Historia

Homo floresiensis: qué es, descubrimiento, características, cráneo


¿Qué es el Homo floresiensis?

El Homo floresiensiscorresponde a una especie extinta del género Homo que es denominada también como “el hombre de Flores” y como “Hobbit”. Este último sobrenombre responde al pequeño tamaño característico de este espécimen que fue descubierto en 2004. 

Los restos esqueléticos de H. floresiensis y los depósitos que los contienen datan de hace aproximadamente 100.000 a 60.000 años, mientras que los artefactos de piedra atribuibles a esta especie varían de aproximadamente 190.000 a 50.000 años de edad.

A pesar de todos los grandes logros del ser humano y los increíbles adelantos tecnológicos que ha desarrollado hasta ahora, aún el asunto que tiene que ver con nuestro origen es un enigma por resolver.

Aunque pareciera que hemos abarcado en esta misión hasta los más remotos rincones del planeta, en lo que va de este siglo XXI seguimos topándonos con descubrimientos de restos que han visto nacer nuevas especies de homínidos.

Descubrimiento del Homo floresiensis

Así como muchos descubrimientos se han dado por accidente o casualidad, otros han sido producto de la perseverancia de algunos científicos en el afán de demostrar sus teorías.

Es el caso del profesor australiano Mike Moorwood (1950-2013), quien inició su carrera como titular en la Universidad de Nueva Inglaterra y que, desde mediados de los años 90 le seguía la pista a la posible expansión de homínidos que pudo ocurrir desde África hacia los mares del sur del Pacífico.

Siendo oriundo de Australia, tenía gran interés por demostrar que la migración humana no había sido tan simple como se planteaba en los medios científicos hasta entonces. Esta motivación lo llevó a dedicar su vida a estudiar y a buscar evidencias de las primeras especies humanas que habitaron esta parte del planeta.

Sin embargo, su trabajo se enfocaba en encontrar evidencias de los primeros Homo sapiens que ocuparon la zona oceánica del sureste asiático. Nunca pensó en encontrarse con una nueva especie.

Equipo de trabajo

Raden Soejono —que llegó a ser el director del National Research Centre for Archaeology (ARKENAS) en Indonesia— y Morwood encabezaron los trabajos de excavación, recolección y preservación de estos yacimientos fósiles extraídos de la cueva Liang Bua de la isla Flores, ubicada a unos 1.000 km al norte del extremo occidental del continente australiano.

Ya con la clara sospecha de la importancia del hallazgo, después de cavar a unos seis metros de la superficie, se involucró Peter Brown, colega de Morwood en la Universidad de Nueva Inglaterra, quien se encargó de la descripción inicial y su subsecuente clasificación.

Publicación

Su trabajo se publicó en 2004 en la revista científica Nature, con la certeza de que se trataba de un nuevo homínido que, por ser descubierto en la isla Flores de Indonesia, fue bautizado como Homo floresiensis.

En el sitio fueron encontrados restos de otros nueve individuos que también suministraron información valiosa. Sin embargo, el único cráneo ubicado fue el de un cuerpo femenino, que fue apodado como “Flo”, y para efectos de la investigación se le asignó la nomenclatura LB-1.

Experimentos sobre el cráneo

Si bien todas las piezas del hallazgo configuraron las informaciones para llegar a la conclusión de que se trataba de una especie hasta ahora no conocida, sin duda lo que aportó los mayores indicios fue el cráneo hallado, ya que sus características fueron determinantes en este trabajo de clasificación.

Pruebas hechas basadas en carbono 14, luminiscencia y resonancia electrónica arrojaron que esta nueva especie existió en un periodo que va entre 38.000 y 18.000 años, lo que indica que convivió en el planeta con el Homo sapiens —humano moderno—, aunque recientes investigaciones demostraron que nunca hubo interacción entre ellos.

A pesar de su relativa cercanía en la línea evolutiva de los homínidos, posee una morfología que presentaban especies mucho más antiguas. Se cree que el hecho de haber llegado a una isla y permanecer aislado, hizo que se viera menos afectado por las fuerzas evolutivas y conservara rasgos primitivos.

Características físicas y biológicas del Homo floresiensis

Los restos que inicialmente fueron hallados, a simple vista parecían ser de un niño debido a su estatura, que rondaba apenas un metro.

Sin embargo, al apreciar el desgaste de la dentición los estudios concluyeron que se trataba de una hembra de unos 30 años de edad, de una estatura de 1,06 m y alrededor de 30 kg de peso.

Esto fue impresionante para los miembros de la expedición, ya que resultaba insólito encontrar rasgos considerados tan antiguos en restos relativamente tan recientes.

Al culminar la primera etapa de la excavación se lograron recopilar los restos casi completos del esqueleto femenino antes mencionado.

