Definición de simpatía

En algunos casos, el origen etimológico de una palabra ya ofrece su definición precisa. Eso es lo que ocurre con simpatía, que proviene del latín simpathia. Este vocablo, a su vez, deriva de un concepto griego que significa “comunidad de sentimientos”.

La simpatía, por lo tanto, es aquella inclinación afectiva que existe entre dos o más personas. Por ejemplo: “Existe una gran simpatía entre ella y yo”, “Marcos y Abel no se tienen simpatía”.

Por lo general, la simpatía es mutua y nace de manera espontánea. Sin embargo, es posible que, con el correr del tiempo, el hecho de conocer más a otra persona haga nacer una simpatía que, en principio, no existía.

Más allá de que el término se utiliza en las relaciones interpersonales, la simpatía también permite hacer referencia a la inclinación análoga hacia animales u objetos. Para la física, la simpatía es la relación entre dos cuerpos o sistemas por medio de la cual la acción de uno induce al mismo comportamiento en el otro.

Por otra parte, la simpatía forma parte de la personalidad de una persona. Se trata de algo propio de su modo de ser y de su carácter, que convierte a dicho sujeto en alguien agradable para los demás: “Alfredo me conquistó con su simpatía”, “Gracias a su simpatía, el candidato logró seducir a los vecinos y quedó bien posicionado de cara a las elecciones”.

En psicología, el concepto se entiende como un mecanismo de influencia y se encuentra relacionado con la parte afectiva que moviliza la actitud de un individuo. Cuando éste se encuentra en una situación agradable, en la que se siente cómodo, experimenta un estado afectivo positivo lo cual lo ayuda a mantener buenas relaciones con su entorno.

Según los especialistas, para conseguir que una persona se presente positiva y agradable, es necesario brindarle una situación cómoda valiéndose de los recursos que existen en el ambiente. Es posible que teniendo en cuenta una serie de elementos, aún si esa persona se encontraba en una situación de estrés o negatividad, al experimentar un cambio en su entorno puede modificar rotundamente su actitud. Por ejemplo, invitar a alguien a una comida para conseguir llegar a él es una buena técnica pues, después de ésta, aumentará la simpatía del individuo y será posible entablar una relación amistosa.

Como ésta existen cientos de estrategias para conseguir conquistar a un individuo; de hecho, de ellas se valen quienes dirigen las sectas para conseguir adeptos.

Diferencias entre simpatía y empatía

Estos dos conceptos suelen confundirse y, aunque en algún sentido se encuentran emparentados, no son exactamente lo mismo. La diferencia se encuentra en que la simpatía consiste en la capacidad de percibir una situación de una manera similar a otra persona, mientras que la empatía refiere a la capacidad de sentir lo mismo que la otra persona, es decir de ponerse en su lugar.

La segunda es una identificación mental con el estado de ánimo del otro y recibe diversos nombres como inteligencia interpersonal o emocional; lo que, según diversos especialistas, consiste en una de las habilidades más complejas de los seres vivos, la cual es aprendida a través de la educación, no se nace con ella. En este punto se diferencian rotundamente ya que, al simpatía, surge espontáneamente y no debe ser aprendida.

Para entender mejor estas diferencias tomemos un ejemplo:

Simpatía: Conoces a una persona y te cae bien, te sientes cercano a ella afectivamente aun si no comprendes del todo su forma de sentir o pensar.

Empatía: Conoces a una persona y te acercas a ella a tal punto que consigues ponerte en su lugar, independientemente de si compartes o no su forma de ver las cosas.

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