Definición de agonía

Un vocablo griego, que puede traducirse como “lucha”, llegó al latín como agonĭa. La evolución etimológica del término derivó, en el castellano, en la noción de agonía: el estado previo al fallecimiento.

Quien atraviesa una agonía, por lo tanto, se encuentra en los momentos que anteceden a la muerte, de acuerdo a la primera acepción mencionada en el diccionario de la Real Academia Española (RAE) . En dicha etapa, suele considerarse que la persona lucha por sobrevivir. Por ejemplo: “Tras cinco días de agonía, falleció el joven baleado a la salida un concierto de rock”, “Los médicos están sorprendidos por la recuperación de una mujer que pasó cuatro meses de agonía”, “No le temo a la muerte, pero sí a la agonía”.

La agonía, de este modo, suele vincularse a una instancia que deriva en el deceso. Sin embargo, las mejorías ocasionales y hasta permanentes del estado son una posibilidad. Por eso se puede entender a la agonía como un proceso dinámico cuyo final no puede preverse con exactitud.

Hay muchos síntomas que vienen a indicar que una persona gravemente enferma está en la llamada fase de agonía. No obstante, entre los mismos están un notable deterioro de lo que es el estado de conciencia, dificultades para respirar, cuadros de confusión, los estertores o incluso cierto dolor.

Sin embargo, hay que saber que en los hospitales existen precisamente áreas que se dedican al cuidado de esos enfermos que se encuentran en ese momento crítico. Nos estamos refiriendo a las que responden al nombre de tratamientos paliativos.

Aunque su duración es variable, la agonía implica una cierta extensión temporal. Supongamos que una persona cae al vacío desde 50 metros de altura y muere de manera instantánea al impactar contra la superficie. En este caso, no hay ningún tipo de agonía. En cambio, un hombre que sufre un accidente automovilístico y queda en coma durante ocho meses hasta que fallece, atravesó una extensa agonía.

La idea de agonía, por extensión, se asocia a un dolor intenso o a un sufrimiento difícil de resistir, tanto físico como espiritual, y a aquello que entra en sus instancias finales: “Estamos viviendo la agonía de esta empresa: en poco tiempo, tendremos que declararnos en quiebra”, “El gol visitante llegó en la agonía del primer tiempo”.

Dentro del ámbito cultural nos topamos con varios libros que utilizan en sus títulos el término que estamos abordando. Entre los mismos está, por ejemplo, “La agonía del Eros”, que fue publicado en el año 2014 por Byung-Chul Han y que gira en torno a la libertad en la sociedad, el neoliberalismo, el capitalismo, la belleza, la sexualidad…

Tampoco podemos olvidarnos de “La agonía y el éxtasis”. Irving Stone publicó este libro que viene a ser una biografía novelada del gran artista italiano Miguel Ángel Buonarotti, el creador de esculturas tan importantes como “David”.

Hay que exponer que el término agonía en ciertos rincones de Andalucía tiene otro significado. En concreto, se emplea de manera coloquial para indicar que alguien siempre piensa en el dinero y que intenta acaparar lo máximo posible. Un ejemplo de ese uso sería el siguiente: “Manuel es tan agonía que incluso abrió su negocio el día que falleció su padre”.

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