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​10 beneficios de las semillas de chía para tu cuerpo y mente


¿Has oído hablar de las semillas de chía? En Psicología y Mente nos gusta fomentar los hábitos de vida saludables, y este ámbito no solo se reduce a lo estrictamente psicológico. Una nutrición adecuada es también una gran fuente de salud y bienestar.

Semillas de chía: un alimento muy saludable

Hoy descubrimos uno de esos alimentos con propiedades extraordinarias: las semillas de chía. Es un producto con un sabor que muchas personas asocian a la nuez, y tiene una cantidad ingente de vitaminas y minerales que nos puede ayudar a combatir esos kilos de más, a controlar el hábito de picar entre horas, y en resumidas cuentas a sentirnos mejor con nuestro cuerpo y mente.

Pero la cosa no acaba aquí. Los beneficios de comer semillas de chía son muchos y en las siguientes líneas los verás recopilados en estos diez motivos saludables para que te animes a probar esta semilla originaria de América.

Está de moda… y con razón

Hay una auténtica fiebre por las semillas de chía. Podemos decir que están muy de moda, y esta fama no está del todo injustificada, aunque está claro que el marketing ha influido bastante. Muchos expertos en nutrición han informado sobre sus cualidades, pero todavía existe un gran desconocimiento sobre qué beneficios nos aporta este alimento.

Cada vez más personas tienen semillas de chía en su despensa. ¿Cuáles son estas cualidades y propiedades que hacen de las semillas de chía un alimento tan en boga últimamente? Seguidamente vamos a explicarte algunas de sus propiedades más relevantes y te pondremos al día sobre los beneficios psíquicos y físicos que te puede aportar.

De hecho, antes de profundizar en sus beneficios, debemos aclarar que es un alimento muy sabroso y que permite una gran versatilidad en la cocina. Muchos chefs usan semillas de chía para complementar muchos platos: desde los más exóticos hasta los más tradicionales.

Las propiedades saludables de las semillas de chía

Algo tiene que tener este alimento para que todos los nutricionistas lo recomienden encarecidamente. “Chía” es un término de origen maya, cuyo significado es fuerza. Durante milenios, la chía ha sido el alimento predilecto de las sociedades maya y azteca, no en vano tiene multitud de vitaminas, minerales y ácidos grasos que facilitan que nuestro organismo combata las grasas malas, además de proporcionarnos distintos beneficios.

Es un alimento muy consumido entre deportistas, pero aunque no practiques mucha actividad física, puedes beneficiarte de su consumo diario para sentirte mejor. Además. como ya hemos dicho, es un alimento nutritivo y que puede tener su lugar en casi cualquier plato que puedas imaginar. Hay personas que incluyen chía en el yogur, en sopas, en los cereales del desayuno, en purés, en guisados, en ensaladas… ¡Pega prácticamente con cualquier cosa! Los más atrevidos incluso se han lanzado a experimentar con la chía, incluyéndola en magdalenas o pasteles.

Sin gluten y con Omega 3

La nutricionista inglesa Maddie Shaw indica que las semillas de chía no contienen gluten (y que por tanto es un alimento apto para celíacos), y contienen Omega 3, además de fibra y antioxidantes.

Algunos datos más sobre su aporte nutritivo:

  • Aporta el doble de proteínas que la mayoría de verduras
  • Contiene el doble de potasio que el plátano
  • Nos aporta el doble de fibra que la avena
  • El triple de hierro que las lentejas
  • Cinco veces más aporte de calcio que la leche de vaca
  • Tres veces más antioxidantes que los frijoles

10 beneficios para nuestra salud que nos aportan las semillas de chía

Entonces, ¿cuáles son los beneficios de consumir esta semilla? ¿Qué aportes nutricionales satisface y cómo ayuda a mejorar nuestra salud física? En las siguientes líneas encontrarás un resumen sobre los beneficios para la salud que tienen las semillas de chía, y las ventajas de incorporar este ingrediente a la dieta habitual.

1. Gestionan tus ganas de picar entre horas

La chía contiene un alto aporte de fibra, por lo que es una gran idea para frenar nuestro antojo de picar entre comidas. Las semillas son fácilmente digeribles pero nos crean una sensación de saciedad que nos ahuyenta de ir picando, y por tanto nos facilita controlar nuestro peso corporal.

Los expertos aconsejan comer chía en el desayuno para aprovechar su inyección de energía de largo alcance, que nos mantendrá activos durante bastantes horas.

2. Son sabrosas

Algunas personas señalan que no le encuentran mucho sabor, mientras que otros indican que les recuerda al sabor de la nuez. No dejan de ser semillas, por tanto no podemos esperar una explosión de sabor y frescor en nuestro paladar, pero lo cierto es que a la mayoría de personas les encanta.

3. Regulan la hidratación de tu organismo

Son unas semillas permeables que pueden alcanzar hasta 10 veces su peso en agua. Consumirlas también nos ayuda a hidratar nuestro cuerpo. Esta es una de las claves para entender por qué los deportistas y las personas que realizan trabajos muy físicos o estresantes se están apuntando a comer semillas de chía.

