Ciencia

Mario Molina: quién fue, biografía, aportes, premios


¿Quién fue Mario Molina?

Mario Molina (1943-2020) fue un científico mexicano nacido en Ciudad de México. Se educó en su país natal, y posteriormente en Alemania y Estados Unidos. Obtuvo el premio Nobel de química en 1995.

Considerado como un mexicano universal, se ganó el reconocimiento científico mundial, colaboró en instituciones y proyectos alrededor del mundo, y fue asesor de gabinetes ejecutivos en asuntos climáticos.

Los aportes de Mario Molina lo han destacado como uno de los mayores referentes en cuanto a la conservación del medio ambiente. 

Es conocido principalmente por sus trabajos relacionados con el deterioro de la capa de ozono a causa de los gases industriales conocidos como clorofluorocarbonos (CFC). Estos estudios y posturas le valieron el premio Nobel de química en 1995.

Mario Molina fue miembro de múltiples academias nacionales de ciencias; fue profesor e invitado en distinguidas universidades a nivel mundial; tuvo un enorme respaldo en proyectos e investigaciones científicas así como una obra escrita de gran importancia. Presidió y trabajó en un centro de investigación que lleva su nombre.

Biografía de Mario Molina

Nacimiento y primeros años

Mario Molina nació en Ciudad de México, México, el 19 de marzo de 1943. Su padre fue Roberto Molina Pasquel, diplomático y especialista en Derecho; y su madre fue Leonor Henríquez Verdugo.

Desde muy niño, Mario demostró sentirse atraído por las ciencias. Cuando era pequeño observó un protozoo a través de un microscopio de juguete, lo que le impactó enormemente.

Tanto era su interés por las ciencias que incluso convirtió un cuarto de baño de su casa en un pequeño laboratorio, en el que pasaba largas horas.

Estudios

La familia de Mario Molina tenía por tradición que sus miembros fueran a estudiar a Suiza; cuando Mario cumplió once años, le llegó su momento de estudiar en el extranjero.

Molina ya había decidido dedicarse a la investigación en el área de la química, opción que escogió sobre la de dedicarse a tocar el violín de forma profesional, actividad que también le gustaba mucho.

Volvió a México luego de una temporada en Europa y en 1960 se formó en ingeniería química en la Universidad Nacional Autónoma de México, específicamente en la Facultad de Química. Terminó sus estudios en 1965 y luego viajó a Alemania para continuar su formación, allí cursó estudios de postgrado en la Universidad de Friburgo.

Después de su formación en Alemania, Mario Molina regresó a México, en donde trabajó como profesor asistente en la Universidad Nacional Autónoma de México, su alma mater, y creó el primer postgrado en Ingeniería Química en todo México.

Posterior a esto, en 1968, viajó a Estados Unidos y cursó estudios en la Universidad de Berkeley, ubicada en California. En esta casa de estudios obtuvo un doctorado en Física y Química, en 1972.

Rowland y la capa de ozono

Estando en California conoció a Frank Sherwood Rowland, científico y profesor estadounidense, que también obtuvo el premio Nobel en 1995 como resultado de sus investigaciones sobre la capa de ozono y su deterioro.

En ese tiempo, Molina había sido reconocido como un investigador enfocado especialmente en el tema medioambiental.

Enfocó sus esfuerzos en aumentar el conocimiento sobre la estratosfera, y fue uno de los primeros científicos en reconocer lo peligrosos que pueden ser los clorofluorocarbonos (presentes en refrigerantes, aerosoles y otros elementos de uso cotidiano) para la capa de ozono.

Molina y Rowland colaboraron entre sí en varias oportunidades, sobre todo en investigaciones relacionadas con las propiedades del átomo en el ámbito químico, aplicadas específicamente a la radiactividad.

Además, a partir de 1974 estos dos científicos dieron a conocer que la capa de ozono mostraba una superficie más delgada en el área de la Antártida.

Ambos indicaron que el uso de productos que contienen clorofluorocarbonos, empleados por los seres humanos desde aproximadamente 1940, estaba afectando fuertemente a la capa de ozono a nivel estratosférico, deteriorándola y dejándola vulnerable.

En aquel momento las advertencias hechas por Molina y Rowland no fueron tomadas en cuenta, e incluso fueron consideradas excesivas.

Defensa de la teoría

El planteamiento que hizo Mario Molina junto con Sherwood Rowland fue muy delicado, dado que establecían que muchos productos de uso cotidiano, producidos por grandes y poderosas industrias, generaban daños graves al planeta.

