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​Conducir ayuda a prevenir el deterioro cognitivo


Los que conducimos a diario no nos damos cuenta de la complejidad de este acto. Esto se debe a que, con el tiempo, conducimos de forma automática. Pero conducir requiere una serie de habilidades cognitivas incluyendo funciones ejecutivas, procesamiento de la información, procesamiento visual y la memoria.

Tenemos que estar pendientes de muchos estímulos a la vez, tener el pie en el embrague y el freno, cambiar de marcha, observar los coches que se nos cruzan, etc. Si no fuera por el cerebelo, conduciríamos como novatos toda la vida.

Conducir es positivo para la salud cognitiva de las personas mayores

Pero claro, todas estas funciones cognitivas con el tiempo se deterioran, convirtiendo la conducción en algo difícil y peligroso. Sin embargo, un reciente estudio sugiere que las demandas cognitivas de la conducción es posible que ayuden a prevenir el deterioro cognitivo causado por el envejecimiento. En otras palabras, conducir podría tener un rol beneficioso para la salud cognitiva de las personas de la tercera edad.

Siempre se ha hablado de lo importante que es que las personas mayores se mantengan activas, pero nunca se había hablado de que conducir también aportase estos beneficios. Está claro que las personas que son incapaces de conducir con total seguridad deben renunciar a coger las llaves y encender el vehículo, pero varios estudios anteriores ya habían demostrado que dejar la conducción se asocia a una disminución de la salud emocional y física para las personas mayores. Ahora también al deterioro cognitivo.

Datos y resultados del estudio

El estudio reciente fue llevado a cabo por tres científicos conductuales, Moon Choi (Universidad de Kentucky) Matthew C. Lohman (Universidad de Kentucky), y Brian Mezuk (Universidad Commonwealth de Virginia) y sus resultados mostraron que conducir un vehículo ayuda a mantener las funciones cognitivas.

“Las investigaciones anteriores habían indicado que existe una asociación negativa entre el pobre funcionamiento cognitivo y dejar de conducir” explican Choi y sus colegas. "Sin embargo, nuestros resultados sugieren que también puede ser que dejar de conducir sea un factor de riesgo que acelera el deterioro cognitivo con el tiempo. Esto sugiere que la relación entre el cese de conducción y el funcionamiento cognitivo podría ser bidireccional".

Choi y sus colaboradores analizaron los datos de más de 9000 individuos mayores durante 10 años: desde 1998 al 2008. Los sujetos completaron un test cognitivo por teléfono que evaluaba la memoria, la velocidad de procesamiento mental, el nivel de conocimiento y el lenguaje. También se les preguntó a los sujetos cuál era su estado de conducción actual, es decir, si conducían o no, o si nunca habían conducido.

Los investigadores encontraron que aquellos participantes que habían dejado de conducir, mostraron un deterioro cognitivo acelerado durante los 10 años posteriores a haber dejado de conducir, comparado con los conductores activos.

Las personas mayores que no conducen son un grupo con mayor riesgo en el deterioro cognitivo

“Este estudio sugiere que las personas mayores que no tienen movilidad a través de la conducción de un vehículo son un grupo con mayor riesgo a sufrir un deterioro cognitivo. Por lo que se beneficiarían de intervenciones sociales que promuevan el compromiso social, psicológico y cognitivo”, argumentan los investigadores,

Respecto a este tipo de intervenciones, un equipo de científicos dirigidos por el psicólogo Jerri Edwards (Universidad del Sur de Florida) diseñaron un programa focalizado en el entrenamiento cognitivo para personas de la tercera edad que estaban en riesgo de sufrir accidentes de automóviles y una disminución cognitiva.

El programa de entrenamiento cognitivo

Edwards y sus colegas reclutaron a alrededor de 500 adultos mayores (60 años y mayores) para que participaran en el ensayo. Todos los participantes completaron una tarea visual de velocidad de procesamiento en la que la que el desempeño pobre en esta tarea indicaba un mayor riesgo de accidentes de automóvil. A los 134 participantes que recibieron las puntuaciones bajas en esta prueba se les asignó uno de los dos grupos al azar: una intervención de entrenamiento cognitivo o un grupo de control en el que recibían formación informática.

Los participantes en ambas intervenciones se reunieron con un entrenador en pequeños grupos durante 10 sesiones de una hora. Los que estaban en el grupo de entrenamiento cognitivo completaron ejercicios informáticos diseñados para mejorar la velocidad de procesamiento de información, tales como la identificación y la localización visual (coches y camiones) y de objetos auditivos (series de tonos). Los participantes del grupo de formación en informática completaron los ejercicios de entrenamiento en el uso básico del ordenador, como, por ejemplo, el uso del correo electrónico.

Los 366 participantes que no presentaron signos de enlentecimiento cognitivo en la tarea visual velocidad de procesamiento sirvieron como grupo de referencia.

La fase de seguimiento

Tres años más tarde se realizó un seguimiento, y los investigadores encontraron que los conductores de edad avanzada que habían recibido el entrenamiento cognitivo conducían y tenían una tasa bajo riesgo. En cambio, los participantes a los que se les asignó el grupo de entrenamiento informático (o grupo control) experimentaron una disminución de la conducción, así como una mayor dificultad para llevarla a cabo, tal y como afirmaron en la evaluación posterior.

El entrenamiento en la velocidad del procesamiento cognitivo no solamente puede mejorar el desempeño cognitivo, sino que puede proteger la disminución de la movilidad en personas de la tercera edad”, escriben en su artículo Edwards y sus colaboradores. Los programas de entrenamiento cognitivo, según la ciencia, tienen potencial para mejorar el día a día de las personas mayores en muchos sentidos”, añaden los autores.

Existen algunas limitaciones en el estudio

Aún y así, ambos grupos de investigadores son precavidos con sus resultados y admiten que existen limitaciones. Más allá de los problemas cognitivos o de salud, las personas mayores también informan con frecuencia de dificultades financieras como una de las razones por las que dejan de conducir.

Las que viven en las zonas más densamente pobladas pueden tener un mayor acceso a los medios alternativos de transporte, y por lo tanto pueden tener diferentes resultados cognitivos que las personas mayores que viven en las zonas más aisladas o rurales.