Definición de píldora

Lo primero que se hace necesario hacer es determinar el origen etimológico del término píldora. Y en este caso podemos decir que es una palabra que deriva del latín, concretamente de “pilula”, que puede traducirse como “bola de medicamento”. Se trata de una palabra esta que se encuentra conformada por dos partes diferenciadas: “pila”, que es sinónimo de “pelota”, y el sufijo “-ula”, que se utiliza para indicar un diminutivo.

La píldora se trata de un medicamento diseñado para la ingesta oral, que se elabora a partir de la combinación de un excipiente con ciertos principios activos.

Es habitual que el concepto se emplee como equivalente a cápsula, pastilla, tableta o comprimido, siempre vinculado al ámbito de la salud. Hay que destacar, de todas formas, que existen diferencias entre todos estos medicamentos en cuanto a su preparación y su presentación.

Por ejemplo: “¿Qué hora es? A las cuatro tengo que tomar la píldora para la presión”, “Es una enfermedad muy molesta: debo tomar cinco píldoras por día hasta que me recupere”, “Ya terminé el segundo paquete de las píldoras”.

Por extensión a estas acepciones, se suele nombrar simplemente como píldora a los anticonceptivos orales (las píldoras anticonceptivas). Estas píldoras son ingeridas por las mujeres que no desean quedar embarazadas, ya que sus componentes (progestágenos y estrógenos) logran inhabilitar la capacidad reproductiva durante el periodo de ingesta.

Lo que hacen estas píldoras es interrumpir la ovulación. Al tener relaciones sexuales, por lo tanto, la mujer no puede embarazarse, ya que no podrá ser fecundada por los espermatozoides del hombre: “Dejé de tomar la píldora hace unos meses, ya que con mi marido queremos tener un hijo”, “Ayer olvidé la píldora”.

La píldora del día después, por otra parte, es aquella que se suministra a modo de emergencia para prevenir un embarazo no deseado. Estos comprimidos tienen efecto hasta cinco días después de haberse concretado la relación sexual en cuestión.

No obstante, no podemos pasar por alto la existencia de una serie de expresiones que recurren al uso del término que nos ocupa. Así, coloquialmente, se emplea la locución verbal “dorar la píldora”. La misma se utiliza para indicar que alguien se encuentra halagando a otro individuo para obtener algún tipo de beneficio personal.

De la misma manera, esa misma locución también se usa para dejar constancia de que una persona está intentando suavizar lo máximo posible una mala noticia para que el receptor de la misma no se vea tan afectado.

Y, por supuesto, está también la expresión “tragarse la píldora”. Esta otra, por su parte, se utiliza para dejar constancia de que alguien se ha creído por completo la mentira que se le ha contado.

No hay que olvidarse tampoco que en algunos países, de manera coloquial, se usa píldora como sinónimo de moco. Un claro ejemplo de esto es la frase: “El niño de María Luisa no paraba de meterse el dedo en la nariz para sacarse píldoras”.

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