Cráneo

El cráneo es sumamente pequeño y en principio se asemeja al del chimpancé por su frente inclinada y su falta de mentón. Sin embargo, detalles algo delicados del rostro y el tamaño de las piezas dentales evocan elementos más modernos.

Caderas y piernas

La cadera es primitiva, como la que presentan los australopitecos, y las piernas son más evolucionadas, sugiriendo que eran seres exclusivamente bípedos. Los pies son proporcionalmente más grandes que los nuestros.

Ancestro

Según los expertos, el Homo floresiensis puede provenir del Homo erectus que se expandió hacia el sur de Asia y luego atravesó el archipiélago polinesio en épocas en las que el mar tenía muchísima menos altura y existían conexiones entre todos los territorios que ahora son islas.

A pesar de que el Homo erectus poseía dimensiones semejantes al humano actual, los científicos explican que este clan que arribó a estos remotos lugares pudo quedar aislado una vez que el nivel de los mares inundó la zona, y esto los condicionó en cuanto a su estatura debido a la escasez de recursos.

Capacidad craneal

La capacidad craneal del individuo hallado en la isla Flores es de solo 380 cc. Recordemos que el humano actual en este aspecto supera los 1.300 cc; es decir, que es algo menor que la tercera parte del que poseemos hoy en día.

Es por ello que este descubrimiento sigue alimentando la tesis de que aún los antepasados con cerebros pequeños también eran capaces de desarrollar habilidades que antes pensábamos estaban reservadas solo para individuos con mayores volúmenes de masa encefálica.

Hábitat del Homo floresiensis

Todavía es un enigma para los investigadores cómo llegaron al complejo archipiélago ubicado en este rincón del globo terráqueo.

Las herramientas halladas en la isla Flores señalan que hace un millón de años hicieron presencia en el lugar los primeros homínidos. Muchas de estas se asocian con la presencia del Homo floresiensis, siendo muy similares a las encontradas en épocas anteriores tanto en Asia como en África.

También usó armas para la caza de animales únicos que se desarrollaron en este peculiar ecosistema. El dragón de Komodo y los elefantes enanos (también conocidos como Stegodon) parecen haber sido parte de la dieta de este homínido natural de la isla Flores.

Así lo señalan los abundantes restos hallados en las proximidades de las cuevas exploradas, muchas de las cuales han arrojado restos de estos animales en los que se observan claras muestras de haber sido depredados, presentando cortes provenientes de este tipo primitivo de armas.

Comportamiento

A pesar de que pueda pensarse que lo diminuto de su cerebro no daba para tanto, esta especie era capaz de cazar en grupo, realizar utensilios y armas de piedra y, además, tenía dominio sobre el fuego.

El Homo floresiensis aprovechaba las cuevas de piedra caliza para resguardarse; sin embargo, el importante aislamiento que significaba estar en territorio insular limitaba grandemente el riesgo de enfrentarse a depredadores inesperados.

En cambio, y a pesar de asumirse que tuvo un limitado desarrollo cognitivo debido a las dimensiones de su cerebro, pudo poner a su favor los pocos recursos con los que contaba para sobrevivir por más de 80.000 años.

Extinción del Homo floresiensis

En 2004, cuando el H. floresiensis fue descubierto, se pensaba que sobrevivió hasta hace 12.000 años. Sin embargo, un trabajo estratigráfico y cronológico más extenso, ha llevado a la datación de la evidencia más reciente de su existencia a entre 200.000 y 50.000 años atrás.

Estas fechas son cercanas a cuando el humano moderno se acercó a esta zona del planeta, por lo que cabe la posibilidad de que hubieran contribuido a la extinción del H. floresiensis. Esto sería consistente con la desaparición de H. neanderthalensis de Europa hace unos 40.000 años, 5.000 años después de la llegada de los humanos modernos.

Otra teoría muy difundida tiene que ver con la actividad volcánica de toda esta zona, por lo que no es descabellado pensar que el despertar de algún volcán haya arrasado con todos los habitantes de la isla, que apenas cubre una superficie de 14.000 kms².

Esto es algo que seguramente esclarecerán las excavaciones que continúan en la isla y en zonas aledañas, que hasta ahora han sido prolíficas en restos y material para el análisis arqueo-paleontológico.

Referencias

  1. “What does it mean to be human? Homo Floresiensis” (2018) en Smithsonian National Museum of Natural History. Recuperado de: si.edu
  2. “Hobbits discovered in Indonesia”. Christian Darkin (2004) en History Channel. Recuperado de historychannel.com.au
  3. “Mike Morwood”. Iain Davidson (Annual report 2013-2014) en Australian Adademy for the Humanities. Recuperado de humanities.org.au
  4. “A new small-bodied hominin from the Late Pleistocene of Flores, Indonesia” (2004) en Nature Publishing Group. Recuperado de cogsci.ucsd.edu