Neuropsicología

Encefalopatía hepática: qué es, síntomas, causas y tratamiento


¿Qué es la encefalopatía hepática?

La encefalopatía hepática (EH) es una patología médica caracterizada por la presencia de alteraciones mentales en una persona que padece una enfermedad hepática crónica.

Es un síndrome neuropsiquiátrico que incluye diversas manifestaciones clínicas fluctuantes, desde síntomas leves como temblor o disartria, síntomas más graves como deterioro cognitivo generalizado, o síntomas de vital importancia como la pérdida de conciencia y el coma.

Generalmente, la encefalopatía hepática está asociada a un factor desencadenante o a una disfunción grave de la función hepática. Este tipo de condición es producto de la acumulación de sustancias tóxicas en el torrente circulatorio, debido a la pérdida de la función metabólica hepática.

Para el diagnóstico de la encefalopatía hepática no existen pruebas específicas, por lo que el diagnóstico se basa fundamentalmente en la sospecha clínica y en diversas técnicas complementarias. 

Por otro lado, las intervenciones terapéuticas empleadas en el tratamiento de la encefalopatía hepática tienen el objetivo de eliminar la causa etiológica. El tratamiento de elección más común suele incluir disacáridos y antibióticos no absorbibles.

Frecuencia

La prevalencia e incidencia exacta de la encefalopatía hepática no se conoce con precisión, debido fundamentalmente a la escasez de estudios de casos, la diversidad etiológica, formas clínicas, etc.

A pesar de esto, los especialistas clínicos consideran que las personas afectadas por cirrosis pueden desarrollar encefalopatía hepática en algún momento de su vida, ya sea con un curso clínico leve o de mayor gravedad.

Concretamente, se ha calculado que entre un 30 y un 50% de las personas diagnosticadas de cirrosos presentan un episodio de encefalopatía hepática.

Síntomas

El curso clínico de la encefalopatía hepática suele ser transitorio, generalmente es una condición médica aguda o de corta duración. Sin embargo, existen algunos casos en los que la encefalopatía hepática se convierte en una patología médica crónica o de larga duración.

Además, en los casos de larga duración, la encefalopatía hepática puede ser permanente o recurrente.

Normalmente, las personas que tienen un curso recurrente van a presentar episodios de encefalopatía hepática durante toda su vida.

En el caso de la forma permanente, los síntomas se observan de forma persistente en aquellas personas que no responden de forma favorable al tratamiento y presentan secuelas neurológicas permanentes.

Los signos y síntomas característicos de la encefalopatía hepática suelen incluir diversos tipos de alteraciones neurológicas y psiquiátricas, que varían desde:

– Déficits leves: alteración en los patrones de sueño-vigilia, cambios de humor, problemas de memoria, letargia y obnubilación.

– Déficits graves: coma profundo, edema cerebral, herniación del tronco cerebral.

Las manifestaciones clínicas de la encefalopatía hepática se caracterizan por ser muy heterogéneas y cambiantes.

Los pacientes afectados por encefalopatía hepática van a presentar una sintomatología que podemos agrupar en tres áreas: alteración del nivel de conciencia, alteración neuropsiquiátrica y alteración neuromuscular.

Alteración del nivel de conciencia

Habitualmente se presenta un estado de confusión leve que puede progresar hacia un estado de coma. Además, estas condiciones suelen ir precedidas de estados de letargia o estupor.

– Confusión: se caracteriza por una alteración transitoria del estado mental con presencia de alteración leve del nivel de atención y vigilancia y diversos déficits cognitivos (dificultad para recordar, desorientación, dificultad para hablar, etc.).

– Obnubilación o letargo: afecta fundamentalmente a nivel atencional, debido a una reducción del nivel de vigilancia. Normalmente, el paciente muestra excesiva somnolencia, habla pausada, reducción de la velocidad de procesamiento.

– Estupor: el nivel de vigilancia se reduce de forma considerable. La persona afectada se presenta en estado de sueño y solo responde a la estimulación externa intensa.

– Coma: el coma se considera un estado patológico o trastorno del nivel de conciencia. El paciente se presenta en estado de sueño y no responde a la estimulación externa.

Alteración neuropsiquiátrica

Los signos y síntomas que afectan el área neuropsiquiátrica suelen incluir alteraciones de la capacidad intelectual, conciencia, personalidad o lenguaje.

En gran parte de los casos, aparece una disminución de la velocidad de procesamiento, respuesta, producción del lenguaje, etc. Además, aparece una desorientación espacio-temporal significativa.

Por otro lado, los cambios comportamentales suelen comenzar con la presencia de irritabilidad, seguida de apatía y alteración de los ciclos de sueño y vigilia.

Normalmente, suele observarse una desconexión parcial o total con el entorno. En las fases más graves, es posible que aparezcan delirios o agitación psicomotriz.

Alteración neuromuscular

Por otro lado, los signos y síntomas relacionados con el área neuromuscular suelen incluir: hiperreflexia, aparición de los signos de Babinskiy, asterixis o temblor aleteante.

– Hiperreflexia: presencia de reflejos exagerados o desproporcionados.

– Signo de Babinski: apertura de los dedos de los pies en abanico tras la estimulación de la planta del pie.

– Asterixis: reducción o pérdida del tono muscular en los músculos extensores de las manos.

– Temblor aleteante: temblor en las extremidades superiores debido a la reducción o pérdida del tono muscular en estas.

Además, en las fases más graves, es posible observar flacidez muscular o hiporreflexia (reducción de los reflejos), ausencia de respuesta ante estímulos intensos o dolorosos y/o presencia de movimientos estereotipados.

