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Nervio vestibulococlear: qué es y qué funciones tiene


El nervio vestibulococlear constituye el octavo par craneal de nervios y su función es fundamental para nuestra supervivencia, dado que es gracias a él que podemos oír y mantener nuestro equilibrio.

La forma en que envía información al cerebro es un tanto compleja, implicando a múltiples vías y activando varias regiones y tipos específicos de neuronas. Veamos con mayor profundidad a importancia de este nervio.

Nervio vestibulococlear ¿qué es?

El nervio vestibulococlear (nombre científico: nervus vestibulocochlearis) es el octavo nervio craneal (NC VIII), el cual se divide en dos partes, la vestibular y la coclear, estando ambas divisiones encargadas de la función sensorial. Este nervio lleva fibras aferentes somáticas desde estructuras del oído interno. Mientras que la parte coclear del nervio se encarga del sentido del oído, la parte vestibular se encarga de aspectos relacionados con el equilibrio.

El nervio vestibulococlear se encarga de enviar información procedentes de la cóclea y el vestíbulo al cerebro, estímulos los cuales serán interpretados en forma de sonido y de equilibrio.

Cuando llega un sonido al oído, las ondas sonoras inciden sobre las estructuras internas de la oreja haciéndolas vibrar. La cóclea transforma estas vibraciones en impulsos eléctricos, los cuales viajan por una serie de estructuras que desembocan en la corteza auditiva del encéfalo.

Con relación al equilibrio, cuando movemos la cabeza el vestíbulo detecta estos movimientos y envía señales al cerebro para indicar en qué posición nos encontramos o si hemos perdido el equilibrio momentáneamente. Dentro de esta estructura tenemos un líquido que, al moverse, activa unas células, llamadas células ciliares o vellosas del oído, que actúan a modo de sensores. Estas células envían la señal al cerebro, órgano que activará los músculos necesarios para corregir la posición y mantener el equilibrio.

Partes de este nervio

A continuación veremos con mayor profundidad ambas secciones:

1. Nervio coclear

El nervio coclear (nombre científico: nervus cochlearis) es una de las dos divisiones del nervio vestibulococlear, encargado de la audición.

En el inicio de esta sección se encuentra en los receptores sensoriales del órgano de Corti, viajando a través del oído interno hasta llegar al cerebro, donde el estímulo auditivo es procesado.

La información auditiva pasa primero por el tálamo y, posteriormente, llega a la corteza auditiva del lóbulo temporal.

Las células encargadas de recibir el estímulo auditivo son células ciliadas que se encuentran en el órgano de Corti, que se sitúa en la cóclea.

La información es enviada a neuronas pseudounipolares que se sitúan en el ganglio espiral, situado en el centro de la cóclea. Los axones de estas neuronas pseudounipolares son las que forman el nervio coclear en sí.

Tras salir de la cóclea, el nervio entra en el meato interno donde se une al nervio vestibular, conformando el nervio vestibulococlear en sí.

Ambas secciones del nervio completo viajan hasta la fosa craneal posterior, entrando al cerebro por el ángulo pontocerebeloso, junto con el nervio facial (NC VII).

En el puente troncoencefálico, las fibras del nervio coclear hacen sinapsis con los núcleos cocleares posterior y anterior. Los axones del núcleo anterior forman el cuerpo trapezoide.

Muchas de estas fibras decusan y van a parar al complejo olivar superior. Los axones de las neuronas que llegan hasta aquí, junto con los del núcleo coclear posterior forman el lemnisco lateral, que viaja hasta llegar al colículo inferior y los cuerpos geniculados mediales.

Los axones procedentes del núcleo geniculado medial forman la radiación acústica del cerebro, que pasa a través de la cápsula interna y termina en el giro temporal superior y el giro temporal transverso (áreas de Brodmann 41 y 42). Aquí realizan sinapsis con las neuronas corticales.

2. Nervio vestibular

El nervio vestibular (nervus vestibularis) es la otra división del nervio vestibulococlear. Recibe la estimulación que captan los receptores sensoriales situados en la membrana del laberinto auditivo.

El nervio vestibular se encarga del sentido del equilibrio, la orientación espacial y la motricidad.

La mayor parte de las fibras de este nervio van a parar al cerebro, en los núcleos vestibulares, pero algunas de ellas van directamente hacia los núcleos reticulares sin necesidad de hacer sinapsis por el camino, y también acaban en los núcleos cerebelosos.

