Biología

Función de la relación: qué es, cómo es, fases


¿Qué es la función de la relación?

La función de la relación es una de las funciones vitales de todos los seres vivos, tanto de nosotros los seres humanos como de todos los animales, las plantas y los hongos.

Junto con la nutrición y la reproducción, la función de relación se clasifica como una función básica y gracias a esta es que somos capaces de interactuar constantemente con el ambiente que nos rodea, con nuestros semejantes y con los demás seres vivos que habitan a nuestro alrededor.

Esta función permite que podamos percibir todo lo que sucede en torno nuestro y que reaccionemos de forma adecuada.

Por ejemplo, si cruzamos la calle y un auto a toda velocidad se aproxima, lo más probable es que nuestra reacción sea hacernos a un lado para que no nos pase por encima, o correr hacia el otro lado de la calle cuanto antes.

De la misma manera, los animales son capaces de huir de sus depredadores o de encontrar fuentes de alimento, pareja, refugio, etc.

Ningún organismo vive completamente aislado de otros organismos ni del entorno donde habita, es por ello que la capacidad de relacionarse es fundamental para la supervivencia.

La función de relación ocurre a distintos niveles

Aunque solo hemos hablado de individuos, la función de relación sucede a diferentes niveles, es decir, no únicamente entre individuos, sino también al nivel de células, tejidos, órganos, sistemas y aparatos, tanto en organismos unicelulares como multicelulares.

Los componentes internos de las células se comunican constantemente entre sí y esta interacción es la que hace posible la vida.

De la misma forma, los tejidos se forman por la interacción y relación de muchas células y así mismo ocurre con los órganos, sistemas y aparatos.

Así, decimos que nuestra capacidad de respuesta no solamente funciona a través de las cosas que percibimos a nuestro alrededor, sino que también ocurre en nuestro interior, a una escala más pequeña.

Por ejemplo, cuando los niveles de algún metabolito aumentan o disminuyen en alguna parte de nuestro cuerpo, se disparan señales que hacen que otras partes respondan a estos cambios y traten de volver a la condición “normal”.

¿Cómo es la función de relación?

Nuestro cuerpo está convenientemente equipado con una serie de órganos que nos permiten desarrollar lo que conocemos como sentidos. Tenemos cinco sentidos:

  • la vista, en la que participan nuestros ojos
  • el gusto, en el que participa nuestra boca
  • el olfato, en el que participa nuestra nariz
  • el oído, en el que participan nuestros oídos
  • el tacto, en el que participa nuestra piel

Es a través de nuestros sentidos que podemos percibir las cosas que pasan diariamente a nuestro alrededor.

No debemos olvidar que, igualmente, nuestras células tienen sus propios mecanismos para estar “conscientes” de lo que pasa a su alrededor, lo que les permite responder a cualquier cambio.

Nuestros órganos de los sentidos captan la información de nuestro entorno y se la comunican al centro de mando, es decir, a nuestro cerebro, a través de una serie de “cableados” internos que los conectan a él.

Nuestro cerebro interpreta la información y busca la forma de emitir una respuesta conveniente, comunicándole sus decisiones a otros órganos de nuestro cuerpo para que hagan algo.

Fases de la relación

De acuerdo con lo que acabamos de comentar, podríamos establecer que la función de relación ocurre en distintas fases, en las que participan elementos diferentes. Estas fases son tres y se conocen como (1) fase de estímulo, (2) fase de procesamiento y (3) fase de respuesta.

1. Fase de estímulo

La primera fase de la función de relación consiste en la percepción de estímulos internos o externos.

Los estímulos pueden definirse como los cambios en nuestro entorno que podemos percibir, por ejemplo, con nuestros sentidos: la cantidad de luz, la presencia o ausencia de algún objeto, el sabor o el olor de un alimento, etc.

En nuestro ejemplo anterior, el estímulo podría haber sido el auto a toda velocidad acercándose a nosotros.

Entonces, un estímulo es aquello que genera en nosotros una reacción y consiste en información física o química que es percibida por nuestros órganos sensoriales.

2. Fase de procesamiento

La segunda fase de la función de relación consiste en el procesamiento o análisis de la información contenida en los estímulos, de manera que pueda ser “traducida” a información que puede ser interpretada por el sistema de respuesta adecuado.

Cuando nuestros órganos sensoriales perciben la información que compone un estímulo, lo hacen gracias a unas estructuras especializadas para tal fin que se llaman receptores.

Los receptores suelen ser específicos para ciertos tipos de estímulos y su trabajo es recoger toda la información de estos y dirigirla hacia lo que se conoce como centros de procesamiento, encargados de, como su nombre lo indica, procesar la información.

Parte del procesamiento tiene que ver con la “traducción” de la información recibida en información que pueda ser “comprendida” por nuestro cerebro -si hablamos de la función de relación al nivel de individuos- o por el sistema encargado de analizar un estímulo concreto.

Volviendo a nuestro ejemplo inicial, nuestros ojos y nuestros oídos se encargarían de advertir la aproximación de un auto a toda velocidad y esta información (física y química) es convertida en señales, que son enviadas hacia nuestro cerebro e interpretadas para generar una respuesta.

Una vez que nuestro cerebro analiza las señales correspondientes, se encarga de generar nuevas señales que son comunicadas hacia otros órganos de nuestro cuerpo, como veremos en la tercera fase de la función de relación.

3. Fase de respuesta

Si nuestro cerebro interpreta la información proveniente de los estímulos externos o internos, generalmente el paso que sigue tiene que ver con la ejecución de una respuesta.

La respuesta frente a un mismo estímulo suele ser diferente para organismos diferentes y también depende mucho del nivel de complejidad y de organización de cada organismo.

En nuestro caso, si continuamos con el ejemplo del auto a toda velocidad, nuestro cerebro elabora nuevas señales que comunica a sistemas y aparatos como, por ejemplo, al aparato locomotor, formado por los sistemas muscular, óseo y articular.

Estas señales representan una orden: correr o hacernos a un lado para que el auto no nos pase por encima.

Esto es lo mismo que ocurre cuando tenemos hambre y vamos por comida, cuando estamos achicharrándonos al sol en la playa y buscamos sombra, cuando jugamos al fútbol y estamos por recibir una pelota para patearla, etc.

Y también es lo que ocurre con los animales y las plantas, que responden a los diferentes estímulos ambientales y bióticos (producidos por otros seres vivos) a los que se enfrentan todos los días.

Referencias

  1. Fayer, R. (2007). General biology. In Cryptosporidium and cryptosporidiosis (pp. 1-42). CRC press.
  2. Harburguer, L. Biología para Pensar. Editorial Kapelusz Norma.
  3. Mader, S. S., Curtis, H., Barnes, S., Solomon, E. P., Berg, R. G., Martin, D. W., & Villee, C. (2004). Biología (Vol. 7, No. 1, p. 10).
  4. Skinner, B. F. (2019). The behavior of organisms: An experimental analysis. BF Skinner Foundation.