Definición de pignoración

En el latín es donde nos encontramos el origen etimológico del término pignoración. En concreto deriva de “pignora”, que viene a ser el plural de “pignus”. Una palabra esta última que puede traducirse como “garantía”. Y es que, en aquel entonces, ya era frecuente que una persona le diera un objeto a otra en señal de garantía por algo.

Pignorar, por su parte, refiere a otorgar o ceder algo en prenda (es decir, a modo de garantía).

La pignoración, por lo tanto, es la operación financiera que consiste en la concesión de un préstamo a cambio de una prenda. En caso que la persona que reciba el crédito no pague lo acordado, la entidad que entregó el préstamo puede ejecutar la garantía y quedarse con lo que se cedió en prenda.

A través de un marco legal preciso, la pignoración ofrece ventajas para ambas partes. Quien concede el crédito sabe que, si no recibe el pago correspondiente, puede quedarse con lo prendado. El sujeto que recibe el préstamo, por su parte, logra aprovechar el valor de algo que es de su propiedad y accede de manera rápida al crédito en cuestión.

Además de todo lo expuesto, partiendo del uso que se le da hoy a ese término, es necesario que tengamos en cuenta otra serie de datos de interés al respecto de la pignoración:
-El objeto que se deja como señal y garantía tiene que ser real y tangible (una casa, un coche, joyas, cuadros valiosos…).
-La operación que se intenta garantizar con el objeto puede ser desde un préstamo hasta un contrato para llevar a cabo la construcción de una vivienda, por ejemplo.
-En caso de que se produzca un incumplimiento de lo acordado, la persona que aceptaba el objeto se queda con el mismo.

Dentro del ámbito del sector bancario, la pignoración se ha convertido en una acción muy recurrente por parte de aquellas personas que necesitan una cantidad económica para poder llevar a cabo desde un negocio hasta la compra de cualquier inmueble o una reforma en el hogar.

De la misma manera, en los últimos años se ha puesto “de moda” el término que nos ocupa dentro de lo que es el sector del taxi. Y es que hay personas que recurren a la citada pignoración para poder acceder a una licencia de taxi y así comenzar a trabajar.

Existen diferentes tipos de pignoración. El más frecuente es el procedimiento que permite a una persona empeñar algún objeto de su propiedad en una casa de empeños o en una entidad bancaria pignoraticia para solicitar dinero en efectivo. Supongamos que un hombre empeña un reloj que, para el banco, está valuado en dos mil pesos. El sujeto recibirá ese monto y tendrá un cierto periodo de tiempo para devolverlo, junto a los intereses acordados. Si la persona puede hacer frente a esa obligación, recuperará su reloj una vez que haya saldado la deuda. De lo contrario, perderá su reloj, pero ya no tendrá riesgo de que se le ejecute otro bien.

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