Historia

Mariano Abasolo: biografía, conspiraciones, batallas


Mariano Abasolo fue un militar mexicano que participó en la primera etapa de la Guerra de Independencia. Aunque tuvo poca participación militar, su contribución económica a la causa fue notable, al igual que su labor en el control y reparto del armamento dentro del ejército insurgente.

Antes de que Miguel Hidalgo lanzará el Grito de Dolores y comenzara la guerra contra las autoridades coloniales, Abasolo había tenido cierta participación en las conspiraciones de Valladolid y de Querétaro. Ambas fueron desmanteladas por las fuerzas del virreinato, pero el entonces capitán del Regimiento de Dragones de la Reina consiguió escapar.

Las primeras batallas de la guerra fueron favorables a los independentistas y Abasolo fue ascendiendo en el escalafón hasta convertirse en jefe de las tropas rebeldes después de la derrota sufrida por Miguel Hidalgo en Puente de Calderón.

El contraataque del ejército virreinal provocó que los principales líderes insurgentes, incluido Mariano Abasolo, trataran de escapar a Estados Unidos en busca de apoyo. Antes de que pudieran cruzar la frontera, fueron detenidos.

La intervención de su esposa, María Manuela Rojas Taboada, y su declaración en el juicio, en el que redujo su importancia dentro del movimiento independentista, le salvaron de ser fusilado junto al resto de sus antiguos compañeros. En lugar de eso, fue condenado a cadena perpetua.

Índice del artículo

Primeros años

José Mariano Sixto de Abasolo y Rodríguez de Outón nació en Dolores (Guanajuato), en el seno de una familia de ricos hacendados, el 29 de marzo de 1873.

La herencia de su padre fue cuantiosa y su fortuna ascendió cuando le sumó la de su esposa, María Manuela Taboada, hija de otro español acaudalado.

Siendo aún muy joven se enroló en el ejército del virreinato, en el que ascendió hasta convertirse, en 1810, con solo 27 años, en capitán del Regimiento Provincial de Dragones de la Reina. Cuando comenzó la Guerra de Independencia, estaba destinado en la villa de San Miguel.

Inicio de la Guerra de Independencia

Conspiraciones de Valladolid y Querétaro

En un contexto de descontento por parte de los criollos del virreinato y tras la invasión napoleónica de España comenzó a aparecer la idea de conseguir un mayor autogobierno. En 1809, un grupo de novohispanos conspiró en Valladolid (la actual Morelia) para formar una Junta de Gobierno propia.

Entre los conspiradores se encontraban algunos militares de alto rango del ejército virreinal, como Ignacio Allende o José Mariano de Michelena. Abasolo, aunque después lo negaría, también participó en esa conjura.

La conspiración fue descubierta por las autoridades, que dieron orden de detener a los participantes. Entre los que consiguieron escapar se encontraban Abasolo y Allende.

Los dos militares se unieron a una nueva conspiración, en esta ocasión en Querétaro. Fue Ignacio Allende quien invitó a Abasolo a participar.

De nuevo, las autoridades descubrieron las intenciones de los conjurados y solo el aviso de Josefa Ortiz Domínguez, la mujer del corregidor de Querétaro, en cuya casa se realizaron las reuniones, les permitió escapar de ser detenidos.

Apoyo económico

A pesar de su actuación en el juicio al que fue sometido, Abasolo mantuvo siempre su lealtad a los insurgentes y a su amigo Allende. Su buena posición económica le permitió aportar fondos a su causa, en concreto unos cuarenta mil pesos de oro.

Su primera participación activa en el conflicto se produjo durante la misma noche en la que Miguel Hidalgo preparó su llamamiento a emprender la lucha, el 15 de septiembre de 1810. Ese día en el pueblo de Dolores, Abasolo lideró una pequeña tropa para apoderarse del armamento y las municiones que estaban guardadas en un arsenal.

Tras el Grito de Dolores, Hidalgo y Allende abandonaron la localidad con aquellos que habían decidido unirse al movimiento. Abasolo, sin embargo, no los acompañó, sino que envió un mensaje al comandante del regimiento de San Miguel informando de lo que ocurría, pero el mensajero fue interceptado.

Abasolo partió al día siguiente y llegó a San Miguel el Grande acompañado de su madre, su esposa y su hijo. Hidalgo, que no lo veía muy convencido, puso a dos criadas para que cuidaran a la familia. Con esto, intentaba dejarlo sin la excusa de que no quería dejar solos a sus familiares.

Ejército insurgente

En el mismo San Miguel, Abasolo comenzó a repartir las armas que había tomado del arsenal. Después, los insurgentes partieron hacia Celaya, ciudad que tomaron sin encontrar resistencia. En esa localidad, Abasolo fue nombrado capitán.

El siguiente destino fue Guanajuato, con un paso previo por Valladolid. Los insurgentes sitiaron la ciudad, que cayó finalmente en sus manos, el 30 de septiembre. Durante el ataque, en la llamada Toma de la Alhóndiga de Granaditas, los rebeldes cometieron una enorme matanza contra los españoles. Abasolo, según declaró en su juicio, no participó en la batalla.

