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Colonialismo

Te explicamos qué es el colonialismo, sus causas, consecuencias y ejemplos históricos. Además, el imperialismo y el neocolonialismo.

¿Qué es el colonialismo?

Se entiende por colonialismo a la forma de relación de dominación política, social y económica que existe entre una potencia extranjera (la metrópoli) y otros países considerados periféricos, los cuales son explotados por la potencia y pasan a llamarse “colonias”.

Esta dominación es impuesta directamente y a la fuerza, generalmente mediante ocupación militar (conquista) e imposición de autoridades provenientes de la metrópoli. Además se imponen normas políticas, sociales, culturales y económicas que van en beneficio de los colonizadores y en detrimento de los colonizados.

Mediante el colonialismo, las potencias militares se adueñan de las tierras y los recursos económicos de los territorios colonizados. Al mismo tiempo, a sus habitantes originarios a una condición de subalternidad, o sea, de discriminación y sometimiento cultural, social y político.

En algunos casos, los sometidos se encuentran reducidos a la esclavitud. En otros casos son considerados ciudadanos de segunda categoría, incapacitados para ejercer la soberanía de sus propias naciones.

Históricamente, el colonialismo es muy antiguo, y era practicado por los Imperios antiguos. Pero las mayores potencias coloniales en la historia fueron en su mayoría europeas: España, Portugal, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Países Bajos y otras potencias de la época colonizaron gran parte del mundo y se repartieron continentes enteros, como sucedió con África.

Sin embargo, los Estados Unidos, Rusia, China, Japón y otras grandes superpotencias contemporáneas han tenido también una historia de relaciones coloniales con otros países.

La gran expansión colonial de las potencias europeas se dio entre los siglos XVI y XIX, y esa etapa histórica es conocida como la “Expansión europea” o la “Expansión colonial”.

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Causas del colonialismo

El colonialismo puede responder a distintas causas de orden económico, político y geopolítico, que tienen que ver con la historia de las naciones colonizadoras.

Esencialmente, se trata de potencias en crecimiento, con un notorio poderío militar o tecnológico, que requieren de mayores insumos y nuevos materiales para poder continuar su crecimiento. Por lo tanto, deciden arrebatárselos de manera sostenida a otras naciones más débiles. Dichas causas pueden resumirse en:

  • La necesidad de nuevos materiales para crecer. Esto es particularmente importante en el caso europeo, cuya posición mundial era secundaria a inicios del siglo XIX, en comparación con las potencias asiáticas como China. El acceso a materias primas de la India, las Américas y África les permitió alcanzar una masa crítica que disparó el salto hacia el capitalismo.
  • La imposibilidad de conquistar a sus vecinos. Para muchas potencias coloniales era mucho más simple iniciar una colonización de territorios nuevos, poco industrializados o poblados por naciones más débiles, que iniciar una cruenta guerra con los vecinos, igual de poderosos y dispuestos a defenderse. Esto no significa que entre ellas no compitieran por el reparto del mundo, directa e indirectamente.
  • La obtención de mano de obra barata. Desplazando muchas iniciativas productivas a las colonias, las metrópolis podían aprovecharse del trabajo en condiciones deplorables, desiguales e injustas, a las que sometían a los pueblos colonizados. Era una relación económica beneficiosa mayormente para los colonizadores.
  • El auge del nacionalismo. En casos como el europeo, el surgimiento de un fuerte sentimiento nacional llevó a los distintos imperios de la época a competir entre sí por el dominio del resto del mundo, ya que colonizando otros territorios podían expandir su cultura y tener mayor control geopolítico que sus rivales.
  • El surgimiento de ideologías racistas y xenófobas. En muchos casos, detrás de la colonización hay un profundo desprecio por la vida de los pueblos colonizados, considerados inferiores desde un punto de vista racial, cultural o religioso. Esto llevó a muchos defensores del colonialismo a querer disfrazarlo de una labor “civilizadora”, ya que las potencias imponían su modelo de vida a las naciones más débiles, consideradas por ende “atrasadas” o “primitivas”.

