Definición de carrera de velocidad

Carrera es una noción con varios usos. En este caso nos quedaremos con su acepción como la competencia en la cual los participantes intentan llegar a una meta antes que sus contrincantes. Velocidad, por su parte, puede hacer referencia a la rapidez de un movimiento.

La idea de carrera de velocidad, por lo tanto, alude a una competición que consagra a aquel que se desplaza más rápido que el resto. Es decir, con mayor velocidad. Quien llega primero a la meta en una carrera de velocidad lo hace antes que los demás competidores.

En una carrera de velocidad gana el atleta que llega primero a la meta.

Distintos tipos de carrera de velocidad

Bajo el concepto de carrera de velocidad se agrupa a diversas pruebas de atletismo que llevan a los atletas a trata de correr lo más rápido que pueden. La carrera de velocidad más famosa es aquella que implica recorrer una distancia de 100 metros. De todos modos, existen carreras de velocidad de 200, 400 y hasta 800 metros.

Por lo general estas carreras de velocidad se desarrollan en pistas específicas (las pistas de atletismo). Los corredores largan todos a la vez al escuchar una señal sonora intentando alcanzar la meta lo más pronto posible. El competidor que llega primero, gana la carrera.

Las mejores marcas

Al deportista que ostenta el récord mundial en carreras de velocidad de 100 metros se lo suele considerar como el hombre más rápido del mundo. Dicha calificación recae, desde 2009, en el jamaiquino Usain Bolt, quien llegó a recorrer los 100 metros en apenas 9,58 segundos.

La mujer más rápida del mundo, por su parte, es Florence Griffith Joyner con una marca de 10,49 segundos en los 100 metros.

El momento de la salida o largada es clave en una carrera de velocidad.

Carrera de velocidad, sprint y resistencia

En este contexto, entendemos la velocidad como la cualidad que nos da la posibilidad de recorrer una cierta distancia en el menor tiempo posible. Partiendo de esta base y tomando en cuenta tanto la duración como la intensidad que se emplea en el esfuerzo de la carrera, se pueden distinguir dos clases de velocidad: la pura (también denominada velocidad sprint) y la velocidad-resistencia.

La velocidad pura la podemos desarrollar corriendo tramos de poca extensión, que van desde los 10 hasta los 50 metros, usando nuestro potencial al máximo, y de este modo se activan las fibras musculares blancas, precisamente las que nos permiten alcanzar el mayor rendimiento al correr.

La carrera de velocidad no debe confundirse con una competencia improvisada en el contexto de una tarde al aire libre: es una prueba estrictamente regulada y que solamente las personas mejor preparadas pueden proponerse superar. El desgaste energético es considerablemente alto, y por eso durante los primeros entrenamientos se recomienda un descanso cada cierta cantidad de metros recorridos, con una meta total que no supere los 400 metros. Por cada 10 metros, lo normal es recuperar entre un minuto y medio y dos.

Con respecto a la velocidad-resistencia, ésta se desarrolla en tramos que van desde los 60 hasta los 300 metros, haciendo uso del 90% de nuestras posibilidades máximas aproximadamente. El esfuerzo en estos casos se considera «submáximo» y la recuperación entre las repeticiones debe ser corta, para que podamos desarrollar la resistencia contra la fatiga.

Como en este entrenamiento para las carreras de velocidad se acumula el ácido láctico, se acentúa la necesidad de oxígeno, y por eso también se activan las fibras rojas. Se recomienda una distancia acumulada que no supere los 1200 metros, con una recuperación de 4 minutos cada 100 metros recorridos.

Una competencia de gran antigüedad

La carrera de velocidad es una competición atlética que el ser humano lleva desarrollando desde hace mucho tiempo. Existen relatos históricos que documentaron pruebas de este tipo en la antigua Grecia, donde se llevaban a cabo para honrar al dios Zeus en Olimpia.

Como ha ocurrido en muchos otros ámbitos, el machismo consiguió que la mujer debiera esperar varias décadas hasta poder participar de ésta y otras pruebas a las que el hombre ya accedía.

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