Definición de pólipos

Lo primero que vamos a hacer para poder entender el significado del término pólipo es determinar su origen etimológico. En este sentido, hay que exponer que deriva del latín, en concreto emana de la palabra “polypus”. No obstante, esta a su vez lo hace de la griega “polýpus”, que puede traducirse como “animal de muchos pies”.

Partiendo de esa traducción se entiende que el Diccionario de la Real Academia establezca que pólipo se puede utilizar como sinónimo de pulpo. No obstante, es cierto que ese uso no es de lo más común en nuestros días.

El concepto de pólipo se utiliza en los campos de la medicina y de la zoología. En el primero de los casos, los pólipos son tumores que se desarrollan en membranas de tipo mucoso que se hallan en distintas cavidades del cuerpo.

Los pólipos pueden aparecer en la garganta, la vagina, el recto o la nariz, entre otras partes corporales. Es posible clasificarlos de distinta forma, de acuerdo a su dureza y a su aspecto. Algunos pólipos crecen con la misma tonalidad y la misma dureza que la membrana en la que se implantan, mientras que otros son más duros.

Muchos son los tipos de pólipos que puede tener una persona. Así, por ejemplo, está el llamado pólipo de colon, que puede derivar en un cáncer colorrectal. Se puede clasificar aquel en una gran variedad de tipos, según se tengan en cuenta aspectos tales como la forma en la que va creciendo o la estructura y las funciones que realiza el mismo.

Los pólipos uterinos son de los más habituales que se producen. Se pueden dar en mujeres de cualquier edad, aunque lo más frecuente es que aparezcan en aquellas que tienen edades comprendidas entre los 40 y los 65 años. Numerosos son los síntomas que se utilizan para poder diagnosticarlos, aunque entre ellos se encuentran los siguientes:
-Cuadros de anemia frecuentes.
-Sangrados uterinos que son anormales.
-Sangrados vaginales después de tener relaciones sexuales.
-Periodos menstruales excesivamente abundantes.
-Alteraciones en la vida sexual.
-Infertilidad.
-Dolores de cierta intensidad.
-Abortos recurrentes.

En ciertas ocasiones, los pólipos pueden derivar en el desarrollo de cáncer. Por eso es importante acudir a un médico para su tratamiento. Lo habitual es que se extraigan a través de una intervención quirúrgica.

Dentro del ámbito de la zoología, los pólipos son animales que pertenecen al grupo de los celentéreos cnidarios. Este filo, compuesto por especies invertebradas, también alberga a las medusas.

Con aspecto de saco, los pólipos se adhieren a las rocas o a superficies similares a través de una especie de ventosa que tienen en uno de sus extremos. En el otro, presentan un orificio que funciona como ano y boca de manera simultánea, por lo general rodeado de varios tentáculos.

Algunos pólipos presentan componentes en los tentáculos que les permiten defenderse de otras especies y capturar a diferentes presas a través de ciertas toxinas. Estos organuelos que se asemejan a cápsulas reciben el nombre de nematocistos.

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