decisión que consideramos de vital importancia para nuestra vida; sin embargo, si nos encontramos en una situación de alto riesgo que exige una reacción inmediata, cada segundo vale oro y entonces la excesiva cavilación puede derivar en la muerte.

Es posible decir que la cavilación es casi un estado de profunda reflexión en el cual algunas personas se sumergen y permanecen durante mucho tiempo, gran parte de sus vidas. El verbo cavilar tiene varios sinónimos, entre los que se encuentran los siguientes: meditar, pensar, discurrir, rumiar, elucubrar, abstraerse, abismarse, reconcentrarse y ensimismarse; sin embargo, lejos está de representar un mero momento de evaluación, ya que las personas que lo practican tienen una forma de ser particular, con una tendencia especial a la reflexión.

En este sentido, podemos pensar que los individuos que tienden a cavilar lo hacen con frecuencia, como una parte esencial de su paso por la vida, así como las personas introvertidas se muestran siempre con la misma cautela frente al mundo y repasan sus líneas muchas veces antes de emitir un sonido.

Definición siguiente →