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75 frases del Marqués de Sade sobre la vida, la mujer, la felicidad, y más


El Marqués de Sade (1740-1814) fue un filósofo, ensayista y escritor francés que cultivó diversos géneros literarios. Sus gustos sexuales, que plasmó en sus obras, dieron nombre a ciertas tendencias sexuales en donde la persona obtiene placer infligiendo daño a otros: el sadismo.

Fue considerado un libertino peligroso en su época, y por ello pasó 32 años de su vida en La Bastilla, la célebre prisión parisina, donde murió. Allí escribió sus obras más famosas, y muchas de ellas también se perdieron. Entre otras, escribió La filosofía del tocador, Juliette o las prosperidades del vicio, Justine o los infortunios de la virtud o Los 120 días de Sodoma o la escuela de libertinaje.

Hemos hecho una selección de las frases célebres del Marqués de Sade, a quien le gustaba mezclar en sus obras literarias el sexo explícito, la violencia en todas sus formas y escenas obscenas.

Frases célebres del Marqués de Sade

En las siguientes frases del “Divino Marqués”, como los surrealistas le llamaron posteriormente, se puede comprobar el carácter fuerte y la determinación de este autor francés.

-Ningún acto de posesión debería ejercerse sobre un alma libre.

-El cuerpo es el templo donde la naturaleza pide ser venerada.

-La felicidad es ideal y utópica, es obra de nuestra imaginación.

-La posesión de una mujer es tan injusta como la posesión de esclavos.

-Mátame o acéptame tal y como soy, porque jamás cambiaré.

-La verdad suscita menos imaginación que la ficción.

-El amor es más fuerte que el orgullo.

-No está en mi poder cambiar cómo soy. Y si lo estuviera, no lo haría.

-La conciencia no es la voz de la naturaleza, sino del prejuicio.

-La persona más afortunada es aquella que posee más medios para satisfacer sus antojos.

-El orden social a cambio de la libertad no es un buen trato.

-Las religiones son la cuna del despotismo.

-La idea de Dios es el único mal que no puedo perdonar a la humanidad.

-La ignorancia y el miedo son las bases de toda religión.

-No perdáis de vista que la felicidad del hombre yace en su imaginación, y que no podrá conseguirla si no satisface sus caprichos.

-El ser humano es tan culpable de seguir sus impulsos como el Nilo lo es de las inundaciones o el mar de las olas.

-La destrucción, y por ende la creación, es uno de los mandatos de la naturaleza.

-¿Hay algo más inmoral que la guerra?

-La crueldad, lejos de ser un vicio, es el primer sentimiento que la naturaleza nos infunde.

-El sexo es tan importante como comer o beber, y debemos satisfacer este apetito con tan pocas restricciones y falso decoro como los otros.

-A juzgar por el conocimiento expuesto por teólogos, solo podemos concluir que Dios creó a la mayoría de los hombres simplemente para abarrotar el infierno.

-La mayoría de las personas militan en contra de las pasiones sin pararse a pensar que es su filosofía retrógrada lo que las aviva.

-Los principios morales universales no son más que caprichos inútiles.

-El pasado me motiva, el presente me excita y no tengo miedo al futuro.

-El sexo sin dolor es como la comida sin sabor.

-No es mi manera de pensar lo que me ha traído mis desgracias, sino la manera de pensar de otros.

-Las pasiones de la lujuria son inexorables. La lujuria exige, provoca y tiraniza.

-Para conocer la virtud, primero debemos familiarizarnos con el vicio.

-¿Acaso podemos convertirnos en alguien diferente de quien somos?

-El único camino para conquistar el corazón de una mujer es a través del tormento. No conozco otro tan seguro.

-Si Dios mató a su propio hijo como a un ternero, me estremece pensar lo que haría conmigo.

-Solamente a través del dolor puede alcanzarse el placer.

-El placer sexual es la pasión que gobierna al resto, pero en la que todas se unen.

-La lujuria es al resto de pasiones lo que el fluido nervioso a la vida. La ambición, la crueldad, la avaricia, la venganza… todas se basan en la lujuria.

-Si las leyes permanecen como hasta ahora, seamos discretos; las opiniones fuertes nos obligan a serlo. Pero en la privacidad y el silencio, seamos nosotros mismos para compensar la cruel castidad que nos vemos obligados a manifestar en público.

-El carácter natural del hombre lo lleva a imitar a sus seres queridos tan bien como sea posible. Así ha sido como yo me he ganado mis propias desgracias.