Unos días más tarde, Hidalgo movilizó a sus tropas rumbo a Ciudad de México. Antes de llegar a la capital, nombró mariscal de campo a Abasolo.

El 30 de octubre, la victoria de los insurgentes en la batalla del Monte de las Cruces, en la que Abasolo sí participó, pareció dejar el camino despejado para tomar la capital. Sin embargo, Hidalgo no quiso arriesgarse a que se repitiera la masacre de la Alhóndiga y ordenó replegarse.

Batalla de Puente de Calderón

Mientras Abasolo estaba participando en esas batallas, su casa de Dolores fue asaltada y saqueada. Su esposa tuvo que huir con su hijo y buscar refugió en Valladolid, donde pensaba que se encontraba su esposo.

Este, sin embargo, estaba en esos momentos en Aculco, donde tuvo lugar una batalla que acabó con derrota insurgente. Después, acompañó a Allende hasta Guanajuato, donde permaneció hasta el 25 de noviembre, cuando la ciudad fue reconquistada por las tropas virreinales capitaneadas por Félix María Calleja.

Félix Calleja

Abasolo y Allende se trasladaron a Guadalajara, donde se reunieron con Hidalgo. El cura había tenido que huir de Valladolid junto a la esposa de Abasolo, quien finalmente pudo reunirse con su marido.

La derrota en la batalla del Puente de Calderón, el 17 de enero de 1811, provocó que Hidalgo fuera despojado de la jefatura de las tropas. Además, el líder independentista tuvo que huir hacía el norte, con la intención de encontrar refuerzos y, en última instancia, solicitar ayuda en Estados Unidos.

Arresto

Después de la derrota en el Puente de Calderón, Allende, quien había decidido marchar también hacia Estados Unidos, propuso a Abasolo que se encargara de mantener la insurgencia en Saltillo, pero el militar no aceptó.

En esos momentos, la esposa de Abasolo había realizado gestiones para conseguir un indulto para su marido. A la espera de obtenerlo, prefirió salir del país, por lo que acompañó a los líderes independentistas en su camino hacia Estados Unidos.

La traición de Ignacio Elizondo provocó que la comitiva fuera emboscada por los españoles, el 21 de marzo de 1811. Así, en la localidad de Acatita de Baján, los líderes insurgentes fueron arrestados y, después, conducidos a Chihuahua para ser juzgados.

Juicio

La actuación de Mariano Abasolo durante su juicio fue muy controvertida y ha provocado que, aún hoy en día, existan dudas acerca de su compromiso con la causa independentista.

Abasolo fue el primero en ser juzgado y en sus declaraciones no dudó en acusar a todos sus compañeros. Sus palabras fueron la guía para el resto de los interrogatorios.

El militar afirmó que no había tenido ningún conocimiento acerca del levantamiento hasta después de que este hubiera comenzado. Además, señaló que había intentado avisar al coronel del Regimiento de Dragones de lo que ocurría, con el fin de que la revolución conducida por Hidalgo no tuviera éxito.

Por otra parte, Abasolo declaró que solicitó a Hidalgo que no lo obligara a seguirlo y que nunca tuvo responsabilidad en el control de las armas ni en ningún asunto importante.

Durante el juicio, Abasolo también negó haber participado en la toma de Alhóndiga de Granaditas y que su presencia en la batalla de Calderón se debió solo a su deseo de no despertar la desconfianza de sus compañeros. Además, acusó a Hidalgo de obligarle a entregar dinero a los insurgentes.

Muerte

Los principales líderes independentistas, incluidos Hidalgo y Allende, fueron condenados a muerte y fusilados pocos días después. Abasolo, por su parte, se libró de ser ejecutado y fue condenado a cadena perpetua.

Además de por su declaración, Abasolo se salvó de ser fusilado gracias a su esposa, María Manuela Rojas. Esta contaba con buenos contactos entre los políticos de alto rango del virreinato y se encargó de solicitar el indulto para su marido.

La mujer fue incluso a buscar el documento en persona gracias a un salvoconducto facilitado por el propio Félix María Calleja.

Sin embargo, Abasolo tuvo que cumplir su condena perpetua. Los españoles lo encarcelaron en el castillo de Santa Catalina, en Cádiz (España). Allí falleció el 14 de abril de 1816 a causa de una tuberculosis pulmonar provocada por las insalubres condiciones de su celda.

Referencias

  1. Moreno, Víctor; Ramírez, María E.; y otros. Mariano Abasolo. Obtenido de buscabiografias.com
  2. Real Academia de la Historia. Mariano Abasolo. Obtenido de dbe.rah.es
  3. Centro de Estudios de Historia de México. Mariano Abasolo. Obtenido de wikimexico.com
  4. The Biography. Biography of José Mariano de Abasolo (1783-1812). Obtenido de thebiography.us
  5. Encyclopedia of Latin American History and Culture. Abasolo, Mariano (c. 1783–1816). Obtenido de encyclopedia.com
  6. WikiMili. Mariano Abasolo. Obtenido de wikimili.com
  7. Conoce Aprende. Biografía de Mariano Abasolo. Obtenido de independenciademexico.com.mx