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Los 4 tipos de aneurisma: síntomas y características


Los aneurismas son la prueba de que, en muchos casos, una enfermedad puede convertirse en un problema de vida o muerte en cuestión de segundos. Además, a veces este cuadro clínico es completamente silencioso a lo largo de la vida del paciente, sin que este se de cuenta en ningún momento de que lo padece. Por sorprendente que parezca, la prevalencia global de esta patología es del 2-3% de la población general.

Dentro de nuestro cuerpo ocurren miles de procesos internos invisibles al ojo humano y, aunque no lo parezca, algunos de ellos se pueden complicar de manera crónica rápidamente por algunos eventos fisiológicos concretos. Esto no significa que haya que vivir con miedo: los aneurismas también suelen delatar su presencia con ciertos signos que, si se interpretan y tratan a tiempo, casi se asegura una tasa de éxito y recuperación completa del paciente.

Pero, ¿de qué estamos hablando? ¿qué es un aneurisma? ¿cuál es su tipología y pronóstico? Si te come la curiosidad, no esperes más, pues en las siguientes líneas te presentamos los tipos de aneurismas, sus características y mucho más.

¿Qué es un aneurisma?

Un aneurisma se define como un ensanchamiento o abombamiento anormal de una parte de una arteria debido a cierta debilidad en la pared del vaso sanguíneo.

Hablar de la tipología de los aneurismas es complejo, pues estos realmente pueden suceder en cualquier vaso sanguíneo. Aun así, las siguientes zonas son las más proclives a presentarlos: arteria aorta (aneurisma aórtico), vasos cerebrales (aneurisma cerebral), arteria poplítea, arteria mesentérica y arteria esplénica.

Toda la información de índole médica que vamos a mostrarte a continuación es de esencial importancia para comprender el mundo de los aneurismas, pero de poco sirve si no los encuadramos a nivel global. Estas estadísticas nos ayudan a ello:

  • La incidencia de los aneurismas (número de casos nuevos por población y tiempo) oscila entre el 0,4-3,6 %.
  • La prevalencia en la población general que no es de riesgo es del 2-3%.
  • Aproximadamente 6 millones de personas viven con un aneurisma cerebral sin que su vida corra peligro inmediato.
  • Los aneurismas ocurren generalmente en adultos, pero también pueden aparecer en niños.

Una arteria ensanchada tampoco parece para tanto, ¿verdad? El problema de todo esto es, por desgracia, que esta se puede llegar a romper. Os podréis imaginar el desastre fisiológico que supone un inundado del tejido cerebral con sangre derramada y, por ello, no resulta nada impactante conocer que el 40% de estos cuadros clínicos desembocan en la muerte del paciente.

Los tipos de aneurisma y sus características

Como hemos dicho, un aneurisma puede aparecer en casi cualquier parte. Aun así, con el fin de compartimentalizar la información que te vamos a proporcionar ahora, vamos a enunciar dos grandes grupos por su importancia clínica y epidemiológica: los aneurismas cerebrales y los aneurismas aórticos. Vamos a ello.

1. Aneurismas cerebrales

En primer lugar, es necesario acotar que un aneurisma cerebral y un accidente cerebrovascular (ACV) no son lo mismo, pues a veces la población tiende a utilizar estos dos términos como indistintos. El 80% de los ACVs son isquémicos, es decir, causados por un coágulo de sangre que tapa un vaso en el cerebro. El otro 20% restante se atribuye al accidente cerebrovascular hemorrágico, el cual se produce por la rotura de un vaso sanguíneo que produce sangrado en el cerebro.

Como habréis podido imaginar, el aneurisma puede ser la causa de un accidente cerebrovascular hemorrágico, pero ni todos los aneurismas cerebrales derivan en un ACV ni todas las causas de un ACV hemorrágico son un aneurisma. Es importante tener esto en cuenta.

Cabe destacar que, en muchos casos, los aneurismas no rotos no provocan ningún tipo de síntomas en el paciente. Aun así, si el ensanchamiento de la arteria está comprometiendo algún nervio o tejido periférico, el paciente puede experimentar los siguientes signos clínicos: dolor arriba y detrás de un ojo, una pupila dilatada, cambios en la vista o visión doble y entumecimiento de un lado del rostro. 6 millones de estadounidenses viven con aneurismas cerebrales sin darse cuenta de ello.

La cosa se pone fea si este llega a romperse en algún momento (aunque normalmente no lo hacen). En estos casos, cuando se está derramando sangre sobre el cerebro, los síntomas son mucho más claros y preocupantes: dolor de cabeza repentino y muy intenso, náuseas y vómitos, rigidez en el cuello, sensibilidad a la luz, caída del párpado, convulsiones, pérdida de conocimiento, confusión… En resumen, un desastre fisiológico. El 15% de los pacientes con un aneurisma cerebral roto mueren antes de llegar al hospital y, en general, el 40% fallecen aunque sean operados de urgencia.

