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¿Cómo prevenir la anorexia? Consejos para evitar este trastorno


La anorexia se ha convertido en una auténtica epidemia en las últimas décadas. Los trastornos de la conducta alimentaria están entre las primeras causas de muerte a edades tempranas y es de las enfermedades crónicas más comunes en la adolescencia.

La dismorfia corporal asociada a este trastorno hace que las pacientes reduzcan su ingesta calórica, llegando a la extrema delgadez y la desnutrición. El canon de belleza imperante y la presión social son factores que influyen en esta alteración de la autopercepción.

Este trastorno de la conducta alimentaria es uno de los problemas psicológicos más graves, puesto que conduce a la muerte en muchas ocasiones. Es por eso que muchas personas se preguntan cómo prevenir la anorexia. Veámoslo a continuación.

¿Cómo prevenir la anorexia? Consejos desde la Psicología

La anorexia es un trastorno de la conducta alimentaria que se ha convertido en uno de los problemas psicológicos más extendidos en las últimas décadas. En contra de lo que muchas personas creen, no es el simple hecho de estar extremadamente delgada, sino que es el no percibir el cuerpo como es realmente, acompañado de un rechazo patológico por acumular grasa y un ansia desmedida en situarse en la extrema delgadez.

Vivimos en una sociedad que, pese a tolerarse cada vez más las tallas grandes, el canon de belleza imperante se asocia a una imagen corporal deseada suele ser la de una persona delgada. El constante bombardeo en los medios con mujeres casi esqueléticas ha hecho que se asocie la extrema delgadez con algo bello, haciendo que toda mujer que no cumpla con ese canon sea automáticamente vista como fea y repulsiva.

Claro está, hay hombres que pueden sufrir anorexia, pero son más bien pocos. El canon de belleza masculino es el de un hombre musculado, ni delgado ni gordo. De hecho, la extrema delgadez en hombres es percibida como debilidad y falta de masculinidad, motivo por el cual es extraño que hayan casos de hombres anoréxicos. En este caso, los hombres suelen obsesionarse con estar musculosos y fibrados, y el trastorno asociado a ello es la vigorexia.

Pero por muchos cánones de belleza imperantes que haya y la presión social que pueda haber, la anorexia es un trastorno que se puede prevenir. Desde luego, no es algo fácil, pero recurriendo a los profesionales adecuados, fomentando unos buenos hábitos de salud, tanto dietéticos como deportivos, y siendo conscientes que la imagen corporal no lo es todo se puede evitar que las personas jóvenes caigan en la trampa de la extrema delgadez.

Signos de alarma

Para poder prevenir la anorexia es muy importante saber cuáles son los signos de alarma que puedan darse. Claro está, si se ha hecho todo lo posible para prevenirla, es menos probable que aparezcan los primeros síntomas de la anorexia, pero igualmente es fundamental tener en cuenta los patrones de conducta y otros aspectos que la persona puede manifestar que nos indiquen que algo no marcha bien.

Entre los signos que los adolescentes pueden manifestar y que, de no ser debidamente tratados, pueden acabar convirtiéndose en víctimas de la anorexia tenemos:

  • Come a solas, fuera de casa o evita comer con la familia.
  • Rechaza ciertos alimentos, como grasas y comidas hipercalóricas.
  • Regatea raciones y trocea mucho los alimentos.
  • Bebe ingentes cantidades de agua, con la intención de tener el estómago lleno.
  • Visita frecuentemente el baño, especialmente tras las comidas.
  • Prefiere alimentos light o mastica chicles sin azúcar compulsivamente.
  • Muestra preocupación por los valores nutricionales de los alimentos.
  • Comienza a realizar ejercicio físico de forma compulsiva.
  • Preocupación desmedida por el peso o el aspecto físico.

Aunque todo esto no tiene por qué significar que se esté ante un caso de anorexia, es muy importante detectarlos y plantearse la necesidad de abordar a la persona.

Como muchos de estos signos se manifiestan en el hogar, los primeros en detectar el problema son los padres. Es por ello que lo más apropiado es intentar profundizar en ello, establecer una comunicación constante con el o la adolescente y tratar el asunto con calma. En caso de que la persona no se muestre receptiva, si se tiene confianza con sus amigos u otras personas importantes en su vida, comentarles si han notado algo distinto en ella.

Prevención de la anorexia y entorno familiar

El entorno familiar supone un importante factor para la prevención de la anorexia en la adolescencia. La relación entre los padres y la hija o el hijo es fundamental, en especial la madre-hija. El motivo de ello es que la madre conoce de primera mano los cambios físicos por los que pasan las mujeres en la pubertad, sabiendo que es una época de crisis y con altibajos en la autoestima. Junto con ello, acudir al psicólogo lo más tempranamente posible reduce la gravedad del trastorno en caso de que acabe manifestándose.

Pese a que las adolescentes saben que se encuentran en una época de cambios, en muchas ocasiones su idea de imagen corporal ideal parece estar por encima de su salud, y toman riesgos como dejar de comer con la intención de bajar de peso. Por ejemplo, en el caso de las adolescentes, los cambios de peso a estas edades son normales, y vienen acompañados de la insatisfacción corporal, el miedo a ser juzgadas por las demás chicas de su entorno y no gustar a posibles parejas.

La mejor manera de evitar que le den una gran importancia a su imagen corporal es que no sea un tema recurrente en el hogar. Es decir, estar gorda o estar delgada no debería ser un motivo para dar un trato diferente a esa persona, ni tampoco debería ser motivo de burla, ni siquiera en plan cariñoso. Por muy inocente que pueda parecer, llamar a una niña “mi hijita gordita” o hacer comentarios negativos de su imagen, a estas edades, pueden percibirse como auténticos puñales para su autoestima, obsesionándose con estar delgadas.

