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​Miedo a la oscuridad (escotofobia): qué es y cómo superarlo


“Miedo a la oscuridad” no es solamente el título de una canción de Iron Maiden (Fear of Dark), sino que es un trastorno fóbico que puede causar un gran malestar a la persona que lo sufre. Se conoce también como escotofobia, aunque frecuentemente suele asociarse al miedo a la noche o nictofobia.

En este artículo repasamos las principales características de este fenómeno y nos adentramos en sus causas, síntomas y tratamiento.

Qué es el miedo irracional a la oscuridad

La escotofobia es el miedo irracional y extremo de la oscuridad. Como fobia, pertenece al grupo de trastornos de ansiedad, y sus principales síntomas son la ansiedad extrema y el miedo irracional ante el estímulo fóbico. Implica evitar situaciones y lugares donde hay oscuridad, y la persona puede experimentar el malestar solo pensando en ello. Los espacios oscuros y sin luz son situaciones que pueden crear cierto nivel de alerta o activación en la persona, pero no necesariamente crea terror. Algunas personas sufren ataques de pánico en estos contexto, por lo que tienden a evitar cualquier situación como esta.

Es habitual ver a niños temerosos de la oscuridad, en gran parte por la imágenes que pueden verse en las películas, pues en la noche y la oscuridad suelen manifestarse fantasmas o monstruos en las historias fantasiosas. Ahora bien, en el caso de los adultos, este miedo no es tan frecuente, y cuando ocurre, debe ser tratado por un especialista.

Esta patología puede tener un gran impacto en la vida cotidiana de la persona que la sufre, principalmente porque el individuo tiende a estar deprimido, ansioso o muy nervioso todo el tiempo. Todos los días de nuestra vida oscurece, por lo que el malestar se manifiesta una y otra vez. Los afectados a menudo se niegan a salir de su hogar cuando oscurece o no son capaces de dormir solos a pesar de su edad si sufren escotofobia.

Qué causa esta fobia

La principal causa de esta fobia está en las creencias irracionales sobre la oscuridad, y como ya he dicho, alimentadas por las historias de fantasía que muchas veces aparecen en libros o películas, pero también por creencias populares.

Sin embargo, la mayoría de fobias suelen desarrollarse debido a una experiencia traumática en la infancia, y ocurre por un tipo de aprendizaje asociativo llamado condicionamiento clásico. Este tipo de condicionamiento fue estudiado por primera vez el por el psicólogo norteamericano John Watson, que logró que un niño pequeño, de nombre Albert, aprendiese a tener miedo de una rata blanca a la que antes adoraba.

Puedes visualizar este experimento en el vídeo que se muestra a continuación:

Las fobias, además, pueden pueden desarrollarse por otros motivos. Uno de ellos es por condicionamiento vicario, que se trata de un tipo de aprendizaje por observación. Te lo explicamos en nuestro artículo: “Condicionamiento vicario: ¿cómo funciona este tipo de aprendizaje?”.

Algunos autores también afirman que las personas estamos biológicamente predispuestas a sufrir este tipo de miedos, pues esta emoción tiene una función adaptativa que ha permitido que la especie humana haya sobrevivido el paso de los siglos. Por esta razón, el miedo irracional es complejo y a veces difícil de superar, pues no responde a argumentos lógicos. Se trata de una asociación primitiva y no cognitiva.

Síntomas de la escotofobia

Esta fobia causa una serie de síntomas que pueden ser cognitivos, comportamentales o físicos y fisiológicos.

Los síntomas cognitivos incluyen miedo, angustia, ansiedad, confusión, creencias irracionales o falta de atención. En cuanto a los síntomas comportamentales, la persona tiende a evitar el estímulo fóbico en un intento de reducir el malestar.

Entre los síntomas físicos y fisiológicos destacan:

  • Boca seca
  • Tensión muscular
  • Sudoración extrema
  • Aumento de la respiración
  • Sofoco
  • Falta de aire
  • Falta de hambre
  • Dolor estomacal
  • Dolor de cabeza

Tratamiento

A pesar de ser incapacitante y crear un gran malestar, esta fobia tiene cura. Los psicólogos tratan a diario con miedos irracionales y, según las investigaciones, la terapia psicológica tiene un alto grado de efectividad en el tratamiento de estos trastornos de ansiedad.

Existen diferentes escuelas terapéuticas y diferentes metodologías para hacer frente a los problemas psicológicos, pero para tratar las fobias tiene gran éxito la terapia cognitivo conductual, que emplea técnicas tanto de la terapia cognitiva como de la terapia de conducta.

Unas de las más empleadas para este tipo de trastornos son las técnicas de relajación y las técnicas de exposición. Ahora bien, la técnica por excelencia, la que resulta más efectiva, es la desensibilización sistemática.

Esta técnica combina las técnicas de relajación y exposición, y ayuda al paciente al exponerse gradualmente al estímulo fóbico a la vez que aprende herramientas para afrontar de la mejor manera posible las situaciones a las que teme.

Otros tratamientos

Ahora bien, existen otras formas de tratamiento que se emplean y con grandes resultados: la hipnosis, la terapia cognitiva basada en Mindfulness o la terapia de aceptación y compromiso son algunos ejemplos. Estas dos últimas, pertenecen a lo que se conoce como terapias de tercera generación, que ponen énfasis en la relación que tiene el paciente con su problema, el contexto y la aceptación.

El tratamiento con fármacos también se emplea, pero solamente en casos graves, y siempre en combinación con la terapia psicológica para asegurar que los resultados se mantienen a largo plazo.

Apps para tratar fobias

La irrupción de las nuevas tecnologías en las últimas décadas también ha afectado al tratamiento de fobias. De hecho, la realidad virtual y la realidad aumentada son ideales para que el paciente se exponga al estímulo fóbico sin la necesidad de tenerlo delante. Además, la exposición se lleva a cabo en un entorno controlado.

Pero el tratamiento de las fobias incluso ha llegado a los smartphones, pues existen diferentes aplicaciones que tienen como finalidad ayudar a las personas a superar sus miedos irracionales.