Tópicos Personalidad Depresión Trastorno

¿Hay rasgos de personalidad que protegen de la depresión?


¿Puede la personalidad de una persona condicionarla a la hora de desarrollar un trastorno mental? ¿Tiene una persona extravertida menos susceptible de padecer un trastorno depresivo?

Recientes estudios apuntan hacia la idea de que existen ciertos rasgos de personalidad que protegen a la persona de la depresión o de otros problemas emocionales. A lo largo de este artículo hablaremos de cuáles son y veremos explicaciones sobre por qué podrían prevenirnos de los trastornos depresivos.

Personalidad y trastornos depresivos

Si bien es cierto que cualquier persona es susceptible de padecer un trastorno depresivo, y aunque existen multitud de factores que influyen a la hora de desarrollar una depresión, los rasgos de personalidad son de aquellos que más influencia ejercen.

Así, al igual que existen ciertos rasgos de personalidad que hacen a la persona más vulnerable a la hora de desarrollar una depresión, estudios recientes ponen al descubierto que existen otros que pueden ejercer un efecto protector en la salud mental de la persona.

En cuanto a los rasgos que, junto con otros muchos factores, podrían favorecer la aparición de una depresión se encuentran la personalidad neurótica, la ciclotímica y la personalidad con tendencias obsesivas.

Ragos de personalidad que previenen la depresión

Aquellas personas con rasgos neuróticos de personalidad tienden a experimentar muchas inseguridades acompañadas de sentimientos de inferioridad, esta forma de ser les hace más vulnerables a padecer una clase de depresión conocida como trastorno distímico. El cual se distingue por presentar una baja autoestima y un estado de ánimo melancólico y triste que permanece en el tiempo.

En cambio, en la personalidad ciclotímica, la persona tiende a sufrir altibajos en su estado de ánimo. Esta oscilación, unida a una serie de factores externos, puede acarrear en la persona la aparición de un trastorno bipolar, en el cual la persona pasa de sentirse profundamente triste y deprimida a periodos de felicidad extrema y expansividad.

Finalmente, las personas con rasgos de personalidad obsesiva, con hábitos extremadamente ordenados, y siendo meticulosas y perfeccionistas, pueden llegar a desarrollar una depresión situacional. En la que la persona experimenta una depresión a corto plazo como consecuencia de cambios vitales notables e imprevistos.

Por el contrario, sea cual sea el tipo de trastorno depresivo susceptible de ser sufrido por la persona, investigaciones recientes han encontrado una relación entre ciertos rasgos de personalidad y un menor riesgo de sufrir depresión.

Estos factores son la personalidad extravertida y la estabilidad emocional:

1. Extraversión

Entendemos por extroversión o por personas extrovertidas, todas aquellas que disfrutan de estar con más gente, son sociables, poseen una extensa red de amistades y tienen una gran implicación con el mundo exterior que les rodea. Además, son personas orientadas a la acción, enérgicas, asertivas y cuya atención está dirigida al mundo exterior y no tanto a su propio interior.

2. Estabilidad emocional

Otro de los rasgos de personalidad que recientemente se ha considerado como una factor de protección frente a la depresión es la estabilidad emocional. La estabilidad emocional se refiere a la capacidad que tenemos las personas para mantenernos mentalmente estables y equilibradas. Si una persona no posee esta estabilidad tenderá a experimentar emociones negativas de forma más recurrente.

¿Qué revelan las investigaciones?

En un estudio reciente, llevado a cabo por un grupo de psicólogos de la Universidad de Buffalo, se obtuvieron una serie de resultados que respaldan la hipótesis de que si una persona es extravertida y aplicada, estos rasgos de personalidad le ofrecen una protección frente a la depresión, aún siendo el neuroticismo su rasgo de personalidad principal.

Es decir, a pesar de que una persona posea una personalidad predominantemente neurótica (recordemos que el neuroticismo facilita la depresión), si esta también es extrovertida este rasgo pesará más a la hora de protegerla contra la depresión.

Los descubrimientos realizados en esta investigación sugieren que es necesario dejar de centrarse en rasgos específicos de la personalidad y observar cómo las combinaciones de estos rasgos pueden predecir y proteger a la persona frente trastornos como la depresión.

El estudio de Naragon-Gainey

Tal y como se cita anteriormente, el equipo de psicólogos investigadores de la Universidad de Buffalo, encabezados por la profesora Kristin Naragon-Gainley; realizaron entrevistas a 463 participantes de edad adulta los cuales habían estado en tratamiento psiquiátrico, al menos, en los dos últimos años antes de la entrevista.

Tras la entrevista, los participantes completaron un gran número de pruebas y cuestionarios psicológicos en los que se evaluaban los rasgos de neuroticismo, extraversión y conciencia, puesto que estos tres rasgos son aquellos que presentan una relación más fuerte con alteraciones del estado de ánimo y la ansiedad.

Los resultados obtenidos en este estudio pueden arrojar luz acerca de cómo la combinación de ciertos rasgos de personalidad favorecen el desarrollo de ciertos trastornos emocionales como la depresión o la ansiedad o, por el contrario, protegen a la persona de estos.

Según la profesora Naragon-Gainey, los altos niveles de extraversión suponen una fortaleza para la persona, puesto que favorece las interacciones sociales y la participación en actividades que son gratificantes. Esta extraversión favorece la creación de una red social estable mediante la cual obtener apoyo, así como una afectividad positiva derivada de la interacción con los medios sociales.

Asimismo, los altos niveles de escrupulosidad o minuciosidad están altamente relacionados con la búsqueda y consecución de objetivos, y con la puesta en práctica de planes. Esto resulta útil para combatir el rechazo y la evitación que puede acompañar al neuroticismo.

Además, gracias a estos hallazgos los profesionales de la psicología y la psiquiatría podrán reforzar, mediante tratamientos psicológicos, aquellos rasgos de personalidad que los estudios han señalado como protectores.