Consecuencias del colonialismo

Las consecuencias del colonialismo han sido muy importantes en la formación del mundo contemporáneo y han cambiado para siempre muchos de los territorios no europeos que, posteriormente, lograron sacudirse el yugo colonial y retomar una existencia independiente. Estas consecuencias pueden resumirse en:

  • Reconfiguración de los territorios colonizados. Luego de años o siglos de colonización, los territorios invadidos dejan de parecerse a lo que eran inicialmente, y aunque recuperen su soberanía, ya no vuelven a ser los mismos. Esto es notorio, por ejemplo, en la conformación de las naciones africanas, cuyas fronteras artificialmente rectas fueron definidas por las potencias en base a los meridianos y paralelos, dejando en un mismo país a dos o más etnias de distinta lengua, cultura y religión, destinándolas a una vida política de conflicto en lo sucesivo.
  • Creación de nuevas culturas y naciones. En muchos casos, la dinámica colonial engendra culturas mestizas, mixtas, que no son ya ninguna de las originales, como ocurrió en el caso latinoamericano. La mezcla de las culturas europeas, africanas y aborígenes dieron como resultado una cultura y una raza que nunca antes se habían visto en el planeta, heredera en desigual medida de sus antecesores.
  • Imposición de ciertas culturas sobre otras. Durante el dominio colonial, el lenguaje, religión y cultura de los dominadores se expande y universaliza, en muchos casos quedando como parte de la cultura local una vez terminada la colonia. Gracias a ello las lenguas europeas son, por ejemplo, las lenguas diplomáticas y comerciales del mundo entero. A dicho proceso se le llama “aculturación”.
  • Se dan los primeros pasos hacia la economía global. El colonialismo propicia el tránsito de la materia prima desde distintos lugares del mundo hacia la metrópoli, lo cual da origen a numerosas rutas de intercambio y a formas de comercio complejas, las cuales permitieron, tiempo después, el surgimiento de la economía mundial o globalizada.

Ejemplos de colonialismo

Algunos ejemplos de colonialismo fueron:

  • La colonia inglesa de la India. Que sirvió para crear el Raj británico, una monarquía india dominada por la corona británica que existió de 1858 a 1947. Eventualmente el subcontinente indio obtuvo su independencia y se dividió entre India, Bangladés y Pakistán.
  • La colonia española en América. Probablemente el proyecto colonial más grande y ambicioso de la historia, que abarcaba desde México hasta la Patagonia, todo sometido al poder de la Corona Española luego de una cruenta guerra de conquista en el siglo XVI. Las colonias españolas se organizaron en cuatro virreinatos, existentes en distintas épocas: el de Nueva España (que abarcaba México y Centroamérica), el de la Nueva Granada (Colombia, Venezuela, Ecuador, Panamá y Guayana), el de Perú (Perú, gran parte de Sudamérica y algunas islas de Oceanía) y el Del Río de la Plata (Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia). La totalidad de estas colonias se independizó de España a lo largo del siglo XIX, a través de una serie de cruentas y largas guerras de independencia.
  • La colonia británica en Hong Kong. Llamado Hong Kong británico, existió entre 1841 y 1997, y fue fundado tras el término de las Guerras del Opio entre China y la corona británica. El acuerdo de cesión firmado entre la última dinastía imperial china y la potencia europea les cedió control de esta isla y sus alrededores durante casi un siglo, hasta que, vencido el acuerdo colonial, Hong Kong regresó a manos chinas, bajo un régimen de administración especial.

Colonialismo e imperialismo

Si bien se trata de términos similares y emparentados, no es lo mismo el dominio colonial que el imperial. La diferencia entre ambas cosas radica en la perspectiva que sostenga el dominador sobre los dominados.

Por un lado, el dominio colonial conduce a cierto margen de integración: los pueblos sometidos son asimilados hasta cierto punto dentro de la cultura dominante, y sus territorios pasan a ser parte del cuerpo nacional de la cultura colonizadora.

En cambio, el imperialismo no busca integrarse ni asimilar a las colonias, sino extraer de ellas la mayor cantidad de provecho posible, imponiendo a cambio un orden jurídico conveniente y una economía de tipo extractiva.

La relación de dominación imperial se maneja en términos mucho más distantes. Busca ante todo beneficiarse del país dominado, produciendo en su territorio y luego llevándose los recursos, con los cuales luego volver a venderle a la colonia lo producido a costa de ella.

Esta es, ante todo, una distinción terminológica.

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Neocolonialismo

El neocolonialismo no debe confundirse con el colonialismo tradicional. Se trata de una reinterpretación contemporánea de las relaciones coloniales, ahora sin la necesidad de un control militar y una administración directa de la nación colonizada.

En cambio, esta forma de dominación opera mediante las presiones económicas (el mercantilismo, la globalización empresarial) y el imperialismo cultural (la asimilación de los valores coloniales por parte de una élite local), para poder dirigir a control remoto a las naciones dominadas.

Sin embargo, el neocolonialismo no tiene ninguno de los importantes efectos sincréticos o de mestizaje cultural que trae consigo el colonialismo tradicional. En cierta forma, el concepto del neocolonialismo es asimilable al del imperialismo.

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Referencias