Definición de inquietud

Para poder entender a la perfección el significado del término inquietud, lo primero que hay que hacer es establecer su origen etimológico. Así, hay que subrayar que emana del latín, concretamente de la palabra “inquietudo”, que se encuentra conformada por tres partes diferenciadas:
• El prefijo “in-”, que es equivalente a “sin”.
• El verbo “quiescere”, que puede traducirse como “reposar”.
• El sufijo “-tud”, que viene referirse a una cualidad.

Inquietud es la falta de quietud. El término se utiliza para nombrar a la conmoción, el alboroto, el desasosiego o la desazón. Por ejemplo: “Las palabras del presidente de la empresa generaron inquietud entre los trabajadores”, “Saber que el asesino sigue en libertad me produce una gran inquietud”, “La inquietud de los animales ante cada tormenta es evidente”.

Puede entenderse a la inquietud como un estado de nerviosismo que se produce ante una determinada situación. La persona que está inquieta no tiene paz interior ni puede relajarse, ya que hay algo que le genera preocupación. De esta manera, cuando a un trabajador le informan que tiene que ir a hablar con su jefe, puede sentir inquietud por la situación ya que su superior tal vez le informe que será sancionado o despedido. Hasta no hablar con su jefe, pues, el empleado se sentirá inquieto.

La inquietud también puede analizarse como un síntoma de la ansiedad. Al estar inquieta, la persona no puede concentrarse en lo que está haciendo debido a que su atención y sus pensamientos están focalizados en otra cuestión. Esto hace que la inquietud pueda causar problemas cotidianos.

Es más, dentro del ámbito de la medicina se habla de inquietud como sinónimo de agitación. Esta es un estado de excitación extrema, de nerviosismo o de emoción que experimenta una persona por distintas circunstancias. De ese estado, merece la pena conocer las siguientes señas de identidad:
• Puede ir “formándose” en el tiempo o puede aparecer de manera repentina.
• Su durabilidad no es exacta, ya que en algunas personas sólo será cuestión de minutos y en otras puede llegar a durar hasta meses.
• Entre las principales causas de la agitación o inquietud se encuentran una reacción alérgica, un cuadro de intoxicación con alcohol, problemas de cardiopatías, infecciones, traumatismo, falta de vitamina B6, abstinencia de nicotina o de alcohol, depresión, esquizofrenia, ansiedad…
• Siempre que sea muy intensa o frecuente, es recomendable acudir al médico para que este dictamine no sólo las razones de su aparición sino también el tratamiento más adecuado para paliarla.
• Para conseguir que la persona afectada deje atrás esa inquietud, además de las recomendaciones del sanitario, se hace necesario que duerma bien y suficiente así como que se encuentre en un ambiente relajado.

Inquietud, por otra parte, puede ser la inclinación del ánimo hacia algo: “Juan Manuel siempre tuvo inquietudes artísticas”, “Mi inquietud literaria me llevó a estudiar la obra de los principales poetas chilenos del siglo XX”, “Me molesta la gente que no tiene ninguna inquietud y que se conforma con cumplir con sus obligaciones diarias y nada más”.

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