Esto implicó que tanto Molina como Rowland debieron mantenerse firmes ante una industria con poder que se sentía atacada. En todo este proceso, Molina se dedicó a asesorar a instituciones de corte privado y público con relación a este tema, y en muchos casos le tocó enfrentar a representantes del ámbito político y económico del gobierno.

Eventualmente su trabajo rindió frutos, pues las empresas fabricantes de productos con clorofluorocarbono admitieron que, en efecto, ese elemento era dañino para la capa de ozono.

Protocolo en Montreal

En 1987 se observaron los frutos de todo el trabajo que había llevado a cabo Mario Molina con relación a la defensa de su teoría, expuesta en conjunto con Frank Rowland.

Ese año comenzó a negociarse el Protocolo en Montreal, a través del cual se promueve la disminución en el consumo de sustancias que se ha comprobado son nocivas para la capa de ozono.

Este protocolo tiene vigencia desde 1989, año en el que se oficializó, y se calcula que en 2050 es posible que la capa de ozono se haya recuperado. La instauración de este protocolo fue el resultado del trabajo de varios científicos, entre los que destaca Mario Molina.

Labor investigativa y reconocimientos

Molina continuó con su labor medioambiental en el ámbito de la ingeniería química. Este científico laboró en el Jet Propulsion Laboratory, adscrito al Instituto de Tecnología de California, en Estados Unidos.

En 1989 comenzó a trabajar como investigador y profesor en el Departamento de Ciencias Atmosféricas, Planetarias y de la Tierra, adscrito al Instituto de Tecnología de Massachusetts, también en Estados Unidos. En ese contexto, estando vinculado a este instituto, Mario Molina obtuvo la nacionalidad estadounidense.

En 1994 Molina obtuvo el reconocimiento del presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, quien le ofreció incorporarse al comité de asesoría presidencial, en el que participan solo 18 científicos que analizan aspectos científicos y tecnológicos.

En 1995 Mario Molina recibió el premio Nobel de química por sus investigaciones vinculadas con la capa de ozono, en el ámbito de la química atmosférica. Este galardón lo recibió junto con su compañero de trabajo, Frank Rowland.

Últimos años

En junio de 2018 Molina se pronunció sobre la importancia de cumplir con el Acuerdo de París, cuyo objetivo es regular las emisiones de gases que generan el efecto invernadero. Molina estableció que, de no cumplirse este acuerdo, las consecuencias ambientales pueden ser muy graves.

Murió en 2020, víctima de un infarto agudo de miocardio.

Aportes de Mario Molina a la ciencia

CFC y su impacto en la capa de ozono

En 1974, Mario Molina trabajó junto al científico F.S. Rowland y todo un equipo de investigación, en algunas predicciones sobre el adelgazamiento de la capa de ozono, que calificaron como una consecuencia de la emisión de gases emanados a nivel industrial y doméstico: los clorofluorocarbonos.

Estos gases suelen ser emitidos como residuo de procesos de refrigeración industrial y por productos aerosoles, y tienen una capacidad de permanencia en la atmósfera de hasta 100 años.

El trabajo de Molina dio un impulso importante a las naciones para comenzar a trabajar en conjunto y contrarrestar la contaminación atmosférica.

Propiedades del átomo

Antes de centrarse en los efectos de los CFC en la atmósfera, y durante sus años de estudio en Estados Unidos, Mario Molina fue parte del departamento de la Universidad de Berkeley, bajo la tutela de uno de los pioneros del desarrollo de las estructuras moleculares.

Aquí comenzó su trabajo, junto a F.S. Rowland, quien sería coautor de su trabajo más representativo, enfocado en la comprensión de las propiedades químicas del átomo en procesos radioactivos.

Este primer acercamiento a los componentes moleculares dio pie a que Molina se interesara por las partículas químicas inertes en la atmósfera.

Tratados funcionales

La postura adoptada por Molina frente a la contaminación atmosférica después de publicar sus descubrimientos llevó a que las sociedades tomaran medidas para reducir sus emisiones contaminantes.

Se afirma que la influencia del trabajo de Molina le llevó a estar presente en los acuerdos que condujeron a la instauración del Protocolo de Montreal, en 1994, uno de los tratados internacionales que más efectividad ha demostrado en la aplicación de sus lineamientos.

