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5 ejemplos de roles de género (y sus efectos en la sociedad)


Los roles de género son un elemento sobre el que se ha hablado mucho en los últimos tiempos y cada vez cobran más protagonismo.

La tendencia es a eliminarlos para que no haya una separación por géneros en ningún tipo de tarea, pero aún así todavía se pueden observar muchos de ellos, especialmente en determinadas sociedades.

En los siguientes párrafos tendremos la oportunidad de ver algunos ejemplos de roles de género y el modo en el que han influido en las sociedades humanas.

¿Qué son los roles de género?

Antes de comenzar a enumerar diferentes ejemplos de roles de género, primero debemos detenernos un momento para comprender exactamente qué significa este concepto. Los roles de género son normas no escritas en las que históricamente se han establecido una serie de comportamientos como propios o adecuados para un determinado género, mientras que era menos probable observarlos en el contrario.

Como adelantábamos en la introducción, en los últimos años varios sectores de la sociedad han empleado muchos esfuerzos para identificar muchos de estos ejemplos de roles de género y tratar de diluirlos, de manera que el conjunto de conductas a las que se refieren dejasen de estar predefinidos para un solo género y pasasen a ser plausibles para cualquiera de ellos.

Igualmente, también se han identificado algunos de ellos que, en lugar de querer hacer extensibles a ambos géneros, prefieren suprimir al hacer referencia a conductas que en la sociedad actual ya no están aceptadas, por lo que deben desaparecer en lugar de universalizarse entre los géneros. Más adelante veremos diferentes ejemplos de roles de género.

Una de las cuestiones esenciales de los roles de género es que de alguna manera marcan lo que los demás esperan del comportamiento de una persona ante una determinada situación en función de cuál sea su género. Al menos esto era así hasta hace un tiempo, pues ya hemos mencionado que la tendencia va hacia la universalización o bien la eliminación de estas conductas.

La base de los roles de género, por lo tanto, es la creencia de que, en función de si una persona es de género masculino o género femenino, tendrá unos determinados comportamientos. La explicación acerca de qué parte de la base de esos comportamientos sería innata y cuál un mero constructo social es objeto de intensos debates y daría para infinidad de investigaciones.

Por lo tanto, no iremos más allá y pasaremos a desgranar algunos de los ejemplos de roles de género que nos permitirán conocer en mayor profundidad el fenómeno que nos ocupa en este artículo.

Algunos ejemplos de roles de género

Una vez que hemos hecho un pequeño recorrido acerca del concepto del rol de género, podemos pasar a ver algunos ejemplos para poder visualizar las implicaciones de este fenómeno.

Es importante recordar que estos ejemplos de roles de género han sido habituales en nuestra sociedad hasta hace algunos años, pero la tendencia hace pensar que estamos en camino de eliminar o al menos modificar sustancialmente algunos de ellos, haciendo que pasen a ser roles independientes del género.

1. El cuidado de los hijos

Uno de los ejemplos de roles de género más frecuentes es el que tiene que ver con el cuidado de los hijos. Tradicionalmente, en nuestra sociedad se ha tendido a que esta tarea, dentro del matrimonio, fuera asumida por la mujer. Por el contrario, del hombre lo que se esperaba es que trabajase y ganase un salario con el que sustentar a la familia. La mujer no solo debía cuidar de los hijos, sino también encargarse de las tareas del hogar.

Por supuesto, esta fotografía hace tiempo que quedó atrás. Las tendencias hacia la igualdad de géneros, con políticas especialmente activas en la incorporación de la mujer al mundo laboral, han dado un giro importante en este rol.

A día de hoy, es frecuente encontrar matrimonios en los que ambos progenitores tienen sus respectivos trabajos y por lo tanto también comparten las tareas relativas al hogar y al cuidado de los hijos. En esos casos, suelen recurrir a ayudas externas para poder darle a los niños la atención que necesitan, ya sea mediante cuidadores, escuelas infantiles o con la inestimable ayuda de familiares, especialmente de los abuelos.

En cualquier caso, aunque esto represente un cambio de tendencia, no quiere decir que no sigan dándose casos como el anterior, e incluso a la inversa, o con personas del mismo sexo o siendo una familia monoparental. Es evidente que también los modelos de familia se han ampliado, lo que también ha favorecido a reducir este primer ejemplo de rol de género.

