Medicina

Hipocolia: fisiopatología, valores sanguíneos, bilirrubina


El término hipocolia se refiere al cambio en la coloración de las heces debido al descenso de la cantidad de bilirrubina en el colon. La bilirrubina es el pigmento que produce su coloración, por lo que cuando las heces son más claras de lo normal, tomando un tono muy claro o beige, puede que el paciente esté afectado por hipocolia.

Es un signo que se encuentra en aquellas personas con condiciones que comprometen la secreción de bilis hacia el aparato digestivo. La disminución u obstrucción en el paso de bilis hacia el duodeno impide que se absorba y se degrade en sus distintos elementos, por lo que disminuye la cantidad normal de bilirrubina que llega hasta el colon.

Suele acompañarse de otro signo denominado coluria, que es la coloración oscura de la orina resultado de la excreción de bilirrubina por vía renal, y también de ictericia que es la coloración amarilla de la piel y las mucosas, debida a la acumulación de este pigmento en los tejidos blandos.

Comúnmente es un signo de alerta que precede a la acolia, que es la ausencia completa de pigmentos biliares en las heces.

No es específico de ninguna enfermedad, pero está asociado a todas aquellas que afectan la secreción biliar normal.

Índice del artículo

Hipocolia, coluria, acolia e ictericia

La decoloración parcial de las heces se conoce como hipocolia. Es un signo clínico que se observa en personas con patologías hepáticas o en las que se ve comprometida la excreción adecuada de la bilirrubina.

Si el paso de la bilis es parcial, las heces tendrán algo de pigmento. Si por el contrario, la vía de excreción no deja pasar bilis y la bilirrubina no llega al colon, las heces presentan una decoloración completa conocida como acolia. La hipocolia es el paso previo a la acolia.

La bilirrubina es un producto tóxico cuando se encuentra en niveles superiores a los normales. Cuando se encuentra libre en la sangre, puede ser excretada a través de los riñones. Sin embargo, en algunas ocasiones este proceso de excreción no es suficiente y la bilirrubina sigue circulando por el torrente sanguíneo.

Cuando la bilirrubina es metabolizada a través de los riñones, los pigmentos le dan un color marrón a la orina. Este signo se conoce como coluria y es una manifestación física que acompaña frecuentemente a la hipocolia y a la acolia.

La bilirrubina que queda circulando en el organismo, es un metabolito pesado que termina por quedarse en los tejidos blandos. Este proceso causa la coloración amarilla de la piel y las mucosas, conocida como ictericia.

Se diferencia del tono amarillo de la piel de algunas personas, sobre todo de grandes consumidores de alimentos ricos en pigmentos como el betacaroteno, ya que en estos casos las mucosas no se ven coloreadas.

Estos signos clínicos no son específicos para alguna enfermedad, pero cuando están presentes orientan al profesional de la salud en su diagnóstico enfocándose en el estudio del sistema hepático y biliar.

Bilirrubina

La bilirrubina es un metabolito pigmentado que forma parte de la hemoglobina. Cuando la hemoglobina se degrada, la bilirrubina se vuelve un pigmento amarillo cuya presencia en la circulación resulta tóxica cuando sus valores se encuentran por encima de lo normal.

El color morado de los hematomas en la piel posterior a un traumatismo, es producido por la bilirrubina.

La bilirrubina se metaboliza en el bazo y es excretada a través de la vesícula biliar hacia el duodeno siguiendo el proceso digestivo. Es el pigmento que le da su color característico a las heces.

Parte de la bilirrubina que queda en el torrente sanguíneo se excreta a través de los riñones dando el color a la orina.

Metabolismo y tipos

Los glóbulos rojos que han completado su ciclo de vida, que es de 120 días aproximadamente, son destruidos en el bazo y sus elementos son excretados por diferentes sistemas del organismo.

La hemoglobina es uno de los productos de los glóbulos rojos, y esta contiene el metabolito llamado bilirrubina.

La bilirrubina sufre un proceso de metabolismo en el hígado donde es separada de la hemoglobina y excretada hacia la vesícula donde se une con las sales biliares y aporta el pigmento amarillo verdoso, característico de la bilis.

La bilirrubina que todavía no está metabolizada se denomina bilirrubina conjugada, mientras que la que ya ha pasado la fase hepática y se almacena en la bilis se llama bilirrubina no conjugada.

Ambos tipos de bilirrubina se encuentran normalmente en el organismo sin ocasionar ningún tipo de reacción tóxica. La bilirrubina no conjugada sigue en la circulación sanguínea donde es excretada a través de los riñones. Es el elemento que da el color amarillo a la orina.

La bilirrubina conjugada es expulsada junto a la bilis hacia el duodeno, que es la primera porción del intestino delgado. Desde allí sigue el curso natural de la digestión llegando hasta el colon donde es excretada con las heces. El pigmento amarillo de la bilirrubina es el que termina dándole a las heces su coloración normal.

Fisiopatología

En condiciones normales, la bilirrubina debería almacenarse en la vesícula biliar y ser expulsada a través de sus conductos que desembocan en el duodeno.

Una vez allí, la bilirrubina sigue el camino del sistema digestivo llegando hasta el colon para su excreción. Cuando alcanza el colon, es el principal pigmento que le da a las heces su coloración característica.

Cuando existe algún desorden que impide el paso de bilis desde la vesícula hasta el duodeno la bilirrubina no puede excretarse; un ejemplo es cuando hay piedras en la vesícula que quedan enclavadas en la vía biliar.

En estos casos, una parte de la bilirrubina se queda en la vesícula biliar y otra parte regresa a la circulación sanguínea.

Al no poder ingresar en el aparato digestivo, no hay ningún otro pigmento que de color al bolo fecal. Por este motivo, cuando la bilirrubina no logra su excreción vía rectal las heces presentan un color claro hacia beige.

Valores sanguíneos en el paciente con hipocolia

La bilirrubina se encuentra normalmente en el organismo en niveles basales. Los valores normales de la bilirrubina no conjugada o indirecta son de 0,1 a 0,5 mg/dL, y los de la bilirrubina total son de 0,3 a 1 mg/dL.

Los signos clínicos como la ictericia, coluria e hipocolia comienzan a manifestarse cuando el valor de la bilirrubina total alcanza los 2,5 mg/dL. Valores inferiores a este no presentan signos clínicos evidentes para el paciente.

Referencias

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