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Ergofobia: causas y características del miedo al trabajo


Trabajar es una de las necesidades vitales del ser humano y es clave para el equilibrio emocional, porque permite disponer de una buena salud económica, mejorar la autoestima, conocer nuevas personas, etc. Aquellos individuos que realmente disfrutan de su trabajo son afortunados, puesto que pasamos muchas horas del día en él.

Pero estar mal en el trabajo afecta seriamente a nuestra salud psicológica y puede marcarnos. De hecho, algunos sujetos pueden llegar a experimentar lo que se conoce como ergofobia o miedo al trabajo. En este artículo hablaremos sobre este tipo de fobia y explicaremos al detalle cuáles son sus características.

Qué son las fobias

El miedo es una de las emociones negativas que experimenta todo ser humano. Pero no es que el miedo sea negativo de por sí, sino que se etiqueta como negativo en el sentido de que sus síntomas pueden producir malestar. En realidad, esta emoción puede llegar a ser adaptativa, al avisarnos de un peligro real que puede poner nuestra vida en peligro.

Sin embargo, los seres también podemos sentir miedo cuando poseemos una serie de creencias irracionales o tenemos en mente ideas irreales o imaginarias sobre una cosa o situación. Este miedo irracional puede convertirse en un trastorno psicológico llamado “fobia”.

Y es que son muchas las personas que experimentan fobias en cualquiera de sus formas: aerofobia o miedo a volar, filofobia o miedo a enamorarse, aracnofobia o miedo a las arañas… Algunas fobias pueden ser incluso extrañas (puedes comprobarlo en este artículo: “Las 15 fobias más raras que existen”).

El ser humano puede llegar a sentir un miedo irracional a prácticamente todo lo que es percibido o imaginado: payasos, arañas, colores, etcétera. Una de las características de este trastorno es que la persona que sufre una fobia hace todo lo posible por evitar ese estímulo que le provoca malestar, y esta conducta evitativa puede llegar a interferir en el funcionamiento normal de su vida diaria. Las fobias se engloban dentro del grupo de psicopatologías llamadas “trastornos de ansiedad”.

Características de la ergofobia o miedo al trabajo

Trabajar 8 horas diarias de lunes a viernes es lo que se considera normal, pero el trabajo puede llegar a causarnos una serie de problemas como el estrés laboral o el burnout si no nos gusta nuestro trabajo o si nos exigen demasiado en él. En casos extremos, algunos individuos pueden experimentar sensaciones de ansiedad muy elevadas cuando van a trabajar, así como un miedo intenso que les impide no solamente desempeñar sus labores de manera correcta, sino que el hecho de personarse en el lugar de trabajo puede provocar un exagerado malestar. Este miedo recibe el nombre de ergofobia.

Los ergofóbicos sienten un miedo persistente hacia el trabajo, lo que puede traer consigo problemas serios para su vida. Por supuesto, el trabajo es una necesidad para procurarse bienes mínimos, y evitarlo puede traer, entre otras consecuencia, problemas económicos. Si bien la persona con ergofobia intentará evitar situaciones temidas como acudir al empleo, en algunos casos, puede tener dificultades a la hora de cumplir plazos o realizar presentaciones.

Causas del trastorno

Las causas de este trastorno pueden ser variadas. Generalmente, una fobia es consecuencia de una experiencia traumática que la persona asocia a un estímulo inicialmente neutro debido a un proceso de condicionamiento clásico.

La vivencia de una situación estresante provoca un tremendo malestar y ansiedad, y la persona procura evitar estímulo temido para no sentirse mal. Si bien esta es una manera muy frecuente de padecer fobias específicas, otras fobias, aquellas más complejas, pueden ser provocadas por otros motivos. Por ejemplo, los investigadores creen que existen otras causas que influyen a la hora de desarrollar la fobia social o la agorafobia.

La fobia al al trabajo también puede ser considerada una fobia compleja que, en ocasiones, puede ser consecuencia de otros miedos, por ejemplo, por tener que hacer presentaciones en público, que más bien sería propio de la fobia social.

Otras causas de esta fobia

También puede ocurrir que la persona que sufre el miedo al trabajo tenga un problema de autoestima. Por ejemplo, un individuo puede estar tan preocupado porque piensa que no será capaz de completar sus tareas de manera eficiente, y cree que sus compañeros le odiarán por no cumplir los plazos de su grupo de trabajo. Este miedo alimenta la fobia aún más, y puede hacer que la persona sienta miedo intenso a la hora de acudir trabajo.

En resumen, las causas de la ergofobia son:

  • Experiencias traumáticas en el trabajo. Por ejemplo, burla de los compañeros.
  • Personalidad ansiosa.
  • Trastornos del estado de ánimo.
  • Otros miedos. Por ejemplo, a ser rechazado, a hacer presentaciones, etc.
  • Factores genéticos.

Síntomas

Los síntomas de la ergofobia no difieren de otros trastornos fóbicos. La ergofobia suele presentar síntomas físicos, cognitivos y conductuales.

  • Latido acelerado del corazón y aumento de la frecuencia cardíaca.
  • Respiración rápida y sensación de ahogo.
  • Sudoración excesiva.
  • Boca seca.
  • Ataques de pánico.
  • Malestar estomacal y dolor de cabeza.
  • Tensión muscular.
  • Sensación de irrealidad.
  • Angustia.
  • Pérdida de la concentración.
  • Conductas evitativas.

Tratamiento

Los individuos que sufren este trastorno suelen ser conscientes de que tienen un problema, pero no siempre buscan ayuda

Para superar este trastorno es necesario acudir al psicólogo para que pueda realizar un diagnóstico correcto. Generalmente, la psicoterapia será suficiente para superar esta condición; sin embargo, en casos extremos es posible que se empleen algunos fármacos para ayudar a reducir la sintomatología ansiosa. Ahora bien, el tratamiento farmacológico siempre debe combinarse con la terapia psicológica.

En cuanto a la psicoterapia, la Terapia Cognitivo Conductual ha mostrado ser muy efectiva para el tratamiento de fobias, ya que incluye una serie de técnicas que ayudan a superar la patología. Las técnicas expositivas y la desensibilización sistemática son, sin duda, las más utilizadas, porque exponen al paciente a la situación temida y permiten que éste experimente la irracionalidad de sus creencias. Ahora bien, la Terapia Cognitivo Conductual también utiliza otras técnicas muy eficaces, como son las de relación o la reestructuración cognitiva. Otros métodos terapéuticos como el Mindfulness también pueden ser de gran ayuda para el paciente.