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Reproducción sexual

Te explicamos qué es la reproducción sexual en biología, su proceso y cómo ocurre en animales y humanos. Además, la reproducción asexual.

¿Qué es la reproducción sexual?

En biología, la reproducción sexual es todo proceso de generación de un individuo nuevo que involucra a dos individuos de la misma especie pero distinto sexo. Se diferencia de la reproducción asexual porque implica la combinación de los materiales genéticos de ambos progenitores para formar uno nuevo.

La reproducción sexual es característica de los organismos eucariotas, o sea, de aquellos cuyas células poseen núcleo bien definido, y sobre todo de los pluricelulares.

Se da conforme a distintos mecanismos, que conducen siempre a la fecundación: la unión de células sexuales provenientes de cada uno de los progenitores, para iniciar un proceso de multiplicación acelerada y conformar un cigoto, que posteriormente será embrión y finalmente un individuo nuevo de la especie, listo para incorporarse al ecosistema.

El origen de la reproducción sexual constituye un misterio biológico, pero se asume que surgió en nuestro planeta hace 1.200 millones de años, antes de que existieran los primeros organismos pluricelulares.

Algunas teorías apuntan a que fue consecuencia de las infecciones virales, otras a ciertos tipos de fagocitosis celular que permitieron la incorporación del ADN de las células devoradas en el de la devoradora. En todo caso, permitió combatir el empobrecimiento genético de las comunidades, y dio paso una variación genética que no dependía de mutaciones esporádicas.

Ver también: Reproducción de las plantas

Selección sexual

La posibilidad de la reproducción sexual, es decir, de la combinación del material genético de dos individuos de la misma especie para formar uno nuevo y único, propició la aparición en los seres vivos sexuales. Es decir, surgió el dismorfismo sexual: la diferenciación de los individuos en base a su sexo biológico (masculino y femenino).

Dicha diferenciación es producto de la selección sexual: un proceso evolutivo descrito por Charles Darwin en su obra El origen de las especies (1859), y que supone el efecto de la presión competitiva, o sea, la selección natural, entre los individuos de una misma especie, por acceder a la cópula, entiéndase, por reproducirse.

Dicho de modo más simple: los individuos de una misma especie compiten entre sí por reproducirse de modo eficaz, mediante distintos mecanismos que, con el pasar del tiempo, fueron modificando y especializando sus propios cuerpos.

Así, el cuerpo de machos y hembras de las distintas especies comenzaron a desarrollar características físicas y bioquímicas que les permitieran tener acceso al acto sexual, como la especialización de ciertas partes del cuerpo con fines reproductivos, o el desarrollo de otras para poder llevar adelante el cortejo y atraer un compañero sexual, como los colores llamativos.

Proceso de la reproducción sexual

La reproducción sexual puede darse según distintos mecanismos, pero siempre dentro de un esquema muy similar de procesos bioquímicos y celulares, que podemos describir de la siguiente manera:

  • Gametogénesis. Los organismos generan células sexuales (gametos), las cuales poseen la mitad del contenido genético de una célula ordinaria y están diseñadas específicamente para la reproducción. Dichas células se originan mediante un proceso llamado meiosis, en glándulas y órganos especializados del cuerpo y son distintas dependiendo del sexo. En el caso de los animales se trata de espermatozoides (masculino) y óvulos (femenino).
  • Fecundación. Se llama así al encuentro entre los gametos femeninos y masculinos, para fusionarse y producir un cigoto, es decir, una célula nueva dotada de un material genético único e irrepetible, poseedora de todo el potencial para convertirse en un individuo completo. Para que dicha célula se produzca, se deben unir físicamente los gametos, lo cual puede ocurrir en el medio ambiente (fecundación externa) o bien dentro del organismo femenino (fecundación interna). Dependiendo de ello, se deberá producir entonces un coito o acto sexual.
  • Desarrollo embrionario. En esta etapa el cigoto se multiplica, crece y gana complejidad, atravesando numerosas etapas hasta producir un embrión: un individuo nuevo de la especie de sus progenitores, que a partir de entonces crecerá, se desarrollará y eventualmente estará listo para iniciar una vida propia. Este desarrollo embrionario tendrá lugar dentro del cuerpo materno (en el caso de la fecundación interna) dando así origen al embarazo; o bien tendrá lugar dentro de huevos (en el caso de la fecundación externa).
  • Nacimiento. Cuando el desarrollo embrionario está completo, el nuevo individuo se asoma al mundo por primera vez, lo cual implica romper la membrana del huevo o bien ser expulsado del cuerpo materno por el canal de parto. A partir de entonces, habrá un nuevo individuo de la especie en el mundo.

Reproducción sexual en animales

La gran mayoría de los animales se reproducen sexualmente, por lo que presentan también dismorfismo sexual: diferencias físicas entre machos y hembras. Sin embargo, no todos se reproducen de idéntica manera, ya que existen:

  • Animales ovíparos. Aquellos que se reproducen sexualmente, ya sea a través de un coito (fecundación interna) o de la liberación de gametos (fecundación externa), pero siempre a través de huevos que deposita la hembra. Dichos huevos son fecundados dentro o fuera de la hembra por el esperma del macho y dan origen cada uno a un nuevo individuo de la especie (o varios). Son ejemplo de animales ovíparos: los insectos, los peces, los reptiles y las aves.
  • Animales vivíparos. Aquellos que se reproducen sexualmente y mediante coito, es decir, con fecundación interna, por lo que atraviesan una gestación o embarazo, al término del cual se expulsan vivos a los nuevos individuos, ya formados, listos para llevar una vida independiente. Son ejemplo de animales vivíparos: los mamíferos y el ser humano.
  • Animales ovovivíparos. Aquellos que se reproducen sexualmente y mediante coito, y mediante una puesta de huevos, pero esta última ocurre dentro del cuerpo de la madre, del cual saldrán posteriormente los individuos formados. Se trata de una opción intermedia entre las dos anteriores. Son ejemplo de animales ovovivíparos: los tiburones, las rayas y ciertos tipos de serpiente.

Reproducción sexual humana

Los seres humanos, en tanto mamíferos, nos reproducimos de manera sexual y mediante coito, con fecundación interna de la hembra, que luego atraviesa un período de gravidez o embarazo prolongado, durante 9 meses aproximadamente.

Durante dicho proceso el vientre materno se abulta a medida que el cigoto se convierte en embrión y este último en feto, para finalmente ser expulsado por el canal de parto.

Sin embargo, a diferencia de otras especies animales, los seres humanos tenemos una infancia prolongada y vulnerable, especialmente en los primeros meses de vida, ya que el desarrollo de nuestro cerebro es posterior al parto. De otro modo sería muy difícil que la cabeza rígida de un niño atravesara el canal de parto.

Más en: Reproducción humana

Reproducción asexual

A diferencia de la reproducción sexual, la asexual no requiere de la participación de dos sexos, ni de gametos, sino que partiendo de un único individuo pueden obtenerse dos descendientes, pero con la salvedad de que éstos serán genéticamente idénticos al progenitor, o sea, serán sus clones.

La reproducción asexual se diferencia de la sexual en que resulta mucho más económica en términos energéticos, y más fácil en sus procedimientos celulares, pero carece de un elemento fundamental que es la variabilidad genética. Para ello, las especies de seres vivos que se reproducen de esta manera dependen de las mutaciones espontáneas del ADN.

Sigue en: Reproducción asexual

Referencias