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Acicalado social: qué es, características, efectos y funciones


La higiene está ampliamente extendida en el reino animal. Muchas especies hacen todo lo posible para mantener limpios sus pelajes, escamas, plumas y piel, a veces haciéndolo de una forma tan ritualística como lo hacen los gatos.

Sin embargo, por mucha experiencia y práctica que se tenga limpiando uno mismo, a veces no es suficiente para limpiar todo el cuerpo. Llegar a todas partes del cuerpo es difícil, casi imposible según la anatomía del animal y va a requerir de ayuda.

El acicalado social es el conjunto de conductas en las que varios individuos se limpian los unos a los otros, y supone un montón de ventajas más allá de la higiene. Ahondemos de qué se trata este peculiar comportamiento social.

¿Qué es el acicalado social?

Seguro que en más de una ocasión os habéis fijado en que los gatos le dedican mucho tiempo a eso de limpiarse a base de lengüetazos. Es un comportamiento que no pasa desapercibido por lo explícito que puede llegar a ser y que, además, lo hacen muy a menudo, dedicándole cerca del 15% del día a su hábito de acicalamiento, un tanto excesivo visto desde nuestra perspectiva humana. Lo hacen para desprenderse de pelos sueltos, arena y otros objetos extraños que se hayan podido quedar pegados en el pelaje que cuidan con esmero.

Pero nuestros compañeros felinos no son los únicos animales obsesionados con la higiene. En el reino animal podemos encontrar todo tipo de especies que se limpian con regularidad el pelaje, las plumas, las escamas y la piel para desprenderse de insectos, hojas, paja, ramitas, barro o restos de comida y piel muerta. Este comportamiento de autolimpieza y acicalado individual es necesario para mantener la piel en buenas condiciones, pero a veces no basta y se requiere un poco de ayuda externa.

En los animales sociales o gregarios, el acicalado social es una actividad en la que un individuo limpia, desparasita o cuida de cualquier otra forma el cuerpo o la apariencia de otro individuo de su grupo. Gracias a que se recibe ayuda de otro miembro de la manada, el animal receptor puede higienizar zonas a las que él nunca llegaría por sí solo, además de pasar un momento íntimo y de cooperación mutua que fortalece los vínculos sociales.

El acicalado social no se manifiesta únicamente en forma de desparasitación, aunque sí que es esta una de las más comunes. También se considera acicalado acciones como rascar, dar caricias o hacer masajes. Estos comportamientos son socialmente muy interesantes, puesto que se ha visto que las amistades y demás relaciones establecidas entre dos individuos que se acicalan mutuamente con frecuencia son duraderas, convirtiéndose en tan profundas y estables como lo sería la relación con nuestro mejor amigo.

Acicalado social

Acicalado social en primates

El acicalado social es una de las actividades sociales más estudiadas en primates. En el mundo primatológico, este fenómeno suele ser referido con su terminología anglosajona de “social grooming”, y se sabe que en especies “primas” a la nuestra como los chimpancés este acicalado sirve para fortalecer las relaciones, reforzar la estructura social y estrechar los lazos familiares y de pareja. También es usado como un medio de reconciliación y estrategia para resolver conflictos y, por ello, los primatólogos llaman al acicalado social “el cemento que une el mundo de los primates”

Se ha visto que este tipo de comportamientos también sirve a modo de moneda, usándose como un recurso con el que se realizan intercambios de comida y sexo. También se realiza de forma “gratuita”, simplemente para matar el tiempo y deshacerse del aburrimiento, aunque también es usada como medida de relajación, reduciendo tanto el estrés y la tensión que en más de una ocasión se ha visto a chimpancés quedarse dormidos mientras eran desparasitados por otros.

¿Por qué este comportamiento influye en los vínculos sociales?

Podemos ver que el acicalado social, tanto en primates como en otras especies animales, es un comportamiento que permite establecer y crear relaciones duraderas entre individuos. Ahora, ¿qué es lo que hace que el acicalado social se convierta en una estrategia de establecimiento de vínculos sociales? ¿Cuáles son los mecanismos neurológicos o las explicaciones psicofisiológicas detrás de este fenómeno?

1. Fibras C

Como hemos comentado, el acicalado social puede llevarse a cabo de múltiples formas, entre ellas caricias, rascados y masajes. Se ha descubierto que, cuando un individuo lleva a cabo este comportamiento sobre otro, se activan las fibras C del animal acicalado, fibras que se relacionan con sensaciones placenteras y en las que se implican el sistema límbico y la corteza orbitofrontal.

2. Endorfinas

A veces, la conducta de acicalado escogida puede ser un poco bruta, áspera y tosca, como lo es el un masaje. Al principio, el masaje puede llegar a ser un poco doloroso pero, gradualmente, se va convirtiendo en una sensación placentera. ¿Por qué ocurre esto? La explicación es neurofisiológica, estando implicadas las endorfinas, hormonas y neurotransmisores que se liberan en el cerebro y que inducen a la sensación de placer y relajación, además de actuar como calmantes del dolor.

La importancia de las endorfinas en el acicalado social se ha podido comprobar científicamente. Varias investigaciones han mostrado que los animales a los que se les dan bloqueantes de las endorfinas llevan a cabo comportamientos de acicalado de forma excesiva, como si nunca llegaran a estar satisfechos a pesar de llevar un buen rato siendo rascados o masajeados. En cambio, los animales a los que se les inyecta endorfinas actúan como si ya estuvieran satisfechos, y se muestran desinteresados en dar o recibir “grooming”.

3. Oxitocina

Por último, cabe mencionar un estudio realizado por el Instituto Max Planck en Alemania mediante el cual se vio que la oxitocina también parece estar involucrada en la formación de vínculos sociales relacionados con el acicalado mutuo. Este estudio, realizado por Crockford y colegas, se encontró que los niveles de oxitocina eran mayores en chimpancés que acababan de realizar acicalado social en individuos con los que tenían mayor confianza o que habían acicalado anteriormente, en comparación con chimpancés que habían acicalado a un individuo nuevo, teniendo en este último caso niveles de esta hormona menores.

En esta misma investigación también se vio que los niveles de oxitocina eran igualmente altos tras haber acicalado tanto a individuos con los que se tenía parentesco familiar como con los que no, siempre y cuando existiera un vínculo significativo e historial de acicalado social previo. La oxitocina es conocida por actuar neurológicamente en los sistemas de la recompensa y la memoria social, con lo que el estudio del instituto Max Planck muestra que la oxitocina juega un rol clave en el mantenimiento de las relaciones sociales más allá de los ligambres genéticos.

¿Y qué implica esto para los humanos?

Los seres humanos no dejamos de ser animales sociales, y prueba de ello es que conservamos relaciones por largos períodos de tiempo. Si nos paramos a pensar por un breve momento, la realidad es que estamos constantemente involucrados en el acicalado social, llevando a cabo comportamientos que no serían más que modalidades más complejas de conductas como rascar, masajear y acariciar.

Conductas que pueden considerarse acicalado social de una u otra forma son dar un cálido apretón de manos, abrazarnos con nuestros amigos y acurrucarnos con personas que nos importan. A pesar de que no nos demos cuenta de ello, estas formas de acicalado social son fundamentales para nuestra habilidad de conectar con los demás e introduciendo nuevas como masajear a nuestra pareja o acariciar a nuestros hijos nos puede servir para mejorar el bienestar de nuestro entorno social, evitar discusiones, crear un clima de calma y, en definitiva, fortalecer los vínculos.