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Secuelas invisibles del COVID-19: ansiedad y depresión en sanitarios


Cada vez más las consultas de psicoterapia se están llenando de clientes que, desde el inicio de la pandemia, sienten que están en estados depresivos o ansiosos.

El enorme cambio en las rutinas en casa y en el trabajo, la falta de contacto social, las restricciones de movilidad y de acceso a los servicios de ocio y salud... Son detonantes para que nuestro sistema nervioso y emocional se vean afectados si no tenemos mecanismos o estrategias que nos ayuden a paliar estos cambios tan drásticos en nuestra vida.

Lógicamente en el caso de los sanitarios y personal de ayuda que están en primera línea y contacto con los pacientes y enfermos COVID, estas sensaciones de angustia, tristeza o miedo conviven cada día con ellos.

El desgaste psicológico de los sanitarios en la crisis del COVID-19

Un estudio publicado en la Revista Española de Salud Pública reveló que se observaron niveles medio-altos de ansiedad (26,5%- 44,6%), depresión (8,1%-25%), preocupación e insomnio (23,6%-38%), y niveles de estrés (3,8%-68,3%) en población sanitaria.

Todas estas respuestas emocionales son las esperadas ante una situación de pandemia mundial, están bien y hay que legitimarlas, lo inesperado sería que no hubieran tenido efecto alguno en nuestros sanitarios, en nosotros y en nuestras vidas.

Vamos a ver cuál es la sintomatología más habitual que en estas situaciones podrían suponer una alarma y proponer algunos consejos de primeros auxilios psicológicos que puedan servir para disminuir la sensación de malestar en el día a día de aquellas personas que están en primera línea de la pandemia.

Señales de alerta

A nivel físico, aparecen síntomas de fatiga, cansancio, dificultades para dormir, dolores de cabeza, cambios en los hábitos alimentarios, y molestias digestivas.

A nivel emocional la irritabilidad, la ansiedad, los sentimientos de culpa y desamparo, la agresividad, el pesimismo, y el hecho de estar a la defensiva son síntomas emocionales que podrían aparecer, también.

En el nivel cognitivo suele haber dificultades de concentración en las tareas y pequeñas lagunas en la memoria.

Y por último, a nivel social se encuentran también dificultades en la relación y/o comunicación con los compañeros de trabajo y con los amigos y familiares.

¿Cómo combatir los síntomas?

Estos son varios consejos generales para afrontar las alteraciones psicológicas ligadas a trabajar con personas enfermas en un contexto de pandemia.

1. Desprenderse de las creencias disfuncionales

Dejar de asumir ciertas creencias irracionales acerca del papel de cuidador como que el que cuida siempre está bien, tiene capacidades ilimitadas para afrontar las situaciones, no necesita hidratarse, comer o descansar mientras haya personas sufriendo o que no tienen necesidades propias.

2. Ventilación emocional

Es importante charlar acerca de lo que nos ha ocurrido o cómo nos hemos sentido en una u otra situación, con nuestros propios compañeros de trabajo. Ellos son quienes están pasando por la misma situación y quienes mejor pueden comprender, escuchar y compartir. No significa cargar a los demás sino compartir experiencias, recursos para afrontar, sensaciones, emociones…esto nos ayudará a soltar y a limitar que forme parte del trabajo y no llevarlo a casa.

3. Vuelta a la rutina

Cuando se viven situaciones tan dramáticas que se alargan en el tiempo, se tiende a desconectar con cuál es la realidad fuera de las situaciones de crisis. Todo empieza a relativizarse y puede conllevar que la catástrofe entre en todas las parcelas de nuestra cotidianeidad. Por eso es importante volver a las rutinas habituales al llegar a casa, poner la lavadora, hacer la cena y la comida del día siguiente, sacar al perro, la basura y participar en la vida familiar.

Esto ayuda a conectar con la otra realidad, la de tu día a día y a tener cierta sensación de control en tu vida.

4. Aumento de los autocuidados

Si no estamos bien no podremos cuidar bien, esta es la idea principal. En épocas en las que se aumentan las situaciones que provocan estrés es fundamental no solo tener autocuidados si no aumentarlos.

Aquí propongo algunas ideas y actividades con las que se puede llevar a cabo el mantenimiento del autocuidado: tener un tiempo de descanso y desconexión, mantener contacto con familia y amigos, practicar deporte, practicar actividades de ocio y culturales, estar en contacto con la naturaleza, utilizar técnicas de relajación y meditación, tener un hobby (y practicarlo) y tomar el sol durante 30 minutos/día.

5. Ayuda profesional

Si se nota que los síntomas son de una intensidad elevada que produce malestar y que los autocuidados no son suficientes para afrontar el malestar, es recomendable que se consulte con un médico y se busque ayuda profesional.

Resumiendo

Afrontar situaciones de crisis es un proceso complejo, intervienen una gran cantidad de emociones y pensamientos difíciles de gestionar y la mayoría de las veces, los propios profesionales no están formados en estrategias de afrontamiento que les ayuden a mantener una buena salud mental. Por eso, buscar ayuda en los compañeros, en las instituciones y en los profesionales de la salud mental siempre es una buena opción.

Referencias ibliográficas:

  • García-Iglesias JJ, Gómez-Salgado J, Martín Pereira J, Fagundo-Rivera J, Ayuso-Murillo D, Martínez-Riera JR, Ruiz-Frutos C. Impacto del SARS-CoV-2 (Covid-19) en la salud mental de los profesionales sanitarios: una revisión sistemática. Rev. Esp. Salud Pública. 2020; 94: 23 de julio e202007088