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Ansiedad anticipatoria: causas, síntomas y terapia


En situaciones de peligro o estrés, necesitamos confiar en que nuestro cuerpo responderá al reto. Imagina, por ejemplo, la situación de huir de una fiera: si te persigue un tigre, más te vale contar con toda la colaboración de tu organismo para tener los sentidos, los músculos y los reflejos más activos y eficaces que nunca.

Podemos decir lo mismo aplicado a la hora de esquivar repentinamente un coche o evitar cualquier peligro inesperado de la vida moderna. Afortunadamente, nuestro organismo posee herramientas para ''activar la alarma'', y de hecho, otra virtud es la capacidad de nuestra mente para anticipar acontecimientos, especialmente si conllevan peligro. Es una habilidad que nos permite planificar, organizar y, en definitiva, estar preparados para lo que (quizá) venga. Esto es válido tanto para reacciones fisiológicas inmediatas como para la planificación a largo plazo.

Esas dos capacidades son imprescindibles para la supervivencia, incluso en nuestra sociedad aparentemente tranquila y ordenada. Sin embargo, hay un tipo de alteración psicológica en el que esas herramientas se convierten en un problema: la llamada ansiedad anticipatoria o por anticipación.

¿Qué es la ansiedad anticipatoria?

¿Alguna vez has sentido un gran pánico antes de hablar en público? Entonces, lo que has experimentado es un ejemplo de ansiedad anticipatoria, con un cuadro de gran nerviosismo y pánico. Hablamos de la sensación que se siente minutos antes de tener que hablar en público, cuando pensamos, incluso, que puede ocurrir lo peor. Este tipo de ansiedad se muestra al sufrir ataques patológicos de pánico ante la perspectiva de acontecimientos futuros.

Estos acontecimientos, que no se han producido y de los que no hay motivos razonables para deducir que lo harán, son de carácter catastrófico y muy negativo.

¿Cómo aparece esta alteración por estrés?

La vida es incierta, pero existen ciertos rangos estadísticos que reducen al mínimo las posibilidades de que ocurran los sucesos más terribles. Temer salir de casa porque te pueda caer un rayo es algo que ignora toda probabilidad de que eso realmente ocurra. Normalmente, la vida no transcurre con saltos en los que pasas de mal a mucho peor.

El trastorno de ansiedad por anticipación está relacionado con la dificultad de asumir esa idea. Los afectados padecen de cierta intolerancia ante la incertidumbre y de la necesidad de tener bajo control todo lo que les rodea. Por eso, frecuentemente se presenta en personas con un alto grado de exigencia sobre su propio rendimiento.

El miedo infundado extremo puede producirse sin previa motivación, pero es muy común que estas personas muestren ataques de ansiedad anticipatoria como consecuencia de un trauma anterior. Si has sufrido un ataque de ansiedad específica, es posible que temas cualquier situación en la que creas exponerte a condiciones como las de aquella ocasión.

También te puede ocurrir si tienes alguna fobia. Por ejemplo, si padeces fobia a las serpientes podrías sentir ansiedad anticipatoria ante la idea de visitar un zoo. Imaginas que verás serpientes, experimentas un cuadro de ansiedad y tu cuerpo reacciona con los síntomas del terror. Tu perspectiva catastrófica no cambiará aunque no haya ninguna seguridad de ver una serpiente.

Síntomas de la ansiedad por anticipación

El estrés extremo tiene consecuencias sobre el organismo. Llevar el cuerpo al límite, con el torrente hormonal correspondiente, es necesario ante situaciones de peligro real. Sin embargo, una exposición continuada a esas condiciones fisiológicas acaba por ser dañina para nuestro organismo y nuestra psique.

Con la anticipación, aparece el miedo ante una inexistente amenaza que se ve con las peores expectativas. Aparecen pensamientos catastróficos («no podré hacerlo bien», «no hay solución», «quedaré en ridículo», «todo irá mal», «pasará lo peor», etc.) que inician un torrente de señales de pánico. Tu cuerpo reacciona con síntomas físicos como los siguientes:

  • Taquicardia y palpitaciones.
  • Mareos, náuseas, dolor de estómago, vómitos, diarrea…
  • Temblores e inestabilidad.
  • Sudoración.
  • Tensión muscular.
  • Tartamudeo e incapacidad de concentración.
  • Dolor de cabeza.

Estos y otros síntomas físicos pueden presentarse con suficiente intensidad como para ser incapacitantes, e incluso pueden confundirse con los síntomas de un infarto. Posteriormente, superado el ataque de ansiedad, es posible que desarrolles miedo al miedo. Es decir, es posible que sientas ansiedad anticipatoria ante la perspectiva de que se repita un ataque de ansiedad. Es una bola de nieve.

Tratamiento

La ansiedad anticipatoria puede ser realmente traumática y requiere tratamiento profesional.

Desde la psicología, la terapia cognitivo-conductual y las técnicas de relajación guiadas por psicólogos han demostrado su eficacia para traer a los pacientes desde ese futuro terrible a un presente controlado. Tener un psicólogo online da facilidades que acercan la terapia al hogar: puedes disfrutar de una terapia online con tranquilidad en un entorno cómodo y seguro.

El objetivo es que ese entorno seguro crezca, de manera que puedas aumentar la seguridad en tí mismo hasta poder enfrentarte a las situaciones que te causan ansiedad anticipatoria. Es un viaje en el tiempo, pero con la mente: volvamos de ese futuro para quedarnos en el presente.

Referencias bibliográficas:

  • Kendler, Kenneth S. (2004). "Major Depression and Generalised Anxiety Disorder". FOCUS.
  • Rynn MA, Brawman-Mintzer O. (2004). "Generalized anxiety disorder: acute and chronic treatment". CNS Spectrums. 9 (10): 716–23.
  • Seligman ME, Walker EF, Rosenhan DL. Abnormal psychology (2002). New York: W.W. Norton & Company.