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Enfoque transdiagnóstico en terapia: características y funcionamiento


Hay diversos enfoques dentro de la psicoterapia para abordar los trastornos mentales, partiendo desde unos que se centran en síntomas o trastornos más específicos, hasta otros que tratan de abarcar un conjunto de trastornos mentales, como es el caso del enfoque transdiagnóstico.

El enfoque transdiagnóstico en terapia sirve para tratar los más relevantes mecanismos emocionales, psicológicos y de la conducta que subyacen a los trastornos mentales, con el fin de flexibilizar el proceso terapéutico y poder abarcar todo el conjunto de síntomas que pudiera sufrir el paciente.

El desarrollo y análisis exhaustivo de constructos psicológicos, que se encuentran presentes en diversos trastornos de la salud mental, ha propiciado la necesidad de que se puedan abordar desde un enfoque transdiagnóstico que permita comprender los factores que tienen en común, así como también las singularidades de cada uno de ellos.

En qué consiste el enfoque transdiagnóstico en terapia

El enfoque transdiagnóstico en terapia psicológica ha supuesto un nuevo paradigma a la hora de abordar y comprender los trastornos de la salud mental, dado que en vez de enfocarse en lo concreto de cada uno de los trastornos mentales, opta por centrarse en los aspectos comunes de diversos trastornos que influyen en el origen o el mantenimiento de los trastornos mentales.

Este enfoque de la psicología clínica y la psicoterapia permite tratar de forma más eficiente diversos trastornos de salud mental, como pueden ser los depresivos, de ansiedad, las adicciones, los trastornos de la conducta alimentaria, etc.

En el campo de la psicoterapia, el enfoque transdiagnóstico ha ayudado a poder enfocarse en los factores psicopatológicos comunes en diversos trastornos o en aquellos niveles del funcionamiento del paciente que podrían estar afectados y además, al estar relacionados con otros aspectos más específicos, posibilita al psicoterapeuta un abordaje con mayor eficacia, de forma que ayude a mejorar la calidad de vida del paciente.

Características del enfoque transdiagnóstico

Aportaciones del enfoque transdiagnóstico en terapia

A continuación veremos un compendio de investigaciones en el campo de la psicología que permitieron el desarrollo del enfoque transdiagnóstico.

Fairburn y sus colaboradores comenzaron a emplear el enfoque transdiagnóstico en terapia dentro del campo de los trastornos de la conducta alimentaria debido a que los pacientes que padecían un trastorno de este tipo, como puede ser la anorexia nerviosa, compartían síntomas y características con otros trastornos de la conducta alimentaria, como por ejemplo, la bulimia nerviosa; además, todos ellos presentaban unos procesos psicopatológicos comunes.

Estos investigadores descubrieron que podría darse una evolución transdiagnóstica desde uno de estos trastornos de la alimentación hacia otro de ellos (p. ej., padecer anorexia y comenzar a desarrollar bulimia o viceversa).

Entonces, el enfoque transdiagnóstico que desarrollaron permitía realizar un tratamiento que pudiera abarcar los distintos trastornos de la conducta alimentaria, incluso en aquellos casos en los que hubiera una transición desde uno de ellos hacia otro.

Años más tarde se fueron desarrollando otros enfoques transdiagnósticos que pudieran tratar aquellos casos en los que hubiera comorbilidad psicopatológica, como pueden ser aquellos casos en los que hubiera sintomatología de ansiedad y depresiva a la vez.

El enfoque transdiagnóstico permite además abordar constructos psicológicos que se encuentran presentes en diversos trastornos mentales, como por ejemplo, “la intolerancia a la incertidumbre”, que consiste en la predisposición negativa hacia situaciones que son experimentadas como inciertas. Esta característica, que presentan algunos pacientes, está presente en diversos trastornos mentales relacionados con el estado de ánimo.

Otro constructo transdiagnóstico es el desarrollado por Egan, Wade y Shafran, conocido como “perfeccionismo disfuncional”. Para ello partieron de la base de que el perfeccionismo disfuncional podría ser conceptualizado como un rasgo de la personalidad, como un síntoma psicopatológico o también como un grupo de características cognitivas y conductuales.

Estos autores comprenden el perfeccionismo disfuncional como un proceso cognitivo-conductual que influye en el desarrollo y el mantenimiento de diversos trastornos psicológicos, como los trastornos de la conducta alimentaria, los trastornos depresivos, los de ansiedad o los trastornos obsesivo-compulsivos.

Enfoques diagnósticos

Hay diversos enfoques diagnósticos dentro de la psicológica clínica y es por ese motivo por el que a continuación se mencionan algunos de ellos.

Desde los albores de la psicopatología ha habido cierta rivalidad entre los enfoques categoriales y dimensionales con respecto a la conducta anormal, llegando a salir triunfante, en la mayoría de las ocasiones, el enfoque categorial al poseer ciertas ventajas con respecto al enfoque dimensional.

1. Enfoque categorial

Una de esas ventajas del enfoque categorial es que resulta más llamativo y pragmático, aunque este enfoque no está exento de limitaciones, como por ejemplo, el alto crecimiento que ha habido de síndromes según van saliendo nuevas ediciones del DSM y la alta comorbilidad entre los trastornos de la salud mental, propiciando que una misma persona sea diagnosticada simultáneamente de más de uno de ellos.

