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Test de Zulliger: características, funcionamiento y usos


Probablemente, el test proyectivo más famoso de la historia sea el de Rorschach, las famosas manchas de tinta negra con formas abstractas que sugieren todo tipo de objetos y figuras.

Es probable que hayamos visto en más de una ocasión este test pero de colores, algo que en realidad se corresponde con una prueba derivada de él: el test de Zulliger.

Aunque fuertemente inspirado en el test proyectivo más conocido de todos, la prueba de Zulliger tiene unas características que lo diferencian considerablemente del de Rorschach, tanto que se considera una prueba con mayor validez y fiabilidad. Veamos el porqué a continuación.

¿Qué es el test de Zulliger?

El test de Zulliger, también llamado Z-test, es una prueba proyectiva creada durante la Segunda Guerra Mundial. Esta prueba toma fuerte inspiración del clásico y famoso test de Rorschach, sin embargo, no sigue el mismo protocolo y, además, tiene múltiples ventajas sobre este. De hecho, es mucho más fácil de aplicar y dispone de unos parámetros de interpretación mucho más rápidos, además de disponer más evidencias empíricas que dan fuerza al test de Zulliger como prueba fiable, a pesar de no dejar de ser un test proyectivo.

El principal motivo por el que se usa esta prueba coincide con el de cualquier otro instrumento proyectivo con orígenes en el psicoanálisis: describir rasgos de personalidad latentes del evaluado. Es debido a esta premisa que, a pesar de contar con casi un siglo de aplicación, no deja de ser un test en el que se pide al sujeto que proyecte lo que observa y, por lo tanto, el test de Zulliger no está exento de críticas. Pese a ello, hoy en día sigue siendo muy usado en los procesos de selección de personal.

Se considera que este test supone una gran ventaja con respecto a otros tests proyectivos al disponer de buenos datos de fiabilidad y validez, algo que pruebas como la figura bajo la lluvia, el test del árbol o el test de Murray no disponen. Se han llevado a cabo varios estudios estadísticos que defienden que el test de Zulliger dispone de una buena robustez en el ámbito de la selección de personal. En cambio, en el ámbito de la psicología clínica no es tan usado y, de hecho, no se considera una herramienta adecuada para el diagnóstico de trastorno alguno.

Origen de este test proyectivo

El hecho de que el test de Zulliger se parezca tanto a la prueba de Rorschach se debe a que su creador, el psiquiatra suizo Hans Zulliger, fue alumno del mismísimo Hermann Rorschach, uno de los psiquiatras y psicoanalistas más influyentes no solo de Suiza sino del mundo entero. Gracias a los conocimientos impartidos por Rorschach, Zulliger se convertiría con el paso del tiempo en un influyente analista infantil, además del promotor de la pedagogía psicoanalítica.

Aun siendo pupilo de Rorschach, Zulliger se dedicó en cuerpo y alma a comprender y profundizar en el psicoanálisis y explorar la personalidad humana a través del clásico test de manchas de su mentor. A esto se le añadiría un acontecimiento decisivo en su vida: el inicio de la Segunda Guerra Mundial y la necesidad de disponer de pruebas rápidas para seleccionar al ejército suizo.

A pesar de permanecer neutral durante la contienda, Suiza necesitaba urgentemente a nuevos candidatos para formar parte del ejército y ocupar los puestos oficiales. No se podía aceptar a cualquier soldado para cualquier puesto, sino que se debía hacer un filtrado y para ello lo mejor era aplicar pruebas o tests psicológicos para, así, evaluar las capacidades mentales y actitudinales de los futuros soldados.

Por aquel entonces Hans Zulliger se había convertido en el oficial jefe de los servicios psicológicos y fue el encargado de administrar diferentes tipos de test, entre ellos las láminas de Rorschach a los candidatos para evaluar su personalidad. A pesar de que consideraba que era una buena herramienta para tal objetivo, en el contexto bélico que se vivía era necesaria la rapidez, motivo por el cual Zulliger decidió modificar el test original para que se pudiera aplicar de forma más rápida y en grandes grupos.

Así pues, Zulliger creó su propio test modificando el de Rorschach, haciéndolo más sencillo y con unas pautas de administración más específicas, que le permitían aplicarlo de manera colectiva. Así fue como nació el test de Zulliger para la selección de personal.

Prueba de Zulliger

¿Qué evalúa el test de Zulliger?

Como comentábamos, el test de Zulliger es una prueba proyectiva, lo que quiere decir que es un instrumento con el que se pueden obtener un gran número de respuestas subjetivas. Lo que tienen en común los tests de estas características es que todos ellos parten de estímulos que despiertan la imaginación de la persona que está siendo evaluada, así como su sensibilidad, deseos, rasgos de personalidad, creatividad...

