Definición de andrajoso

El adjetivo andrajoso se emplea para calificar a quien que viste con andrajos. Un andrajo, en tanto, es una ropa que se encuentra en mal estado, está sucia o es muy vieja.

Mal aspecto

Aquel que es andrajoso suele estar desaliñado. Esto quiere decir que no cuida su apariencia ni presta atención a su aspecto. Por eso el andrajoso suele usar prendas con manchas o rasgaduras muy evidentes, no lavar o peinar su cabello, etcétera.

Un individuo andrajoso viste prendas muy deterioradas y sucias


Lo habitual es que el andrajoso sea mal visto por la sociedad. Se espera que cada individuo se encargue de su aseo y de la limpieza de la ropa que viste. En ámbitos formales, como sucede en el terreno laboral, el hecho de ser andrajoso resulta particularmente más grave e incluso puede motivar castigos.

Pero esto nos lleva a una distinción muy importante antes de seguir adelante: no es lo mismo descuidar la propia imagen por capricho que por motivos de fuerza mayor, como la pobreza. Es necesario entender que la falta de recursos económicos suele conducir a la gente a vidas terribles, propias de una pesadilla, y que no deberíamos usar su aspecto físico para criticarlos, como si quisieran vestir andrajos y pasar días o semanas sin darse un baño.

El uso de éste y otros términos, como «linyera», «vagabundo» o «mendigo» pueden parecer adecuados para describir a estas personas, pero no nos detenemos a pensar en qué sienten ellas cuando los oyen. ¿Por qué no decir simplemente «una persona que duerme en la calle» o «que no tiene hogar»? ¿Por qué crear etiquetas despectivas y denigrantes para hablar de otro ser vivo sin ninguna compasión por su situación?

Cuando no es literal

Es importante mencionar que el concepto también se puede aplicar sobre las prendas y sobre objetos gastados o sucios: “¿Otra vez estás usando ese pantalón andrajoso? No te entiendo, tienes varios más para elegir…”, “Mi bebé no quiere dejar su muñeco andrajoso”, “Las sábanas andrajosas del hotel me dieron mucho asco”.

Andrajoso además puede utilizarse de manera simbólica con referencia a algo deteriorado o estropeado: “Esta democracia andrajosa no garantiza los derechos de los ciudadanos”, “Al ingresar a la ciudad, me sorprendieron sus calles andrajosas”, “El actor vivió durante varios meses en un apartamento andrajoso hasta que consiguió su primer trabajo”.

En estas oraciones, podemos notar que el término no se usa de forma literal, sino que su significado se aplica a prendas de vestir u objetos que no se encuentran en buen estado y que no son del agrado del interlocutor. Este tipo de usos exagerados es muy común en el habla cotidiana, como cuando decimos «¡me muero!» ante una noticia impactante.

Por ejemplo: “No deberías venir a la oficina así de andrajoso, te pueden sancionar”, “Creo que estoy un poco andrajoso para ir a cenar, mejor me cambio y luego salimos”, “¿Quién es ese hombre andrajoso que está conversando tan animadamente con María?”.

Objetos andrajosos, descuidados y faltos de higiene

El peso de la opinión

Hasta ahora hemos visto este término para hacer referencia a una persona pobre que viste ropa deteriorada y sucia, así como para hablar de ropa u objetos desgastados en general. Si bien a simple vista estas situaciones no parecen tener mucho en común, se esconde la incomodidad que causa a quien las observa.

La sociedad tiende a opinar acerca de todo, con o sin fundamentos, dejando la compasión a un lado. «Éste es un trepador», «aquél es un andrajoso», «ése no escribe sus libros»; siempre tenemos algo que decir, como si fuéramos expertos en todo. Deberíamos dar un paso atrás, respirar y pensar que nuestras palabras pueden herir mucho a quienes las reciben. Hablar de la falta de higiene o del desaliño ajeno es probablemente innecesario el 99 por ciento de los casos.

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