El nervio vestibular surge desde los receptores de las máculas del oído interno, concretamente utrículo y el sáculo, además de los receptores de los conductos semicirculares del laberinto membranoso.

Los receptores reciben estímulos primarios, y las neuronas del ganglio vestibular transmiten la información desde los receptores mediante sus dendritas.

Los axones que surgen de las neuronas en el ganglio vestibular forman el nervio vestibular, el cual se une a su compañero, el nervio coclear, en el meato interno del oído, formando el nervio vestibulococlear.

Las fibras del nervio vestibular alcanzan el área vestibular en el cerebro, en donde realiza sinapsis con los núcleos vestibulares. Los axones de las neuronas de estos núcleos viajan a varias direcciones:

  • Neuronas motoras del cuerno anterior de la médula, vía tracto vestibuloespinal.
  • Núcleo olivar inferior, vía tracto vestíbulo-olivar.
  • Cerebelo, vía tracto vestibulocerebeloso.
  • Corteza cerebral, vía núcleo ventral posterolateral del tálamo.

Lesiones en el nervio vestibulococlear

Daños en este nervio puede implicar afectación en el sentido del oído y del equilibrio, que se manifiestan sobre todo en forma de pérdida de audición, vértigos, mareos, falsa sensación de movimiento y pérdida de equilibrio. Cuando hay afectación en este nervio suele deberse a tumores, como neuromas acústicos, los cuales entorpecen el funcionamiento del mismo.

Para evaluar los daños en este nervio, se colocan los dedos en ambos oídos y se chasquean, preguntando al paciente si escucha los sonidos de forma bilateral y si son parejos en intensidad.

Cabe decir que no siempre es fácil detectar las enfermedades que pueden afectar al nervio vestibulococlear, aunque sí que se mostrarán síntomas como los mencionados anteriormente, en especial los que suponen pérdida de audición y de la capacidad del equilibrio. La pérdida de audición suele ser un síntoma asociado a la edad, aunque estar expuesto a ruido de alta intensidad o haber consumido fármacos cuyo efecto secundario pueda ser sordera también son potenciales causas de afectación del nervio.

Si se destruyen las fibras que forman el nervio coclear, la persona empieza a tener dificultades para poder comprender lo que oye. Esta dificultad va a más cuando se encuentra en ambientes con mucho ruido, en conversaciones en las que hay más de dos personas hablando a la vez y si hay ruido de fondo.

Otro de los síntomas que indican que el nervio vestibular está afectado es la aparición de acúfenos, los cuales son la percepción subjetivos de sonidos que realmente no existen. Se cree que la aparición de este fenómeno se debería a que el nervio se encuentra dañado y envía señales involuntarias al cerebro, órgano el cual los interpreta como sonidos que, realmente, son inventados.

Aunque la intensidad de los acúfenos varía de persona en persona, éstos pueden suponer una gran afectación en la calidad de vida de quien lo padece, especialmente si este fenómeno aparece en compañía de la pérdida de audición. Como consecuencia de ello, las personas con acúfenos pueden deprimirse, volverse irritables y tener problemas para conciliar el sueño.

En caso de que los acúfenos se deban a lesiones producidas en el nervio auditivo, es muy difícil eliminarlos completamente, ya que es necesario reparar las células dañadas en el tracto nervioso y eso supone una intervención quirúrgica muy delicada. Una de las mejores opciones para hacerles frente, además de la vía quirúrgica, es enseñar al paciente a convivir con ellos.

Es por este motivo que, teniendo en cuenta todo esto, se hace necesario destacar la importancia de la prevención y de una buena higiene auditiva.

Para evitar tener fenómenos tan molestos como los acúfenos o diferentes grados de sordera adquirida, es recomendable evitar los ambientes con sonidos de intensidad elevada, además de tomar medidas preventivas al acudir a lugares con conciertos y discotecas, como no acercarse demasiado a los altavoces. Si se trabaja en un ambiente ruidoso, como una obra en la que hay taladros, se deben utilizar los auriculares de protección.

Referencias bibliográficas:

  • Knipper M, Van Dijk P, Nunes I, Rüttiger L, Zimmermann U (2013). Advances in the neurobiology of hearing disorders: recent developments regarding the basis of tinnitus and hyperacusis. Prog Neurobiol. 111:17-33. doi: 10.1016/j.pneurobio.2013.08.002.
  • Hickox AE, Liberman MC (2014). Is noise-induced cochlear neuropathy key to the generation of hyperacusis or tinnitus? J Neurophysiol. ;111(3):552-64. doi: 10.1152/jn.00184.2013.