Así pues, si en casa estar gorda o estar flaca es visto como un aspecto importante, la adolescente interpretará que eso también lo es a nivel social, sobre todo teniendo en cuenta el canon de belleza femenino imperante. En el entorno familiar, el peso de una chica solo debería preocupar si hay motivos médicos para ello, ya sea un sobrepeso asociado a una enfermedad metabólica o infrapeso asociado a algún déficit nutricional, o que se tenga sospecha de trastorno de la conducta alimentaria.

Si no se ha desarrollado un profundo vínculo con la adolescente, antes de abordarla y comentarle nuestra preocupación por su conducta alimentaria, será necesario mejorar la relación. Tanto la madre como el padre pueden planear actividades con la adolescente, para fomentar una relación de complicidad y conexión afectiva, en la que la chica sea cada vez más partidaria en compartir sus sentimientos y vivencias con sus padres. Esto es difícil, pero por intentarlo no se pierde nada y, a la larga, todo son ventajas, haya signos de alarma de la anorexia como si no los hay.

La familia puede contribuir a evitar la anorexia incorporando orden y organización en la vida alimentaria de toda la familia. Entre las normas fundamentales que se deben aplicar para evitar cualquier trastorno de la conducta alimentaria están el hacer como mínimo tres comidas diarias, tener horarios fijos, comer siempre todos juntos y supervisar todas las comidas. Lo ideal es hablar con un nutricionista y establecer un calendario de comidas, variado y apetecible para todos.

¿Se puede prevenir la anorexia desde la infancia?

Por sorprendente que pueda parecer, la anorexia sí que se puede prevenir desde la infancia. Aunque las niñas todavía no estén manifestando los cambios asociados a la pubertad, sí que están siendo influidas por los cánones de belleza imperantes. Es bastante triste, pero ya a edades tempranas, como pueden ser los seis años, tienen el sesgo de que una mujer bella tiene que estar delgada. Cuando empiecen a ser mujeres esta idea la aplicarán a sí mismas y si se ven "gordas" será origen de un problema de autoestima.

Es por esto que, con la intención de contrarrestar los perjudiciales efectos del canon de belleza y la obsesión por la extrema delgadez, ya desde bien pequeños los niños y niñas sean educados en buenos hábitos de salud. Su alimentación debe tener la cantidad adecuada de proteínas, carbohidratos y grasas, además de luchar contra ciertos mitos alimenticios como que todas las grasas son malas. La escuela puede educar en buena nutrición ofreciendo a los padres de sus alumnos ideas de menús saludables, con horarios regulares y con todo tipo de alimentos nutritivos.

Desde bien pequeños deben aprender que para crecer su organismo necesita todo tipo de nutrientes, además de ejercitarse con regularidad. El ejercicio no lo deben hacerlo pensando en estar delgados o musculosos, sino en estar sanos y pasárselo bien. Mantenerse activos y alimentarse correctamente son aspectos que deben hacerse no pensando en su imagen corporal, sino en su salud.

Es muy importante fomentar su autoestima. Aunque puede que de tan pequeños no vayan a tener problemas en este aspecto, lo cierto es que sí que pueden sentirse acomplejados por su cuerpo. Hay que enseñarles que nadie es perfecto, que de la misma manera que tenemos nuestras fortalezas también tenemos nuestros fallos, y que debemos aprender a sentirnos a gusto con nosotros mismos. Lo ideal es evitar que se sientan acomplejados.

Fomentar su autonomía y ser críticos es crucial para evitar que los mensajes de los medios les afecten. No se trata de enseñarles a ser escépticos con absolutamente todo, pero sí enseñarles que los mensajes de la tele no son la verdad absoluta, y que lo que salga en ella no tiene por qué ajustarse a la realidad. De la misma manera que una película o una serie es ficción y pueden usar efectos especiales, los anuncios en los que salen modelos delgadas también pueden haber sido trucados.

Conclusión

Los trastornos de la conducta alimentaria, y en especial, la anorexia, son problemáticas de gran gravedad en nuestra sociedad, especialmente si tenemos en cuenta como el canon de belleza femenino hace que la extrema delgadez sea vista como lo ideal. Las personas que no se ajusten a tal imagen corporal son, automáticamente, vistas como poco atractivas e, incluso, muy feas.

La anorexia es especialmente perjudicial en la adolescencia, puesto que es en este período en el que los cambios físicos hacen que las chicas se centren sobre todo en cómo se ven ante los demás y ante sí mismas en el espejo. Si ven algo que no les gusta, especialmente si se ven gordas, pueden restringir lo que comen y, en los casos extremos como es el de la anorexia, acabar desnutridas y fallecer.

Por muchos factores sociales ajenos a la familia o a la escuela o el instituto que haya, la anorexia se puede prevenir tanto en la infancia como en la adolescencia, incluso si ya se han dado los primeros signos de ella. Acudir al psicólogo es fundamental en todos los casos, además de que el rol de los profesores y la adecuada comunicación en el entorno familiar son aspectos cruciales para prevenir y reducir la gravedad de la anorexia.

Unos buenos hábitos alimentarios en la familia, unido con fomentar llevar un estilo de vida activo, ser consciente de que los mensajes de los medios no se ajustan a la realidad y que todos los cuerpos pueden ser atractivos es muy importante para luchar contra la anorexia. Además, se debe hacer entender a las chicas que deben preocuparse por su cuerpo no en función de cómo este sea vea, sino de lo sano que esté, independientemente de lo delgadas o gordas que puedan estar.

Referencias bibliográficas:

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