Causas

La encefalopatía hepática es un tipo de trastorno encefálico que da lugar a un amplio espectro de alteraciones neuropsiquiátricas. Se trata de una complicación grave o frecuente, producto de la insuficiencia hepática.

El hígado es el órgano encargado de procesar todos los residuos tóxicos presentes en el organismo. Estos agentes o toxinas son producto de diversas proteínas, metabolizadas o descompuestas para ser usadas por otros órganos.

La presencia de una alteración hepática en el organismo provoca que el hígado sea incapaz de filtrar todas las toxinas, generando su acumulación en la sangre.

Así, estas toxinas pueden viajar por el torrente sanguíneo hasta alcanzar el sistema nervioso central (SNC). A este nivel, estas sustancias alteran la función neuronal y como consecuencia, pueden causar importantes lesiones cerebrales.

A pesar de esto, no se conocen con exactitud los mecanismos de aparición de las alteraciones cognitivas, aunque se han propuesto diferentes hipótesis.

De entre todas las sustancias tóxicas que pueden acumularse en el torrente sanguíneo, los estudios experimentales muestran que las altas concentraciones de amoniaco correlacionan de forma significativa con la aparición de los déficits cognitivos.

Concretamente, la realización de diversas pruebas de laboratorio ha mostrado que los pacientes que padecen encefalopatía hepática presentan concentraciones elevadas de amoniaco y que el tratamiento asociado a la disminución de esta sustancia da lugar a una mejora espontánea de la sintomatología clínica.

Sin embargo, el amoniaco no es la única condición médica que puede dar lugar al desarrollo de una encefalopatía hepática. Se han identificado varias condiciones que pueden desencadenar el desarrollo de la encefalopatía hepática:

– Patologías relacionadas con el riñón.

– Deshidratación.

– Procesos infecciosos, como la neumonía.

– Traumatismo o cirugía reciente.

– Consumo de fármacos inmunosupresores.

Diagnóstico

No existe una prueba lo suficientemente exacta o específica que permita establecer un diagnóstico inequívoco de encefalopatía hepática.

El diagnóstico requiere la realización de una historia clínica precisa que proporcione información acerca de las posibles causas, síntomas y evolución.

Debido a que muchos de los síntomas de la encefalopatía hepática no son específicos de esta, las manifestaciones clínicas suelen observarse dentro del curso de otras patologías, por lo tanto, es fundamental que el diagnóstico se realice tras descartar otras causas.

De esta forma, también es fundamental el empleo de otros procedimientos o pruebas complementarias:

– Examen físico general.

– Examen de la función hepática.

– Pruebas de laboratorio: niveles de amónico en sangre, niveles de potasio, niveles de creatinina, etc.

– Examen neurológico: valoración neuropsicológica (funcionamiento cognitivo), electroencefalografía, pruebas de neuroimagen (resonancia magnética, tomografía computarizada).

Tratamiento

Todas las opciones de tratamiento existentes para la encefalopatía hepática dependen fundamentalmente de la causa etiológica, la gravedad de la condición médica y las características particulares de la persona afectada.

La intervención terapéutica, por tanto, tiene el objetivo de controlar o eliminar la causa y resolver las posibles complicaciones médicas secundarias.

En el caso de las intervenciones farmacológicas, la mayoría de los medicamentos empleados actúan disminuyendo la producción y concentración de amoniaco. Así, los fármacos más empleados suelen ser disacáridos no absorbibles o antimicrobianos.

Por otro lado, otros especialistas recomiendan también el seguimiento de abordajes terapéuticos no farmacológicos, como la restricción del consumo de proteínas.

A pesar de que es una medida empleada frecuentemente, se suele usar como tratamiento a corto plazo para los pacientes hospitalizados debido a una encefalopatía hepática moderada o grave.

La restricción del consumo de proteínas de forma prolongada es dañina para las personas que padecen encefalopatía hepática y otros tipos de enfermedades, ya que incrementan los niveles de desnutrición y, además, aumentan la velocidad de degeneración de la masa muscular.

Pronóstico

Generalmente, el empleo de un tratamiento médico adecuado sobre la causa etiológica de la encefalopatía hepática implica una recuperación favorable de la persona afectada. Sin embargo, en muchos casos, tras la recuperación, comienzan a desarrollarse secuelas neurológicas significativas.

Por lo tanto, es posible que los afectados presenten alteraciones atencionales, problemas de memoria, dificultad de concentración, reducción de la velocidad de concentración, dificultad para resolver problemas, etc.

Cuando esto ocurre, es fundamental que se realice una valoración neuropsicológica precisa con el fin de identificar aquellas áreas cognitivas que presentan un desempeño inferior a lo esperado para su grupo de edad y nivel educacional.

Una vez identificadas las funciones alteradas, los profesionales diseñarán un programa de intervención o rehabilitación neuropsicológica preciso e individualizado.

El objetivo fundamental de la rehabilitación neuropsicológica, en esta patología y en otras de origen neuropsicológico, es lograr una mejor funcionalidad de aquellas áreas afectadas, lo más cercano posible a los niveles premórbidos y, además, generar estrategias compensatorias que permitan al paciente adaptarse eficazmente a las demandas ambientales.

Referencias

  1. What Is Hepatic Encephalopathy? Obtenido de healthline.
  2. Encephalopathy. Obtenido de healthline.
  3. Hepatic Encephalopathy. Obtenido de Cleveland Clinic.