Sin embargo, lo que diferencia el test de Zulliger de otras pruebas del mismo estilo es que dispone de una mayor validez y facilidad a la hora de aplicarse, siendo esto último el principal motivo por el que Zulliger elaboró esta prueba y, así, conseguir hacer una selección de personal más ágil y rápida.

En su concepción original, este test fue hecho para poder diferenciar rápidamente a personas sin problemas psicológicos de las que sí los pudieran tener además de identificar en ellas competencias adecuadas para determinados cargos en el ejército.

Los partidarios de usar el test de Zulliger dicen que esta prueba ayuda a valorar los procesos mentales de las personas, así como sus miedos, adaptación social, mundo interno, emociones, aptitudes y capacidad de control, siendo por esto que muchos departamentos de recursos humanos lo usan a la hora de seleccionar personal.

¿Cómo se aplica?

El test de Zulliger puede aplicarse tanto individual como colectivamente. En ambos casos se empieza presentándole al evaluado las tres láminas que componen esta prueba.

Se explica que las figuras que ve en ellas no representan nada en concreto y que pueden evocar muchas cosas distintas de persona en persona. Lo que tienen que hacer a medida que van siendo evaluados es explicar qué es lo que les sugiere las figuras que están viendo.

Un ejemplo de consigna que se le puede dar al evaluado es la siguiente:

"Le voy a mostrar una serie de láminas. En estas láminas no hay respuestas buenas o malas, y usted tendrá que decir qué podrían ser. Puede tomar las láminas, girarlas y verlas en forma total o por partes. Todo queda a su criterio. Mientras va fijándose en las láminas y diciéndome qué cree ver en ellas, yo iré escribiendo lo que me diga".

Las láminas que conforman el test de Zulliger son las tres siguientes.

Fases del test de Zulliger

Lámina 1.

La primera lámina presenta tonalidades blancas, negras y grises. Las figuras que se ven en ella son compactas, con bordes poco recortados y, por lo general, deben sugerir al evaluado un concepto único, una respuesta global. En principio, representa el pensamiento profundo y se relaciona con el enfrentamiento a situaciones nuevas.

Según quienes usan este test, cuando el evaluado no da una respuesta global se sospecha de una perturbación momentánea o fija. En personas con depresión, de acuerdo con los partidarios de esta técnica, expresan estar incómodos cuando observa esta lámina en escala de grises.

Entre las respuestas más comunes cuando se observa esta lámina están: insecto no volador (p. ej., escarabajo), cangrejo, hoja y similares.

Lámina 2.

La segunda lámina es la más llamativa porque se pueden observar en ella varios colores como rojo, blanco, naranja, azul o verde oscuro, así como diversas áreas diferenciadas. Es la figura más compleja, así como la que también despierta mayor número de sensaciones y emociones, motivo por el cual se usa para evaluar los aspectos afectivos.

Algunos de los elementos evaluados mediante esta lámina incluyen la capacidad de orden, el autocontrol, las críticas y el enfrentamiento a situaciones de presión, todos ellos expresados en forma de mucho detalle puesto que la lámina multicolor invita al evaluado a esmerarse al dar información.

Algunos evaluados manifiestan lo que los partidarios del test de Zulliger llaman “shock cromático”. En esta lámina en concreto, este fenómeno consistiría en que el sujeto orientara sus respuestas hacia las manchas negras, verdes y/o de tonos marrones/café preferentemente, evitando la interpretación de la parte roja.

También puede darse el caso de que, una vez se haya repuesto del “shock”, el sujeto dé respuesta a lo que el color rojo le sugiere, pero lo haga al final. Esto se relacionaría con temor a los afectos y miedo a ser rechazado por los demás.

Entre las respuestas más populares tenemos animales de cuatro patas como toros, vacas, búfalos… También hay quienes contestan a esta lámina indicando que lo que ven es un insecto como una hormiga.

Lámina 3.

Finalmente tenemos la tercera lámina, la cual juega con los tonos grises, negros y rojos. El dibujo que está representado en esta parte del test siempre sugiere cierto dinamismo y movimiento, y se usa para evaluar el área de las relaciones sociales. Da origen a interpretaciones globales, de grandes y pequeños detalles.

Normalmente esta lámina suele evocar respuestas relacionadas con el movimiento, y entre las figuras más habituales que los evaluados suelen ver tenemos: personas, mariposas, hombrecillos, duendes, niños, nativos americanos con tocado de plumas...

¿Cómo se evalúa?

Para poder evaluar el test de Zulliger es necesario dominar esta prueba. Al ser un test proyectivo, se requiere de cierta experiencia y conocer qué pueden significar las múltiples respuestas que pueden responder los evaluados, motivo por el cual no vale que la aplique cualquier persona. Se deben evaluar las respuestas en términos cualitativos, partiendo del hecho de que no existen respuestas correctas o incorrectas.

