Definición de celeridad

El concepto de celeridad deriva del vocablo latino celerĭtas. Se trata de un término que hace referencia a la velocidad, la premura, la rapidez o la prisa.

Por ejemplo: “El gobierno le pidió mayor celeridad a la Justicia para resolver los casos que preocupan a la sociedad”, “Voy a pedirle al gerente del banco que trate de aprobar el préstamo con celeridad”, “El proyecto inmobiliario avanza con celeridad y podría quedar concluido antes del verano”.

Recordemos que la velocidad es una magnitud física que indica el espacio que recorre un cuerpo en una cierta unidad de tiempo. Si un automóvil atraviesa 80 kilómetros en una hora, avanzó con una velocidad media de 80 kilómetros por hora. La noción de celeridad, en este marco, es subjetiva y suele determinarse de acuerdo a una comparación. Retomando el caso del automóvil a 80 km/h, alguien podría considerar que dicho vehículo no se desplazó con suficiente celeridad ya que otros autos, respetando las normas de tránsito, suelen recorrer el mismo trayecto mucho más rápido. En cambio, si comparamos el tiempo que hubiese tardado el conductor del vehículo avanzando a pie, el automóvil le permitió desplazarse con mucha más celeridad.

La física acepta el término celeridad como sinónimo de rapidez para expresar precisamente la relación que existe entre la distancia que recorre un cuerpo y el tiempo que le toma dicha acción, como se expresa en el párrafo anterior. Esta magnitud se designa con la letra v y es de tipo escalar de dimensión.

Las magnitudes físicas llamadas escalares (un sustantivo masculino, por lo cual hablamos de «un escalar», por ejemplo) son aquéllas que se expresan haciendo uso solamente de un número y que poseen el mismo valor para cualquier observador. En otras palabras, reciben este nombre cuando para todos los sistemas de referencia se representan con el mismo número.

Volviendo al concepto de celeridad, es correcto decir que comparte con la velocidad la dimensión, pero no el carácter vectorial: mientras que la velocidad es un vector (ya que necesita del valor que apreciamos en un velocímetro más la dirección hacia la que se mueve el cuerpo), la celeridad es simplemente su módulo.

Es importante señalar que celeridad y rapidez son los términos más adecuados para hablar del módulo de la velocidad, aunque incluso en el ámbito de la ciencia es común oír las tres palabras como sinónimos.

También se puede asociar la celeridad a la premura, la rapidez o la prisa. Estas ideas se vinculan a un movimiento que resulta acelerado o impetuoso: a mayor velocidad, mayor celeridad. Incluso es posible relacionar la celeridad a la velocidad de resolución de algún asunto o de una acción (celeridad para completar un formulario, leer un libro, almorzar, etc.).

En el habla cotidiana no es muy común el uso de este término, aunque sí podemos encontrarlo en ámbitos formales, como ser el empresarial y el gubernamental, especialmente en mensajes escritos. Pedirle a alguien que actúe con celeridad, o con «la mayor celeridad posible» es perfectamente correcto, y de hecho este vocablo tiene un matiz mucho más suave que «rapidez»: si bien ambos expresan la misma necesidad por parte del emisor (que el interlocutor complete una determinada tarea en el menor tiempo posible), en el primer caso parece existir una mayor consideración con respecto al esfuerzo del otro.

Las características de la vida moderna no se asocian mucho a la celeridad, sino más bien a la procrastinación, es decir a la acción de aplazar innecesariamente las obligaciones a causa de una dificultad para concentrarse. Si bien mucha gente considera que las nuevas formas de entretenimiento son las culpables de tal falta de determinación, está en cada individuo la decisión de actuar con responsabilidad.

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