Definición de cervical

El adjetivo cervical, que procede del latín cervicālis, se emplea para calificar a aquello vinculado a la cerviz: el sector dorsal del cuello. En el caso del ser humano, la cerviz se compone de siete vértebras, además de diversos músculos.

Las vértebras cervicales son huesos cortos que están articulados entre sí. Se encuentran entre el cráneo y las vértebras torácicas y le brindan soporte a la cabeza y movilidad al cuello.

Las dos vértebras cervicales superiores forman el raquis cervical superior, mientras que las cinco restantes componen el raquis cervical inferior. Por la morfología particular que tienen, las dos vértebras cervicales superiores cuentan con nombres identificatorios: atlas (la primera vértebra, que se articula con el hueso occipital del cráneo) y axis (la segunda vértebra). El resto de las vértebras cervicales son similares, aunque la séptima se conoce como vértebra prominente por ser más larga.

A nivel general, en la estructura de las vértebras cervicales es posible reconocer el cuerpo (con seis caras y la apófisis unciforme), el foramen vertebral, la apófisis transversal, la apófisis articular y la apófisis espinosa.

Si una persona hace referencia a un dolor cervical estará aludiendo, por lo tanto, a una molestia en la zona del cuello. Este trastorno puede deberse a una mala postura o a un movimiento brusco. En ocasiones el individuo ni siquiera puede mover el cuello.

Se conoce específicamente como latigazo cervical al daño que se produce en el cuello por un impacto o un movimiento repentino y violento. El latigazo cervical puede generarse por un choque automovilístico, por ejemplo.

En pro de proteger los dolores de cuello, son muchas las personas que hacen uso de lo que se conoce como almohada cervical. Esta, que se usa para dormir, tiene la ventaja de que consigue no solo corregir lo que es la posición de la columna vertebral sino lograr que esta se mantenga en la posición adecuada.

Dolores de cabeza, tensiones e incluso molestias en la espalda también se puede evitar utilizando ese tipo de almohada que traen consigo otra serie de ventajas. Nos estamos refiriendo al hecho de que permiten un mejor descanso, aumentan de forma considerable la calidad del sueño…

Varios son los tipos de almohadas cervicales que podemos encontrar. En concreto, estos son los más importantes: de pluma, de fibra; viscoelásticas, que también son conocidas por el nombre de memory foam, y de látex.

A la hora de proceder a comprar una hay que hacerlo teniendo en cuenta los siguientes criterios:
-Tiene que ofrecer una buena ventilación.
-Lo recomendable es que cuente con bordes redondeados y elevados.
-Debe ser resistente.
-Tiene que estar avalada por una firma de reconocido prestigio en el sector.
-Debe adquirirse teniendo en consideración las medidas de la cabeza y del cuello de la persona en cuestión así como también si duerme boca arriba o de lado.

Dentro del ámbito de la salud y la medicina, se usa también el término moco cervical. Este término se emplea para referirse a la sustancia viscosa que se produce en el cuello del útero y que sale por la vagina en forma de flujo.

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