2. La expresividad emocional

Otro de los comportamientos que tradicionalmente se han diferenciado en función de si la persona era hombre o mujer es el que tiene que ver con la expresión de las emociones. Hasta hace un tiempo, e incluso en la actualidad, muchas personas consideran correcto que las mujeres expresen sus emociones abiertamente, haciendo saber a los demás cómo se sienten e incluso llorando si lo necesitan.

Sin embargo, este mismo comportamiento, si procede de un hombre, ha sido menos común. Los estilos de crianza tradicionales han incidido mucho en enseñar a los niños que no deben llorar, que son fuertes y que ese comportamiento no les corresponde. Por supuesto, esa tendencia va cambiando y a día de hoy son cada vez más padres los que enseñan a sus hijos que deben expresar lo que sienten y que no hay problema alguno en llorar.

Este es uno de los ejemplos de roles de género más importantes, pues se basa en un aprendizaje que el niño o la niña reciben desde su más tierna infancia y que tiene unas implicaciones tremendamente relevantes durante la vida adulta, pues en el caso del niño que haya sido educado para no expresar nada referente a su emocionalidad, va a tener menos herramientas para saber gestionar dichas emociones cuando estas le sobrepasen.

3. El aspecto físico

Por supuesto, el aspecto físico es otro de los ejemplos de roles de género que la sociedad ha tenido tradicionalmente y que llevan un tiempo cambiando. Históricamente, muchas personas esperaban de la mujer, por el hecho de ser mujer, que mantuviese un aspecto físico impecable, recurriendo para ello a elementos como el maquillaje, determinadas prendas de vestir, cosméticos, depilación, peluquería, etc.

Pero precisamente el del aspecto físico es un rol que se ha universalizado rápidamente. Cada vez son más los hombres que dedican los mismos medios que las mujeres para cuidar su aspecto. En este campo han tenido que ver tanto los sectores que promovían la igualdad como las propias marcas comerciales, que han visto cómo podían alcanzar al otro 50% de la población, que tradicionalmente se quedaba fuera de sus campañas.

Esto no quiere decir que a día de hoy todo el mundo sienta una obligación social para cuidar su aspecto físico hasta el extremo. Simplemente significa que ya no es un rol asignado a la mujer y por lo tanto cualquiera podrá decidir mantener esos comportamientos, pero también podrán decidir no hacerlo y por lo tanto no preocuparse en exceso de la imagen física proyectada ante los demás.

4. Carácter dominante y carácter conciliador

El tipo de carácter asignado tradicionalmente a hombres y mujeres es otro de los ejemplos de roles de género más comunes. Históricamente se ha promovido la idea de que el hombre tenía ciertas tendencias al liderazgo y a la dominancia, mientras que las mujeres, por el contrario, eran más empáticas y más conciliadoras. De hecho, ya podemos apreciar la interconexión con ejemplos que hemos visto anteriormente.

Bajo ese prisma, se entendía que era más fácil que los hombres alcanzasen ciertos puestos de responsabilidad, pues su carácter llevaba implícito una serie de características apropiadas para ejercer esas tareas. Por el contrario, de las mujeres se esperaba que se mantuvieran en puestos subordinados.

Además, el primero de los ejemplos de roles de género que veíamos, implicaba que la mujer no podía ni siquiera plantearse llegar a esos puestos de responsabilidad, ya que la maternidad era incompatible con desarrollar una carrera laboral próspera. Hoy en día las políticas de igualdad, como las bajas de maternidad y paternidad equiparadas, hacen que este rol de género se esté diluyendo poco a poco.

5. Tipos de estudios

También se establecía una distinción entre los tipos de estudios apropiados para un hombre y para una mujer, afirmando que los hombres tenían una mayor propensión para matricularse en carreras de ciencias exactas e ingenierías, mientras que las mujeres preferían las humanidades, las ciencias sociales y las disciplinas de cuidado a los demás (medicina, enfermería o psicología).

Aunque las cifras en matriculaciones indican que estas tendencias todavía se mantienen, sí que se fomenta la libre elección de carrera, por lo que ningún hombre o mujer tiene a día de hoy impedimento alguno para optar a realizar los estudios que voluntariamente haya elegido.

Referencias bibliográficas:

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  • Jayme, M., Sau, V. (1996). Psicología Diferencial Del Sexo y el Género: Fundamentos. Icaria Editorial.
  • Puleo, A.H. (2007). Introducción al concepto género. Género y Comunicación. Editorial Fundamentos.
  • Rubio, S.P. (2012). Familia transnacional y redefinición de los roles de género. El caso de la migración boliviana en España. Papers: revista de sociología.