Definición de nexo

El término nexo, que deriva del vocablo latino nexus, hace referencia a una unión o a un vínculo. De acuerdo al contexto, puede emplearse de diversas formas.

En el lenguaje coloquial, se llama nexo a la persona o al elemento que permite relacionar o enlazar dos situaciones, circunstancias, factores, etc. Por ejemplo: “El fiscal está investigando un supuesto nexo entre el empresario detenido y el gobernador”, “Mi hermana fue el nexo entre Javier y Laura, que ahora están en pareja”, “No existe un nexo directo entre el consumo de drogas y la delincuencia”.

En el terreno de la gramática, un nexo permite la unión de oraciones, sintagmas o palabras gracias a su función sintáctica. Puede tratarse de un nexo subordinante o de un nexo coordinante.

El nexo subordinante, como su nombre lo indica, subordina una proposición a otra situándola en un nivel inferior en cuanto a su importancia. La expresión “Me retiré del lugar cuando me aburrí” apela al nexo subordinante “cuando” para unir las proposiciones “Me retiré del lugar” y “me aburrí”. Cabe destacar que la subordinación puede ser adverbial, adjetiva o sustantiva.

En este caso hablamos de subordinación porque este tipo de nexo une una proporción considerada principal a otra que nos aporta más información pero podría quitarse sin afectar el discurso de forma crucial. Retomando el ejemplo expuesto en el párrafo anterior, es más importante saber que el emisor se retiró que conocer el momento en el que lo hizo.

Claro que esto puede ser motivo de debate en un contexto específico, en el cual la información adicional fuera necesaria para conocer al sujeto en mayor profundidad. Sin embargo, la gramática no se detiene en cuestiones subjetivas sino en los requisitos para que una oración sea válida: decir simplemente «cuando me aburrí» no tiene ningún sentido gramatical, porque no nos presenta datos bien definidos y coherentes, sino que requiere de un verbo conjugado para completarse; en cambio, «me retiré del lugar» es perfectamente comprensible por el interlocutor.

El nexo subordinante puede ser:

* sustantivo: Que me hables así no es apropiado. Dime por dónde ir, por favor. Te he preguntado cuánto estás dispuesto a pagar;

* adjetivo: El precio que me comentaron es demasiado elevado. La persona cuyos datos aparecen en pantalla no vive más aquí;

* adverbial: He mirado donde me indicaste y no he encontrado nada. Salimos temprano porque queríamos despedirnos de ella también.

El nexo coordinante, por su parte, sirve como enlace entre proposiciones o palabras que se ubican en una misma categoría: “El niño cantaba y bailaba”. En este caso, “y” es el nexo coordinante. Los nexos coordinantes pueden ser ilativos, adversativos, disyuntivos o copulativos.

Veamos a continuación los diferentes tipos de nexos coordinantes con algunos ejemplos:

* copulativos: en este grupo, mencionado más arriba, también tenemos las palabras e y ni. Estaban cansados e inhibidos. Lamentablemente no prestaron atención ni tomaron apuntes durante la explicación;

* disyuntivos: sirven para presentar dos opciones o alternativas. Puedes usar pinturas al óleo o acrílicas. De una u otra manera lo encontraremos;

* adversativos: dan lugar a una proposición que no resulta predecible si prestamos atención a los antecedentes de la situación. Aunque llueva, iremos al campo. Es cierto, pero no dejaré de intentarlo. Sentía mucho miedo; sin embargo, mi curiosidad fue más fuerte;

* ilativos: une dos proposiciones que tienen una relación aparentemente lógica. He leído su obra completa; por lo tanto, sabré hacerle preguntas relevantes. Pues por eso mismo te he llamado, porque eres la persona indicada para el trabajo.

“Nexos”, por último, es el nombre de una revista mexicana que presenta artículos sobre economía, política, cultura y otros temas. Enrique Florescano fundó esta publicación en 1978.

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