Definición de acaecer

De accidĕre a accadĕre y luego a accadiscĕre: esa fue la evolución etimológica de acaecer, un verbo que se utiliza con referencia a acontecer u ocurrir. Por ejemplo: “Aquel discurso del presidente fue un anticipo de todo lo que iba a acaecer en el país”, “Los científicos tratan de descubrir cómo pudo acaecer la primera mutación de la especie”, “El jefe comunal hizo responsable al gobernador de la provincia por lo que pueda acaecer en las próximas semanas”.

Supongamos que, en el reglamento de un deporte, se indica que toda circunstancia que le pueda acaecer a un jugador y que le impida seguir compitiendo, será analizada por los jueces para determinar si la competencia se reanudará en el futuro o si, por el contrario, se le otorga el triunfo al rival. Aquello que puede acaecerle al jugador puede ser una lesión, un malestar de salud o una urgencia de cualquier otra índole.

Tomemos el caso del derrame de una sustancia tóxica en un lago. Las autoridades pronto ordenan una investigación para determinar quién es el responsable de la contaminación y para descubrir qué consecuencias pueden acaecer sobre las personas que residen en los alrededores del lago y sobre los animales acuáticos que viven en él. De acuerdo a los resultados del análisis realizado por los especialistas, el gobierno castigará a quien corresponda por la acción contaminante y tomará las medidas necesarias para proteger a los seres humanos y los animales afectados por los hechos.

Uno de los matices que vuelve muy interesante la definición de este término es su relación con el concepto de realidad, cuya subjetividad solemos pasar por alto muy a menudo. A los seres humanos nos cuesta comprender que no todos vemos lo mismo, que cada uno percibe el entorno de forma diferente, y por eso somos capaces de enfrentarnos a muerte si advertimos ideas opuestas a las nuestras. Pero, por mucho que les pese a algunos, la realidad no es rígida ni absoluta.

Dicho esto, dado que acaecer es, en pocas palabras, «hacerse realidad», no es incorrecto decir que un mismo hecho, algo que haya acaecido, puede ser visto de diferentes formas según las características de cada individuo. Sobra aclarar que no se trata de cuestiones relacionadas con lo sobrenatural, las visiones o los cruces entre dimensiones; no es necesario creer en nada más que lo cotidiano para entender que cada persona vive un mismo suceso a su manera.

Tomemos, por ejemplo, un hecho catastrófico, en el cual se mezclen la destrucción material y el sufrimiento humano, para intentar explicar las diferencias que pueden existir entre dos puntos de vista de un mismo hecho: tras el derrumbe de un edificio provocado por un ataque terrorista, los familiares de las víctimas sufren por las muertes mientras que los criminales se alegran por haber enviado su mensaje con éxito.

Una noticia de este tipo, por lo tanto, puede reflejar el acaecer de una desgracia (para quienes se vean afectados por el fallecimiento y el sufrimiento de muchas personas inocentes) o bien el acaecer de una operación terrorista exitosa. La realidad es muy diferente para estos dos grupos tan opuestos; del mismo modo, las personas que se encontraran dentro del edificio vivirían el fatal momento del derrumbe cada una a su manera, así como quienes tuvieran intereses económicos relacionados con el edificio pensarían en su bolsillo, a diferencia del resto de los involucrados.

Acaecer, por otra parte, puede ser el acaecimiento (aquello que sucede): “Muchos estudiosos se centraron en el acaecer cósmico”. El diccionario de la Real Academia Española también menciona una acepción que ha quedado en desuso, según la cual el significado de acaecer es «estar presente, juntarse en un determinado lugar».

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