Es por ello que basándose en un criterio categorial es altamente probable que haya comorbilidad entre dos o más trastornos mentales, si bien es cierto que hay muchos trastornos mentales que presentan varios síntomas comunes y esta clasificación está totalmente justificada, como pueden ser los trastornos de ansiedad y los depresivos.

De acuerdo con algunos expertos, cabe mencionar que en ocasiones, debido a la elevada comorbilidad que presentan desde el enfoque categorial, puede llegar a costar distinguir entre algunos trastornos, como puede ser el caso de la fobia social con respecto al trastorno de la personalidad por evitación.

A favor del enfoque categorial para el diagnóstico se encuentra la ventaja que posee a la hora de ajustarse a las exigencias de las instituciones sanitarias y la facilidad que posee en el momento de compartir los diagnósticos entre distintos profesionales de la salud, entre otras.

2. Enfoque dimensional

Este enfoque no se basa solo en la presencia o ausencia de un síntoma, sino que además se centra en la intensidad y frecuencia del mismo. De esta forma se da más importancia a la descripción de los síntomas que al mero hecho de realizar una clasificación.

El enfoque dimensional presenta la ventaja, con respecto al categorial, de reducir el número de categorías diagnósticas al establecer un grupo de dimensiones básicas y poniendo un mayor relieve en la gravedad del trastorno mental.

3. Enfoque transdiagnóstico

Este enfoque podría suponer una alternativa más consistente en el campo de la psicopatología con respecto a las anteriormente mencionadas. El enfoque transdiagnóstico entiende los trastornos de la salud mental fundamentalmente desde un rango de procesos cognitivos y de la conducta que contribuyen a generar y/o mantener los trastornos mentales o un grupo de ellos.

Este modelo, a pesar de basarse en una perspectiva dimensional del trastorno mental, es más bien una unión de ambos enfoques, el categorial y el dimensional.

El enfoque transdiagnóstico lo que pretende es comprender, hacer una clasificación y unir los diversos síntomas y diagnósticos desde unas dimensiones que son en mayor o menor medida generales o similares. Con ello pone en relieve que, a pesar de utilizar de base un enfoque dimensional, acepta el uso de un sistema diagnóstico y categorial.

Terapias transdiagnósticas más utilizadas en salud mental

Han proliferado las terapias que siguen un enfoque transdiagnóstico en psicoterapia, destacando las de corte cognitivo-conductual. Veamos cómo son.

Albert Ellis fue un pionero utilizando un enfoque transdiagnóstico en terapia, ya que diseñó una terapia cognitivo-conductual transdiagnóstica para trabajar con pacientes de manera grupal.

Aaron T. Beck desarrolló una terapia cognitiva para tratar la depresión que acabó convirtiéndose en una terapia transdiagnóstica al demostrar la gran utilidad que tenía también para tratar los trastornos de ansiedad, así como otros trastornos mentales.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha tenido una gran progresión desde el abordaje específico de algunos trastornos mentales específicos. Sin embargo, también ha evolucionado exitosamente la TCC con un enfoque transdiagnóstico, que posee una perspectiva de la psicopatología que permite el abordaje de diversos trastornos psicológicos y también de constructos psicopatológicos que se encuentran presentes en diferentes trastornos mentales.

Por ello, la TCC transdiagnóstica es llevada a cabo mediante un protocolo unificado o integrativo que permite tratar un conjunto de trastornos (p. ej., poder abordar todos los trastornos emocionales).

Un enfoque transdiagnóstico de corte cognitivo-conductual muy utilizado entre los profesionales de la salud mental es el "Protocolo unificado para el tratamiento transdiagnóstico de los trastornos emocionales" (PU), desarrollado por Barlow y su equipo, con el fin de abordar los trastornos de ansiedad, los afectivos y aquellos que poseen un fuerte componente emocional, como son los disociativos y los somatoformes.

Este enfoque parte de la base de que todos estos trastornos poseen un factor común y es el hecho de que los pacientes tienen un déficit de habilidades de la regulación de sus emociones, por lo que el objetivo de este tratamiento consiste en llevar esas habilidades a un nivel más adaptativo y con una mayor funcionalidad para el paciente.

Dentro de los tratamientos transdiagnósticos de corte cognitivo-conductual está el de Norton, que fue diseñado desde la misma línea que el de Barlow, solo que el de Norton se centra en el formato de terapia grupal, con el fin a tratar en grupo a pacientes que poseen trastornos de ansiedad y depresión.

Otro de los modelos más sonados, dentro de los enfoques transdiagnósticos, es el “modelo tripartito” de la ansiedad y la depresión que desarrollaron los psicólogos Clark y Watson. Paradójicamente este modelo fue creado para realizar una explicación de las diferencias entre la ansiedad y la depresión, pero al final sirvió de utilidad para unificar ambos trastornos en base a una serie de síntomas comunes que se presentaban en ambos y que se encuentran bajo la dimensión general conocida como “afectividad negativa”.

Como se puede comprobar, dada la cantidad de síntomas que tienen en común los trastornos de depresión y los de ansiedad, resulta de gran utilidad su abordaje desde un enfoque transdiagnóstico en terapia psicológica.