Definición de becerro

Lo primero que hay que saber es que no hay un origen etimológico claro de este término. Así, hay teorías que establecen que deriva de la palabra vasca “beicecor” y otras que determinan que procede del ibérico “ibex”. Esta última es una palabra que se utilizaba para referirse a una especie de antílope.

Se llama becerro a la cría de un animal de la especie Bos primigenius taurus (conocido coloquialmente como vaca) que tiene hasta dos o tres años. El concepto es equivalente, en ciertos ámbitos, a la noción de novillo.

Las vacas son mamíferos que pertenecen al grupo familiar de los bóvidos. Esta clase de animales suelen criarse en el campo para la obtención de leche y de carne. También se aprovechan su cuero, sus cuernos y, en ocasiones, hasta sus excrementos. Los toros (ejemplares machos de Bos primigenius taurus), por otra parte, son usados en ciertas naciones en el marco de eventos de tauromaquia.

Se llama ganadería bovina a la cría y el uso de esta especie. En este contexto, la obtención de becerros es fomentada por el ser humano. Las vacas carecen de una época reproductiva en particular: esto quiere decir que pueden reproducirse en cualquier momento del año.

La duración media del ciclo reproductivo de la vaca es de 21 días. Una vez que la vaca queda preñada, tras unos nueve meses de gestación, se produce el parto del becerro.

También se conoce como becerro a la piel de un ternero que se encuentra curtida y que puede emplearse para la fabricación de calzado; a una planta también denominada dragón; y al libro donde ciertas comunidades religiosas copiaban escrituras de sus pertenencias y sus diferentes privilegios.

En España, por último, existen varios lugares que llevan el término becerro en su nombre, como el yacimiento arqueológico El Becerro en Huelva, el municipio Peal de Becerro en Jaén y las Cuevas del Becerro en Málaga.

Asimismo no hay que pasar por alto que en Bolivia, concretamente en la zona de Santa Cruz, existe la Laguna del Becerro. Esta cuenta con algo más de 52 hectáreas y unas dimensiones de 890 x 1.014 metros.

Dentro del ámbito de la literatura también se ha hecho utilización del término becerro que nos ocupa. Este sería el caso, por ejemplo, de la novela “El becerro de oro”. La misma fue publicada en el año 1931 y fue escrita “a la limón” por los autores soviéticos Iliá Ilf y Yevgueni Petrov. Viene a ser la continuación de la obra “Las doce sillas”, que vio la luz en el año 1927.

El protagonista no es otro que Ostap Bénder, un estratega que, después de superar una herida en el cuello que ha estado a punto de acabar con su vida, decide quitarle el dinero a un millonario clandestino. Sin embargo, sus planes no irán bien y no alcanzará el objetivo. Pero no querrá rendirse, por lo que optará por tomar otra medida.

En concreto, se informará a fondo de la vida del millonario y así será que descubrirá algunos aspectos que utilizará para poner en marcha un chantaje.

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