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Oraciones simples

Te explicamos qué son las oraciones simples, las características de cada tipo y diversos ejemplos. Además, las oraciones compuestas.

¿Qué son las oraciones simples?

En lingüística, las oraciones simples son aquellas que poseen un único verbo conjugado, y que por ende poseen una estructura generalmente llana y directa: un sujeto, dotado o no de complementos, y un predicado, cuyo verbo a su vez puede tener o no complementos. Se distinguen de las oraciones compuestas, dotadas de más de un verbo conjugado y poseedoras de estructuras más complicadas.

Las oraciones simples son las más fáciles y las primeras que aprendemos a formular en nuestro idioma (o en uno extranjero). Sin embargo, en el día a día solemos hablar de maneras más complejas y enrevesadas, favoreciendo sentidos ocultos, y empleando oraciones compuestas, que combinan dentro de sí oraciones simples.

Ver también: Oraciones bimembres

Tipos de oraciones simples

Tradicionalmente, las oraciones simples se clasifican de acuerdo a numerosos criterios. Uno de los principales es la existencia o no de un sujeto oracional, de modo tal que podamos distinguir entre:

Oraciones personales. Aquellas en las que un sujeto lógico es reconocible, ya sea que esté explicitado o no. Estas oraciones, a su vez, se clasifican de acuerdo al tipo de sujeto que posean, en:

  • Oraciones de sujeto explícito. Aquellas en las que el sujeto está claramente identificado y es reconocible a simple vista. Por ejemplo: “Mi madre teje escarpines con lana china” (sujeto: “Mi madre”).
  • Oraciones de sujeto elíptico. Aquellas en las que el sujeto está elidido, o sea, no es explícito o no se ha pronunciado, pero se puede inferir de su contexto. Por ejemplo: “Tengo un libro de medicina en casa” (sujeto: “Yo”).
  • Oraciones de sujeto indeterminado. Aquellas en las que hay un sujeto oracional, pero su identidad no puede ser revelada o no se desea hacerlo, y en su lugar se emplea una fórmula imprecisa. No equivale a oraciones impersonales, ya que el verbo está debidamente conjugado. Por ejemplo: “En la escuela me robaron mi cuaderno” (sujeto: un “ellos” indeterminado).

Oraciones impersonales. Aquellas en las que no existe la posibilidad de identificar un sujeto lógico, ya que la oración no lo requiere. Suelen clasificarse en:

  • Oraciones naturales. Aquellas que se refieren a fenómenos de la naturaleza que no son ejecutados por ningún sujeto, ni atribuibles a nadie, sino que ocurren de manera espontánea. Por ejemplo: “Anoche llovió torrencialmente”.
  • Oraciones gramaticalizadas. Se conoce así a las oraciones cuyos verbos –hacer, haber o ser- operan de manera impersonal. Por ejemplo: “Hay comida de sobra en la despensa” o “Hace mucho que nadie viene por aquí”.
  • Oraciones impersonales reflejas. Aquellas en las que se emplea un pronombre para impedir la aparición del sujeto, generalmente usando la tercera persona del singular para conjugar el verbo. Por ejemplo: “Aquí se vive tranquilamente” o “Ya no se puede salir de casa”.

Por otro lado, es posible clasificar también las oraciones simples atendiendo a su modalidad, o sea, a la actitud manifiesta del hablante marcado por el modo del verbo. Así, tenemos:

Oraciones enunciativas o Realis. Aquellas en que se aborda objetivamente un acontecimiento, es decir, se describe algo de la realidad concreta o imaginaria. Por ejemplo: “El auto tiene el radiador averiado”.

Oraciones noenunciativas. Aquellas que expresan un contenido subjetivo, de acuerdo a las siguientes posibilidades:

  • Imperativas. Acuden al receptor con la intención de modificar o influir sobre su conducta. Por ejemplo: “¡Ya levántate del suelo!”.
  • Desiderativas. Expresan un deseo del emisor, por lo que suelen ir acompañadas de términos que expresan esperanza o anhelo. Por ejemplo: “Ojalá mi papá me traiga un chocolate”.
  • Dubitativas. Expresan una duda o posibilidad en las consideraciones del emisor, por lo que suelen ir acompañadas de adverbios o locuciones que expresan duda. Por ejemplo: “Tal vez mañana me anime a dejar de fumar”.
  • Exclamativas. Transmiten los sentimientos o el estado anímico del emisor. Por ejemplo: “¡Qué buena suerte la tuya!” o “¿Por qué me tuvo que pasar esto a mí?”.
  • Interrogativas. Aquellas que consisten en preguntas, o sea, que esperan una respuesta del otro. Por ejemplo: “¿Cuál es tu nombre?”.
  • Realizativas. Las que sirven no para describir un estado de cosas de la realidad, sino para crear uno nuevo mediante el lenguaje, como en promesas, juramentos, etc. Por ejemplo: “Y ahora los declaro marido y mujer”.

Ejemplos de oraciones simples

Algunos ejemplos de oraciones simples son:

  • Pedro vendrá mañana por la mañana.
  • Los canguros predominan en Australia.
  • No hay quien pueda contra la depresión.
  • Somos una familia muy unida.
  • El perro no se cansa de jugar.
  • Vamos a comprar todo lo necesario para la cuarentena.
  • En Zimbabue derrocaron la dictadura.
  • Ya tengo mucha hambre.
  • Pintaron la pared de anaranjado.
  • La prima de Miguel salió a bailar.
  • Financiaremos su negocio inmediatamente.

Oraciones compuestas

A diferencia de las oraciones simples, las compuestas se forman empleando más de un verbo conjugado, es decir, combinando oraciones simples para construir una estructura más grande.

Dentro de dicha estructura se establecen relaciones jerárquicas y combinatorias entre las oraciones, según se hayan dado por coordinación, yuxtaposición o subordinación. Gracias a este tipo de oraciones, podemos expresar contenidos más complejos y significados más intrincados, en una misma oración.

Más en: Oraciones compuestas

Referencias

  • “Clasificación de la oración simple” en Wikipedia.
  • “La oración simple y sus características” (video) en UnProfesor.
  • “¿Cuáles son las oraciones simples? Explicación y ejemplos” en Centro de Estudios Cervantinos (España).
  • “Diferencia entre la oración simple y la oración compuesta” (video) en UnProfesor.
  • “Con la lengua: oraciones simples y oraciones compuestas” de Alexis Márquez Rodríguez en Fundéu BBVA (España).