Definición de brote

La noción de brote, que deriva del gótico brŭt, hace referencia al pimpollo o vástago nuevo de una planta. Un brote, por lo tanto, supone el crecimiento de una especie vegetal. Por ejemplo: “La planta de calabaza ha dado nuevos brotes”, “Ten cuidado de no dañar los brotes mientras quitas las hojas secas”, “No entiendo por qué la azalea no da brotes”.

Los brotes pueden ser germinaciones de una semilla o el desarrollo de nuevos tallos, hojas o flores. Debido a que todavía no han completado el desarrollo de sus paredes celulares secundarias, los brotes constituyen un alimento muy valorado por los animales, tanto por su ternura como por la facilidad con la que se pueden digerir.

El ser humano también se alimenta con los brotes de diferentes plantas. En este marco, los brotes de soja son muy populares en la gastronomía asiática. Se trata de las germinaciones de la soja, que deben lavarse antes de su consumo.

También se llama brote al acto y la consecuencia de brotar (comenzar a manifestarse o a producirse). A partir de esta idea, existen muchos otros usos de la noción de brote.

En el terreno de la epidemiología, un brote alude a la irrupción de una enfermedad infecciosa en un determinado sitio (como una ciudad o un país). La aparición de un brote supone el desarrollo de una epidemia, con numerosas personas afectadas: “La Organización Mundial de la Salud expresó su preocupación por el brote de ébola en varias naciones africanas”.

Un brote psicótico, por último, se produce cuando una persona pierde temporalmente la noción de la realidad. Esto quiere decir que el sujeto, por estrés, por una cuestión orgánica o por el consumo de un alucinógeno, se aleja de lo real y comienza a tener pensamientos y conductas extrañas.

Estos episodios responden a una compleja red de causas que no son iguales en todos los individuos, pero sí comparten la reacción de los testigos, que suele caracterizarse por el espanto y el rechazo, como si la persona enferma fuese un monstruo que debiéramos aislar de la sociedad y eliminar para que no haga daño a nadie.

En nuestras sociedades, la violencia está mal vista, aunque existen salvedades: se aceptan las peleas entre hombres, la tauromaquia, la ganadería, la explotación animal y los deportes como el boxeo; sin embargo, si alguien sufre un brote psicótico en medio de un centro comercial y comienza a destruir las instalaciones, lo señalamos, nos horrorizamos, como si lo normal en nuestra especie fuera la paz absoluta.

Según los psiquiatras especializados en este tema, no cualquier persona puede sufrir un brote psicótico, sino que debe existir una predisposición a una descompensación psicótica, a menos que la causa sea el consumo de alguna sustancia tóxica. Es importante, por otro lado, enmarcar estos episodios en el contexto de una esquizofrenia, un trastorno que comienza durante la adolescencia y que evoluciona a través de los brotes, deteriorando a la persona a cada paso.

Durante la desconexión de la realidad que acarrea el brote psicótico, el individuo no puede hacer uso de su sentido común, y por eso no parece temer las consecuencias de sus actos. En algunos casos se dan alucinaciones de varios tipos, como ser auditivas, visuales y cenestésicas (sensaciones raras en el interior del cuerpo).

El brote psicótico puede suponer un riesgo para los terceros, pero en principio lo es para quien lo sufre. Entre los síntomas que suelen aparecer antes del episodio se encuentran los siguientes: autolesiones, como ser golpearse la cabeza; ruidos y gestos extraños; agresión contra terceros, sin importar el lazo que exista con ellos; aislamiento; absentismo escolar o laboral.

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