-Cualquier gozo disminuye cuando se comparte con otras personas.

-¿Acaso no son peligrosas las leyes que inhiben las pasiones? Compare los siglos de anarquía con los de mayor legalismo de cualquier país. Así verá cómo las mayores acciones aparecen únicamente cuando las leyes perecen.

-La felicidad no se consigue con el vicio ni con la virtud, sino con la manera en que entendamos el uno y la otra, y con las decisiones que tomemos en pos de la conformación de nuestro propio ser.

-La imaginación es el detonante de todos los placeres. Todo depende de la imaginación. ¿Acaso no es de la imaginación de donde nacen la felicidad y los placeres más intensos?

-No existe una sensación más verdadera que el dolor. Su efecto es certero y fiable, nunca engaña, como lo hace el placer que las mujeres fingen y rara vez sienten.

-¿Son las guerras algo más que el medio por el que una nación se nutre, se fortalece y se protege?

-La variedad y la multitud son los vehículos más poderosos de la lujuria.

-Ningún hombre, si es de buena fe y sincero, negaría que prefiere que su amante muera a que le sea infiel.

-El exceso de sensualidad hace que la pena abandone al hombre.

-No existe ningún dios, la naturaleza se basta sin necesidad de un autor.

-El mayor triunfo de la filosofía sería poder esclarecer la manera en que la Providencia pretende acabar los planes que tiene para el hombre.

-Hasta que alguien me demuestre la infalibilidad de los juicios humanos, exigiré la abolición de la pena de muerte.

-La naturaleza, que para mantener las leyes de su equilibrio requiere a veces de vicios y de virtudes, nos impulsa de acuerdo con sus demandas.

-Las conversaciones, como ciertas partes de la anatomía, siempre fluyen mejor cuando se lubrican.

-Mi forma de pensar, según dicen, es absolutamente reprobable. ¿Acaso creen que me importa?

-No hay mayor desgraciado que el que cambia su forma de pensar para complacer al resto.

-¡Joder! ¿También se espera que un hombre sea un caballero cuando está excitado sexualmente?

-Algunas personas parecen crueles con otras, pero a veces es simplemente la única manera que conocen para cuidar de otros y sentir más fuertemente.

-Si es lo obsceno lo que otorga placer a la lujuria, entonces cuanta más obscenidad, más placer debe haber.

-No sé lo que es el corazón. Solo utilizo tal palabra para referirme a las flaquezas de la mente.

-Debemos aplicar violencia al objeto de nuestro deseo. Así, cuando se rinda, el placer será mayor.

-La verdadera felicidad yace en los sentidos, y la virtud no satisface ninguno de ellos.

-Yo he estado en el infierno. Ustedes solamente han leído acerca de él.

-La naturaleza ha otorgado a cada humano sentimientos bondadosos que no se deben malgastar en otros.

-Supuse que todo debía ceder a mis deseos, que el universo entero debía responder a mis caprichos y que tenía el derecho de satisfacerlos a mi voluntad.

-Espero que el resto de mi vida supere las extravagancias de mi juventud.

-La imposibilidad de enfurecer a la naturaleza es la mayor angustia que el ser humano puede sentir.

-Cuando alguien ha tenido suficiente de algo es porque ya ha tenido demasiado.

-Entreguémonos indiscriminadamente a lo que piden nuestras pasiones, y así siempre seremos felices.

-Mis pasiones, concentradas en un solo punto, se asemejan a los rayos del sol concentrados gracias a una lupa: los dos prenden fuego inmediatamente a cualquier objeto a su paso.

-En una era de absoluta corrupción, la mejor actitud es hacer lo que hacen otros.

-La belleza es algo simple, mientras que la fealdad es algo excepcional.

-Está comprobado que la crueldad, el horror y el miedo es lo que procura el placer al fornicar.

-El sexo debe ser un equilibrio perfecto entre dolor y placer. Sin esa simetría, el sexo se convierte en una rutina más que en un deleite.

-Los monstruos también son necesarios en la naturaleza.

-Cada principio es un juicio, cada juicio el resultado de una experiencia, y la experiencia solo se consigue a través del ejercicio de los sentidos.

-No son las opiniones ni los vicios del individuo lo que daña a un Estado, sino el comportamiento de las figuras públicas.

-El crimen es el alma de la lujuria. ¿Qué sería del placer sin el crimen? No es el desenfreno lo que nos excita, sino el mal.

-Las mujeres bellas solo deberían preocuparse por el placer, no por la procreación.