Definición de excepción

El término excepción procede del vocablo latino exceptio. Así se denomina al acto y el resultado de exceptuar: suprimir o eliminar algo o a alguien de lo establecido por una regla general.

Por ejemplo: “El concurso se encuentra abierto a jóvenes de entre 15 y 25 años, con excepción de aquellos que ya hayan publicado un libro”, “La situación de este restaurante no es una excepción: todos los integrantes del sector gastronómico están atravesando una crisis, “El producto se puede encontrar en comercios de todo el país, con excepción de la región noroeste donde aún no contamos con distribuidores”.

Las excepciones son elementos o cuestiones que se apartan de las condiciones más frecuentes. Podría afirmarse, por citar un caso, que a la mayoría de los niños les gustan las golosinas. Los pequeños a quienes no les agradan los dulces, por lo tanto, constituyen una excepción.

En el campo de la política, se denomina estado de excepción a un régimen excepcional que establece un gobierno en determinadas situaciones. Las características del estado o régimen de excepción dependen de cada país.

Por lo general, las constituciones nacionales permiten la declaración de estado de excepción en situación de guerra, cuando se debe proteger la soberanía o en el marco de una crisis con hechos de violencia que ponen en riesgo la vida de los habitantes. La finalidad del estado de excepción es favorecer la recuperación de las condiciones de normalidad.

Para el derecho, una excepción es un motivo jurídico que un demandado puede alegar para volver ineficaz el acto del demandante. Una excepción perentoria se establece en la sentencia; una excepción dilatoria, en cambio, puede tratarse y resolverse antes de la decisión de fondo ya que se vincula a la admisión de la acción.

El concepto de excepción también se utiliza a menudo para señalar diferentes cuestiones de la lengua, tanto de la castellana como de las demás. Si bien un idioma se construye con una base en un gran número de reglas, es prácticamente inevitable que surjan estos fenómenos imposibles de agrupar o de explicar mediante dicha lógica.

Como sucede a lo largo del aprendizaje de cualquier disciplina o campo del saber, interiorizar las reglas de un idioma es la mejor manera de aprenderlo y dominarlo, ya que la lógica ocupa menos espacio en nuestro cerebro que las frases memorizadas, y además podemos usarla para comprobar a cada paso la corrección de nuestro uso. Si aprendemos a entender el por qué de las reglas, gozamos de un agilidad mucho mayor a la hora de evaluar un texto que si simplemente las recordamos. Las excepciones, sin embargo, suelen exigirnos esta última técnica, y por eso nos llevan a cometer errores con mayor frecuencia.

Veamos a continuación una regla de la ortografía española y sus respectivas excepciones. En este caso, nos centraremos en la coma: no es correcto colocarla entre el sujeto y el verbo de una oración, ni siquiera en los casos en los cuales el sujeto se componga de más de un elemento. La siguiente oración nos muestra el uso correcto de la coma de acuerdo con la regla recién expresada: «Los empleados que no validen su hora de ingreso a la oficina a partir de mañana serán suspendidos por una semana sin goce de sueldo»; como puede apreciarse, no se debe colocar una coma entre las palabras «mañana» y «serán», por tentador que pueda resultar.

Hay dos excepciones a esta regla: si el sujeto es una enumeración que termina en un «etcétera» («La ubicación, el coste mensual, las dimensiones, etcétera, son puntos a tener en cuenta antes de escoger el local»); si abrimos un inciso pegado al sujeto («Todas estas normas, que hemos explicado en más de una ocasión, son obligatorias»).

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