Calidad del aire urbano

Su primer libro, La calidad del aire en la megaciudad de México: un enfoque integral, publicado en 2005 junto a Luisa Molina, engloba en sus páginas las contribuciones de más de un centenar de expertos y profesionales de la ciencia, en cuanto a sus consideraciones sobre la calidad del aire urbano.

El contenido de este libro, cuyo mando de investigación llevó Mario Molina, es tomado como una referencia moderna indispensable y el soporte de escenarios y políticas internacionales que deben ser consideradas a nivel mundial.

Colocando sobre la mesa un ejemplo como el de Ciudad de México, se pueden adoptar posiciones que beneficien escenarios menos perjudicados.

El cambio climático

En la década del 2010, Molina vio publicado su segundo trabajo bibliográfico en conjunto con otros autores, esta vez abordando las causas, consecuencias y fenómenos del cambio climático, analizando los factores que han llevado al ser humano a este punto, y los posibles escenarios a corto, mediano y largo plazo.

Publicado en 2016, este trabajo refuerza la posición que Molina mantuvo frente al deterioro atmosférico y climático de origen antropogénico.

Centro Mario Molina

Este centro de investigación, ubicado en Ciudad de México, es la representación física del legado que Mario Molina ha dejado al escenario científico mundial.

Hoy el Centro Mario Molina es considerado un bastión desde el cual se trabaja de manera incansable para continuar llevando a cabo las investigaciones pertinentes frente al cambio climático.

El objetivo más claro de esta institución es la de ser un representante influyente en las decisiones políticas locales y nacionales en pro de la conservación climática y ambiental. De igual forma, fomenta la colaboración internacional por este bien en común.

Publicaciones científicas

Mario Molina llevó consigo un bagaje científico considerable, donde cobran una gran importancia sus artículos, hoy en día disponibles para su consulta.

Su dedicación al tema de la contaminación atmosférica no limitó los contenidos científicos y las colaboraciones internacionales que fue capaz de realizar.

Molina también investigó los esfuerzos y resultados de los tratados internacionales instaurados a través de los años, y sobre el trabajo en conjunto por generar predicciones y escenarios sobre los cuales sea posible trabajar en un futuro.

Imagen pública y política

El nacimiento de una influencia pública después de la divulgación de sus resultados permitió a Mario Molina posicionarse en las altas instancias diplomáticas e internacionales con el fin de no solo exponer una realidad, sino ser partícipe de su cambio.

La importancia internacional que adquirió el científico le llevó a supervisar las decisiones de los tratados internacionales referentes al cambio climático.

La influencia de sus acciones le hizo merecer condecoraciones de carácter internacional, como el premio Campeones de la Tierra, otorgado por la Organización de las Naciones Unidas, y la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos.

Aparte de sus proyectos de investigación, se desempeñó en la asesoría, en carácter de conservación climática, de gobiernos como el de Barack Obama, perteneciendo a su Consejo de Asesores de Ciencia y Tecnología; y más recientemente, brindó su asesoría y consejo a representantes del gobierno y a Enrique Peña Nieto, expresidente de México, inmediatamente anterior a Andrés Manuel López Obrador.

Premios de Mario Molina

-Premio Nobel de Química en 1995.

-En 1995 recibió el premio del Programa de la Organización de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

-Recibió los premios Essekeb, en 1987; y Tyler, en 1983, otorgados por la American Chemical Society.

-Fue merecedor del Premio Newcomb-Cleveland, en 1987, otorgado por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. En este caso recibió el premio como consecuencia de un texto que publicó en la revista científica Science, en el que hablaba sobre las investigaciones relacionadas con el agujero en la capa de ozono.

-En 1989 recibió la medalla de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, mejor conocida por sus siglas en inglés, NASA.

Referencias

  1. Bruzón, L. (8 de Abril de 2002). Mario Molina. Científico mexicano, descubridor del agujero en la capa de ozono. Agencia EFE.
  2. Centro Mario Molina. (2014). Educación en Cambio Climático. México, D.F.: Centro Mario Molina.
  3. Centro Mario Molina. (s.f.). Semblanza Dr. Mario Molina. Obtenido de Centro Mario Molina: centromariomolina.org
  4. Chimal, C. (2014). Nubes en el cielo mexicano: Mario Molina, pionero del ambientalismo. Alfaguara.
  5. Leal, J. (2006). Air quality in the Mexico megacity. An integrated asessment. Revista Eure, 141-145.