Definición de cantar de gesta

El concepto de cantar de gesta se utiliza para nombrar a una clase de texto épico que, en la Edad Media, se usaba para narrar las aventuras de un héroe. Estas obras permitían la representación y la difusión de los modelos de una cultura o de un pueblo.

Los cantares de gesta son poemas de gran extensión que tienen a un personaje mitológico o histórico como protagonista. Por lo general cuentan con una extensión de más de 2.000 versos, llegando en algunos casos hasta los 20.000.

Los juglares contribuyeron a la difusión de los cantares de gesta.

El rol de los juglares

En la época medieval la mayoría de las personas eran analfabetas. Por eso los cantares de gesta solían ser transmitidos de manera oral por los juglares. Cuando el poema era muy extenso, el juglar dividía la historia y la narraba en más de un día.

Algunos cantares de gesta incluso presentaban resúmenes de los hechos previos en ciertos fragmentos. De esta forma permitían que los oyentes tuvieran presentes los sucesos que habían sido narrados con anterioridad, o incluso facilitaban que se incorporasen más personas al recital en cuestión.

Gracias a las copias que se hicieron de estos poemas en manuscritos, que luego se convirtieron en obras impresas, los cantares de gesta llegaron a la actualidad.

Con respecto a los juglares, debemos recordar que eran quienes divulgaban las obras de forma oral a lo largo de los siglos XI y XII, y lo hacían precisamente por la imposibilidad de leer y escribir antes mencionada de la sociedad en general. La agrupación de los cantares se hacía en tiradas, cuya longitud en versos variaba, ya que se establecía una relación entre aquellos que tuviesen la misma asonancia al cabo de cada verso, así como por su significado.

Los cantares de gesta fueron muy importantes para transmitir historias en la Edad Media.

El Cantar de mio Cid, un famoso cantar de gesta

El Cantar de mio Cid está entre los cantares de gesta más famosos. Esta obra anónima, que supuestamente fue escrita en el año 1200, presenta la historia de Rodrigo Díaz de Vivar, conocido como el Cid Campeador.

Es importante señalar que el Cantar de mio Cid es uno de los pocos que se conservan en papel, junto con el Cantar de las Mocedades y varios versos del Cantar de Roncesvalles. Tomando como referencia algunos fragmentos de prosa incorrecta en las crónicas, un grupo de filólogos consiguió reconstruir ciertos pasajes de la épica castellana, aunque su trabajo no refleje las obras originales al cien por ciento.

La épica medieval española tiene una vitalidad que supera con creces la de la alemana y la francesa, además de ser la única que perdura de forma oral en los países de habla hispana. Aún en la actualidad, en varios pueblos de América Latina y España se recitan diversos fragmentos de los cantares de gesta, los cuales se trasmiten de padres a hijos.

En el Cantar de mio Cid, se cuenta una historia en la cual triunfa la nobleza verdadera, esa que se origina en el optimismo, el mérito y el esfuerzo, por sobre la de sangre, representada por los infantes de Carrión.

Otros ejemplos históricos

En las Mocedades de Rodrigo, que data aproximadamente del 1360 y eso lo convierte en el cantar más tardío, se narran algunos episodios de la vida del Cid, más precisamente de su juventud.

Los versos del Cantar de Roncesvalles, que rondan el centenar, es la única prueba escrita en castellano donde se ve la influencia de la llamada materia de Francia o carolingia, un conjunto de leyendas que en Francia dieron lugar a la composición del Cantar de Roldán.

Precisamente, el Cantar de Roldán es uno de los más conocidos de Francia; se cree que su creación tuvo lugar en torno a la última parte del siglo XI. El “Beowulf” en inglés y el “Cantar de los Nibelungos” en alemán también son cantares de gesta que hoy en día resultan populares.

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