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Las 4 principales características de la terapia cognitivo-conductual


La terapia cognitivo-conductual es uno de los modelos de intervención psicológica muy popular y conocida por ser eficaz y versátil, aplicable ante un amplio abanico de problemas a tratar. de las metodologías predominantes en la intervención psicológica actual debido a sus resultados eficaces.

Aquí conoceremos las características distintivas de la terapia cognitivo-conductual, con un resumen del modo en el que se trabaja desde ella para ayudar a las personas.

¿Qué entendemos por modelo cognitivo-conductual en psicoterapia?

La terapia cognitivo-conductual comprende una serie de técnicas y estrategias útiles para ayudar a quienes presentan necesidades o problemas de tipo psicológico (no necesariamente de tipo psicopatológico), basadas en el método científico. Estas formas de intervención tienen como objetivo lograr un cambio profundo en los procesos cognitivos y comportamentales de la persona, haciendo que disponga de más recursos para afrontar determinadas situaciones.

Este tipo de terapia se aplica en una gran variedad de trastornos psicológicos y problemas en el modo de relacionarse con el resto de personas. Históricamente, se originó en los años 50 y 60 como una respuesta a la perspectiva conductista de las emociones y del comportamiento humano, entendiendo que este último era demasiado reduccionista y limitado; sin embargo, en cierto modo es heredera de las formas de terapia propuestas por los conductistas.

Características de la terapia cognitivo-conductual

Veamos cuáles son las principales características del modelo cognitivo-conductual.

1. Pone el foco en el presente

La terapia cognitivo-conductual parte de una concepción bio-psico-social del individuo; es decir, que asume que la manera de pensar, de sentir y de comportarse de las personas es el producto de un proceso dinámico y siempre cambiante en el que participan las predisposiciones biológicas del cuerpo como el contexto social en el que se vive. Por ello, no busca tanto las causas de los problemas en el pasado remoto (por ejemplo, los años de infancia) como en el presente, partiendo de un análisis de lo que ocurre en el día a día de la persona en esa fase de su vida.

2. Tiene en cuenta lo que se conoce como esquemas cognitivos

Una de las funciones principales de la terapia cognitivo-conductual es lograr un cambio a mejor sostenido en el tiempo, a partir de la modificación de los llamados “esquemas cognitivos”. Estos son un sistema de pensamientos, creencias y sentimientos recurrentes que constituyen el “circuito” de elementos mentales desde los que la persona interpreta lo que le ocurre, e incluso su propia identidad como individuo. Es decir, es una especie de filtro ideológico a través del cual sacamos conclusiones acerca de lo que sucede en el mundo y en uno mismo.

A veces, el problema psicológico aparece, entre otras cosas, porque el esquema cognitivo que hemos desarrollado es disfuncional, es decir, nos lleva a caer una y otra vez en una serie de errores. Por ello, en la terapia cognitivo-conductual se detectan esta clase de problemas y se trabaja en modificar los esquemas cognitivos, ofreciendo otras alternativas de maneras de interpretar las cosas.

3. Tiene en cuenta el poder de los hábitos

La terapia cognitivo-conductual es algo parecido a un programa de entrenamiento, en el sentido de que no se pretende alcanzar cambios súbitos y revolucionarios en una sola sesión, sino que la mejoría va apareciendo de manera gradual, a través de varias sesiones realizadas periódicamente /en la mayoría de los casos, una sesión semanal).

Esto implica hacer ejercicios prácticos que van más allá de lo teórico, ya que alcanzar los objetivos de la terapia no se basa simplemente en pensar, sino en realizar una serie de ejercicios mentales que, a la vez, están ligados a los ejercicios de tipo físico: hay que interactuar con el entorno de determinadas maneras, participar en ciertas situaciones, etc.

De este modo, se facilita que la persona transforme sus hábitos para así auto-entrenarse y consolidar el cambio a mejor en su día a día, sin necesidad de que el profesional esté presente.

4. Trabaja a través de las dos vías de intervención a la vez

Como desde el modelo cognitivo-conductual entiende que la mente humana no es algo aislado en la cabeza de cada persona, sino que está ligado a las acciones del día a día, el modo en el que propone abordar los problemas es actuar por la doble vía: la de las ideas y las creencias, por un lado, y la de la interacción con el mundo y con los demás.

Este principio se plasma en las principales técnicas que se incluyen en el paradigma cognitivo-conductual, las cuales quedan explicadas a continuación.

1. Técnicas de Exposición

Las Técnicas de Exposición son las más utilizadas en casos de fobias, trastornos de ansiedad o y alteraciones similares, y consisten en exponer y confrontar a la persona a su fuente de miedo y ansiedad.

A medida que la ansiedad se va reduciendo, la persona aprende a gestionar sus emociones, al tiempo que reconfigura sus procesos cognitivos y de pensamiento, superando así sus temores.

2 Desensibilización Sistemática

La Desensibilización Sistemática es otra de las técnicas clásicas en el enfoque cognitivo-conductual y consiste también en exponer a la persona a su estímulo generador de ansiedad o miedo pero previamente habiendo incorporado y entrenado una serie de mecanismos de respuesta adaptativa que actúan en dirección contraria, induciendo a un estado de relajación.

De igual manera, y gracias a la aplicación de conductas positivas frente al estímulo, la ansiedad se va reduciendo progresivamente y termina por desaparecer, lo que origina un cambio a nivel cognitivo y emocional en el paciente.

3. Técnica de la Flecha Ascendente

Se trata de una de las técnicas presentes en la mayoría de intervenciones con terapia cognitivo-conductual y consiste en modificar los esquemas de pensamiento del paciente, identificando sus patrones desadaptativos y la influencia que tienen estos en su vida diaria.

El mecanismo utilizado en esta técnica se basa en realizar una serie de preguntas acerca de los pensamientos, emociones o creencias que tenga la persona en el momento actual, y en analizar la utilidad y la influencia de cada una de ellas en su motivo de consulta.

Esta técnica tiene como objetivo la reestructuración cognitiva, es decir, que la persona logre eliminar pensamientos negativos o desadaptativos que constituyen el origen de su malestar.

4. Técnica del Modelado

La Técnica del Modelado consiste en que el paciente observe la conducta, actividad o interacción que quiere aprender en otra persona y tome su modelo como ejemplo de actuación.

Esta técnica puede aplicarse en vivo, se puede teatralizar o realizarse mediante técnicas de realidad virtual.

5. Inoculación de Estrés

La Inoculación de Estrés consiste en ayudar a comprender al paciente cómo puede afectarle el estrés y en proporcionarle posteriormente una serie de herramientas y estrategias cognitivas y conductuales para hacer frente a situaciones estresantes y habituarse a lo que le produce miedo.

El objetivo de esta técnica es que la persona entrene cada una de las herramientas ofrecidas por el terapeuta y aprenda a superar situaciones de estrés sin bloquearse.

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Referencias bibliográficas:

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