Definición de policromo

Para poder entender el significado del término policromo, se hace necesario que, en primer lugar, procedamos a determinar su origen etimológico. En este sentido, hay que exponer que se trata de una palabra que deriva del griego, que significa “de muchos colores” y que está formada por la suma de dos componentes:
-“Poli”, que puede traducirse como “muchos”.
-“Khromos”, que es sinónimo de “color”.

Policromo, un término que también puede encontrarse con tilde en la I (polícromo), es un adjetivo que califica a aquello que tiene distintos colores. La acción de aportar muchos colores a algún objeto, por otra parte, recibe el nombre de policromar.

Se conoce como policromía a la disciplina que consiste en el desarrollo de la ornamentación a través de la aplicación de colores. Esta técnica puede llevarse a cabo en una construcción, un monumento u otro cuerpo.

Existen diversos caminos para lograr que algo sea policromo. Aunque la manera tradicional consiste en utilizar distintas pinturas, también se puede policromar a través de azulejos, mármoles y otros objetos.

Los desarrollos policromos están presentes desde la antigüedad. Los egipcios, los caldeos y los asirios, entre otros pueblos, ya que apelaban a diferentes técnicas para decorar con distintos colores sus palacios, santuarios e imágenes.

No hay que pasar por alto que los griegos fueron una civilización que se convirtió en pionera y puntera en materia de policromía. Y es que apostaron por la misma para darle personalidad, encanto y belleza a sus construcciones y edificios de todo tipo.

Los romanos, por su parte, siguieron esa tendencia y en su caso se decantaron, sobre todo, por plasmar esa tendencia tanto en las columnas como en el desarrollo de los mosaicos.

Durante las épocas del románico y del gótico también el uso de materiales y técnicas policromas fue muy importante dentro del arte en general. De ahí que, por ejemplo, pueda apreciarse eso tanto en las bóvedas de distintas construcciones como en las vidrieras de muchas iglesias.

Ejemplos de obras de arte que siguen esa tendencia hay muchas y unas de ellas es, por ejemplo, la estatuas que existen en la Iglesia de Santa María de Piasca, que son de estilo románico y que se encuentran en Cantabria.

Y eso es algo que también se extendió, desarrolló y perfeccionó durante el periodo del Renacimiento.

Lo contrario a lo policromo es lo monocromo: de este modo, mientras que lo policromo exhibe más de un color, lo monocromo sólo tiene un tono. Una creación policroma puede volverse monocroma con el paso del tiempo, cuando sus colores se pierden por la erosión y el deterioro.

La restauración de obras artísticas, en este sentido, suele tener la finalidad de recuperar la condición policroma de las creaciones. De este modo, los especialistas buscan que los colores que podían verse en la obra original y que perdieron su tonalidad con el tiempo, sean nuevamente visibles. Su trabajo consiste en recuperar la apariencia original de la obra, y no en aplicar nuevos colores por el solo hecho de colorear el cuadro o la escultura en cuestión.

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