Se analizan las respuestas que ha dado el evaluado en cada lámina, tanto en su contenido como en la forma en cómo se ha expresado. Cuantos más detalles, sensaciones, figuras o experiencias haya dicho el sujeto haber vivido mientras se le pasaba el test, mayor será su puntuación. Se valorarán también la originalidad, la coherencia psicológica, la autopercepción, el estilo de pensamiento y la creatividad, datos que también nos ayudan a ver el mundo interior y la personalidad del candidato.

Fase de Re-pregunta o Encuesta

Esta fase es opcional. Consiste en hacer un repaso de las respuestas que ha dado el entrevistado, avanzando lámina por lámina para asegurar que la siguiente fase, la de codificación de las respuestas, se haga con la máxima información y exactitud posible. Con esta fase de re-pregunta se puede obtener nueva información o precisar la que haya dado el individuo y, así, despejar cualquier duda que haya podido surgir durante el proceso.

Codificación

Como test proyectivo que es, existen diferentes modos de codificar esta prueba, siendo uno de los más aceptados y utilizados el Sistema Comprehensivo de Exner.

Este sistema permite la evaluación completa de la personalidad del individuo evaluado, respetándose los criterios psicométricos de validez y fiabilidad. Cada uno de los objetos que haya percibido el entrevistado durante la realización de la prueba es codificado y medido de acuerdo a pautas pre-establecidas, obteniéndose diferentes puntajes y significados.

La codificación se realiza atendiendo a los siguientes parámetros.

1. Localización

Con localización nos referimos a en qué zona de la lámina percibió el objeto el evaluado. Puede ser global (utilizando toda la figura), un detalle usual o un detalle inusual (usando alguna parte de la figura) o espacio en blanco.

Por regla general se entiende como la forma en la cual percibimos la información, yendo de lo más general a lo más particular y viceversa, o si solo nos quedamos en lo singular o general.

2. Calidad evolutiva

La calidad evolutiva nos alerta sobre la calidad del proceso de pensamiento detrás de la respuesta que nos da el evaluado. Estas pueden ser respuesta de:

  • Síntesis: dónde se vinculan diferentes objetos de la mancha y al menos uno de ellos tiene forma específica.
  • Vaga de síntesis: se vinculan diferentes objetos de la mancha, pero ninguno tiene forma específica.
  • Ordinaria: un área delimitada de la mancha es seleccionada y articulada, poniendo énfasis en la forma y rasgos definitorios del objeto.
  • Vaga: la mancha se presenta dando una impresión difusa, ambigua o indeterminada.

3. Determinantes

Los determinantes son los aspectos que llevaron a la persona a percibir el objeto visto. Entre ellos podemos mencionar: forma, movimiento humano o animal (activo o pasivo), movimiento inanimado, color cromático o acromático, sombreados, forma-dimensión, pares, reflejos...

Generalmente, los determinantes denotan riqueza y variedad de recursos imaginativos y adaptativos.

4. Contenidos

Los contenidos hacen referencia a la naturaleza a la que pertenece el objeto percibido. Puede tratarse de figuras humanas, animales, o experiencias humanas. También se puede relacionar con diferentes campos del saber humano como el arte, la botánica, la antropología, o fuerzas/elementos de la naturaleza como el fuego, el agua, el viento, la tierra, las nubes…

Este es el parámetro más proyectivo de todo el test, mostrando los contenidos internos de la personalidad del evaluado. Dependiendo de qué contenido nos haya compartido, se puede generar una hipótesis sobre posibles problemas interpersonales, rasgos de personalidad, comportamientos e impulsos violentos, entre otros.

Aspectos finales y conclusión

El test de Zulliger presenta una gran ventaja con respecto a otros tests proyectivos, entre ellos el de Rorschach. La primera es que solo tarda en ser aplicado 30 minutos, con un tiempo de codificación no superior a las 2 horas (3 láminas), un tiempo notoriamente menor en comparación con el de Rorschach que tarda 2 horas en ser aplicado y 8 en ser codificado (10 láminas). Añadido a esto, dispone de mucha validez y fiabilidad, algo de lo que los tests proyectivos suelen cojear.

Gracias a que es rápido de aplicar y que se puede usar tanto individual como grupalmente, el test de Zulliger es muy valorado entre los profesionales que tienen que evaluar las competencias de varios sujetos en un corto espacio de tiempo, como es el caso de los seleccionadores de personal.

También es muy valorado en los ámbitos judicial y militar, aunque no dispone de tanta relevancia como pruebas de personalidad y aptitudinales más estandarizadas.