Cabe destacar que existen dos subtipos de aneurisma cerebral. Te los contamos en las siguientes líneas de forma somera.

1.1 Aneurisma sacular

Es el tipo más común de aneurisma, también denominado aneurisma de “baya” por su curiosa morfología. Se presenta como una protrusión, saco, o bulto en una intersección en la red de arterias ubicada en la base del cerebro.

1.2 Aneurisma fusiforme

Es un tipo menos común que el anterior. En este caso se ensancha la arteria entera en el área débil.

2. Aneurisma aórtico

Aunque cambiemos de parte del cuerpo, el fundamento es el mismo: una arteria está ensanchada y presenta cierto riesgo de romperse. Si bien los aneurismas cerebrales están bastante más representados en la bibliografía médica consultada, no podemos dejar atrás a los aórticos.

Cabe destacar que la mayoría de los aneurismas se encuentran en la aorta, la arteria principal que va desde el corazón por el pecho y el abdomen. En algunas zonas de Estados Unidos se calcula la prevalencia del aneurismo aórtico torácico en 10,4 pacientes por cada 100.000 habitantes-año. Es necesario realizar una escisión temprana pues, a diferencia de los aneurismas cerebrales, los aórticos sí que son bastante diferentes dependiendo de su localización. Te contamos los dos tipos principales.

2.1 Aneurisma aórtico torácico

Un aneurisma aórtico torácico es una protrusión o hinchazón anormal de la parte de la aorta que pasa a través del tórax. La causa más común del mismo es la aterosclerosis (endurecimiento de las arterias), si bien existen otros factores de riesgo como la edad, condiciones genéticas, sífilis o lesiones torácicas por caídas y otros traumatismos.

El paciente no presenta ningún síntoma hasta que el aneurisma se rompe y comienza a filtrar sangre a un tejido cercano o, en su defecto, la arteria se ha expandido demasiado. Los síntomas en estos casos son los siguientes: ronquera, problemas para tragar, dolor en la espalda, respiración aguda, inflamación en el cuello, dolor en la parte superior del tórax, piel húmeda, náuseas, vómitos,etc.

Cabe destacar que la tasa de supervivencia de pacientes con aneurismas aórticos grandes es del 65% al año y del 20% a los 5 años. La rotura de estos aneurismas causan mortalidad en el 97% de los casos, razón por la cual podemos afirmar que estamos ante un cuadro clínico aún peor si cabe que el cerebral.

2.2 Aneurisma aórtico abdominal

Como podrás imaginar, poca diferencia existe este tipo y el anterior. Un aneurisma aórtico torácico ocurre cuando la aorta se ensancha en su tramo que pasa por el pecho, mientras que un aneurisma aórtico abdominal sucede cuando se ensancha la parte de la aorta que pasa por el abdomen. Así de simple.

La premisa es la misma que en los casos anteriores: los aneurismas no rotos suelen ser silenciosos (si bien los abdominales se pueden llegar a identificar como masas palpables en en algunos casos) y el problema real llega cuando se rompen. Los síntomas, como podrás imaginar, son casi los mismos a nivel sistémico, solo que el dolor suele centrarse más en la zona abdominal del paciente.

Resumen

Tal y como hemos recogido en estas líneas, hoy te hemos traído una familia de patologías que no son moco de pavo. Si bien “mucha” gente presenta aneurismas cerebrales y nunca se da cuenta de ello, un pequeño porcentaje puede experimentar una rotura de la arteria afectada y, en este caso, las cosas se complican mucho muy rápidamente.

Ambas variantes son extremadamente letales, si bien (haciendo caso únicamente a las estadísticas), parece ser que el aneurisma torácico es el más grave de todos. Poco se puede hacer ante estos cuadros clínicos, pues la mayoría se presentan de forma silenciosa: todos moriremos algún día, así que mejor no preocuparse de más por patologías que no podremos detectar con síntomas tangibles.

Referencias bibliográficas:

  • ¿Qué es el aneurisma cerebral? UIhealth. Recuperado de: https://hospital.uillinois.edu/es/primary-and-specialty-care/neurologia-y-neurocirugia/condiciones-neurologicas-que-tratamos/aneurisma-cerebral/que-es-un-aneurisma-cerebral
  • Aneurisma, medlineplus.gov. Recuperado de: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001122.htm#:~:text=Los%20defectos%20en%20algunas%20de,El%20cerebro%20(aneurisma%20cerebral)
  • Aneurisma aórtico, medlineplus.gov. Recuperado de: https://medlineplus.gov/spanish/aorticaneurysm.html
  • Aneurisma cerebral, mayoclinic.org. Recuperado de: https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/brain-aneurysm/symptoms-causes/syc-20361483
  • Aneurisma en el cerebro, medlineplus.gov. Recuperado de: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001414.htm