También es muy recomendable ingerirlas antes de ir a entrenar al gimnasio o a practicar un poco de running.

4. Te protegen de los efectos perjudiciales del ambiente

Ahondemos en un punto importante: la chía mejora nuestro sistema inmunológico. Por tanto, nos protege a la hora de afrontar las inclemencias ambientales y las enfermedades. Nos hace más resistente a pillar resfriados y gripes, por ejemplo. Sin embargo, este es un efecto indirecto producido por el refuerzo del sistema inmune, lo cual significa que no hace que las enfermedades ya existentes desaparezcan o que se esfume el riesgo de padecerlas.

5. Te aportan una buena dosis de Omega 3

El Omega 3 es un ácido graso cuyas propiedades nos ayudan en varios procesos: refuerza el sistema nervioso central y las células, mantiene bien hidratada y brillante nuestra piel, potencia nuestras capacidades cognitivas, nuestro sistema inmunológico…

Las semillas de chía nos aportan más Omega 3 que pescados como el salmón, así que si no eres muy aficionado a comer pescado, puede ser una alternativa muy saludable.

6. Energía para (casi) todo el día

Si te notas cansado durante la mayor parte del día, uno de los problemas puede ser la alimentación. No todos los alimentos nos dotan de una cantidad de azúcares que nos aporten energía para afrontar el día a día. En este caso, las semillas de chía son óptimas para ayudarnos a aguantar en el trabajo o en el gimnasio.

Contienen mucho potasio y más proteínas que casi cualquier verdura. Y sus azúcares son de absorción lenta.

7. Una ayudita para controlar el sobrepeso

La chía es un alimento muy indicado para aquellas personas que tengas problemas para bajar de peso. Tienen mucha fibra que ayudarán a tu sistema digestivo y a regular la sensación de hambre. Es un alimento muy saciante, sobre todo cuando se toma hidratado.

Existen también algunas recetas para ingerir la chía junto con zumos. Una combinación perfecta para comer saludablemente y controlar los excesos de peso.

8. Un buen alimento para tus músculos

Las semillas de chía, como ya hemos comentado, nos aportan una gran energía, además de fibra. Pero nuestros músculos se construyen gracias a la proteína, y la chía también es un alimento rico en ella. Así, nos ayudará a incrementar la masa muscular y a regenerar esos tejidos musculares que lo necesitan.

Una opción mucho más saludable y barata que los clásicos batidos de proteínas que muchos deportistas toman después de entrenar. Y aunque no practiques deporte, también te puede ayudar a tener un organismo más saludable.

9. Articulaciones sanas

Muchas personas sufren dolor en sus articulaciones. Para esta condición, las semillas de chía pueden ser una solución saludable y efectiva. Ya hemos visto los aportes en ácidos Omega 3 de la chía, pero lo que no hemos dicho es que tiene propiedades antinflamatorias.

Consumir chía puede aliviar notablemente el dolor que te causan tus articulaciones con el paso de los años, aunque no hará que el desgaste de estas desaparezca, ya que para ello haría falta reparar estas partes del cuerpo de una manera más estructural.

10. Depura tu cuerpo y previene la oxidación

Las semillas de chía facilitan que nuestro organismo elimine líquidos y toxinas sobrantes, además de regular la flora intestinal y frenar el proceso de oxidación celular. En definitiva, la chía se encarga de regular muchos procesos y funciones corporales que nos harán sentir sanos tanto por dentro como por fuera.

Algunas conclusiones sobre este alimento

La naturaleza nos provee de varios alimentos que realmente tienen propiedades magníficas para nuestro cuerpo. Uno de estos alimentos es la chía. Es recomendable que las pruebes durante unos días y compruebes por ti mismo los beneficiosos efectos de esta semilla.

Obviamente, no basta con comer solo semillas de chía, sino que nuestra salud corporal y psicológica se fundamenta en muchas variables, y además necesitamos una cantidad de macronutrientes muy superior a la que nos va a ofrecer este producto.

Si hablamos sobre los hábitos alimentarios, la chía es un genial complemento, pero la base de nuestra salud ha de ser una dieta equilibrada y variada, además de practicar ejercicio físico y unos buenos hábitos saludables (nada de fumar, beber alcohol, etcétera). Por otro lado, es necesario comer alimentos con macronutrientes que no están disponibles en la semillas de chía; al ser semillas, no contienen mucha energía, ni carbohidratos o las grasas sanas que necesitamos para funcionar bien.

A partir de ahora, tienes otro aliado nutritivo y exótico para mejorar tu salud.

Referencias bibliográficas:

  • Ayerza (h), Ricardo; Wayne Coates (2009). Some quality components of four chia (Salvia hispanica L.) genotypes grown under tropical coastal desert ecosystem conditions. Asian Journal of Plant Sciences. 4 (8): 301–307.
  • Cahill, Joseph P. (2003). Ethnobotany of Chia, Salvia hispanica L. (Lamiaceae). Economic Botany. 57 (4): 604–618.
  • de Souza Ferreira C, et al. (2015). Effect of chia seed (Salvia hispanica L.) consumption on cardiovascular risk factors in humans: a systematic review. Nutr Hosp. 32 (5): 1909 - 1918.