Anatomía y fisiología

Vasodilatación: qué es, causas, tipos, efectos


Vasodilatación

¿Qué es la vasodilatación?

La vasodilatación es el proceso que ocurre cuando algunos vasos sanguíneos de nuestro cuerpo se ensanchan -se dilatan- permitiendo que más sangre pase por ellos hacia determinados órganos y tejidos.

Es un proceso fisiológico que ocurre naturalmente, el cual permite entregar más sangre cuando y donde es necesaria, así como disminuir la presión arterial. También puede ocurrir como resultado de algunos problemas de salud o del consumo de ciertos fármacos y drogas.

¿Dónde ocurre la vasodilatación?

La vasodilatación tiene lugar a nivel del sistema circulatorio, que es el sistema de órganos del cuerpo humano que se encarga de mover la sangre desde y hacia todos los demás órganos y tejidos corporales a través de una compleja red de tuberías internas -los vasos sanguíneos- y propulsada por una bomba muscular muy especial: el corazón.

Existen varios tipos de vasos sanguíneos en nuestro cuerpo. Por un lado están las arterias, que están conectadas directamente con el corazón y sus ventrículos, por lo que su función es “sacar” sangre de este órgano. Cuando las arterias se ramifican, forman vasos más pequeños llamados arteriolas.

Después tenemos a las venas, cuyo trabajo es transportar la sangre desde los tejidos hacia el corazón, es decir, se ocupan de la sangre de retorno; las ramificaciones más pequeñas de las venas se llaman vénulas.

Finalmente, los capilares son los vasos sanguíneos más pequeños de todos, pero también son sumamente importantes, pues todo el intercambio de gases, fluidos, nutrientes y desechos que tiene que ver con el sistema circulatorio ocurre a través de estos numerosos y diminutos canales.

Dichos canales o tuberías por donde circula la sangre en el interior de nuestro cuerpo están formados por paredes de músculos lisos, lo que quiere decir que no son rígidos, sino que tienen la capacidad de contraerse (vasoconstricción) o relajarse (vasodilatación).

Esta capacidad de relajación y contracción les permite disminuir o aumentar la cantidad de sangre que pasa por su interior gracias a una disminución o ampliación de su diámetro.

La vasodilatación y la vasoconstricción están regulados intrínsecamente por mecanismos propios del sistema circulatorio, o extrínsecamente, a través del sistema nervioso y del sistema endocrino (por acción hormonal).

Causas de la vasodilatación

La vasodilatación es el proceso relacionado con la dilatación o ensanchamiento de los vasos sanguíneos (especialmente de las arterias y las venas principales) producto de la relajación de los músculos lisos que forman sus paredes.

En consecuencia, este fenómeno permite que mayor cantidad de sangre sea transportada por el interior de dichos vasos hacia una región particular del cuerpo, es decir que aumente el flujo sanguíneo y que disminuya la presión sanguínea.

El fenómeno ocurre naturalmente cuando la cantidad de oxígeno es baja o cuando la temperatura corporal aumenta, pero entre sus principales causas también podemos destacar:

El ejercicio físico

Cuando nos ejercitamos los músculos que se asocian con nuestro esqueleto demandan mayores cantidades de oxígeno y de nutrientes, lo que significa que mayores cantidades de sangre deben ser entregadas a estos en un espacio de tiempo determinado

La inflamación

Es uno de los procesos por los que nuestro cuerpo se dispone a reparar algún daño. Ocurre, entre otras cosas, como consecuencia de la vasodilatación.

Cuando una parte de nuestro cuerpo se inflama esta se torna colorada y se siente más caliente que el resto del cuerpo, lo cual es debido a la vasodilatación, que provoca un aumento de la cantidad de sangre que es entregada a dicha zona, favoreciendo la reparación de los tejidos dañados

El consumo de alcohol y de algunos compuestos químicos

Cuando alguien consume alcohol, la sensación de enrojecimiento facial y aumento de su temperatura interna se debe a la vasodilatación que este induce.

Lo mismo es cierto para químicos como el óxido nítrico, el dióxido de carbono y hormonas como las prostaglandinas, la histamina y el neurotransmisor acetilcolina.

Vasodilatadores farmacológicos

Estos fármacos son empleados corrientemente para favorecer la vasodilatación. Estos medicamentos generalmente son administrados por los médicos para disminuir la presión arterial en pacientes hipertensos o con otras afecciones cardíacas semejantes

Las reacciones alérgicas

Las reacciones alérgicas tienen que ver con la reacción del sistema inmune frente a una sustancia extraña y la vasodilatación está principalmente provocada por los efectos de la histamina, que es inducida en estos casos por el sistema inmune

Enfermedades crónicas

Como la artritis reumatoide, el lupus y la enfermedad inflamatoria intestinal pueden presentar algunos problemas relacionados con la función de los vasos sanguíneos, incluyendo vasodilatación o defectos en esta

Entre otras de las cosas que afectan o que inducen la vasodilatación están la temperatura, la altitud, la edad y el peso.

Regular la temperatura

Cuando nos encontramos en lugares con altas temperaturas, por ejemplo en un parque en pleno verano, esto ocasiona que haya un mayor flujo de sangre hacia la piel, producto de la vasodilatación, para regular la temperatura corporal.

Altitud

La altitud también es importante, pues a mayor altitud, menor cantidad de oxígeno hay disponible para respirar, por lo que mayores cantidades de sangre deben ser entregadas a los órganos para que sus células reciban la cantidad de oxígeno necesaria para sus funciones normales; ahí es donde participa la vasodilatación.

Edad y peso

Con la edad, la función de los vasos sanguíneos suele disminuir, incluyendo la vasodilatación. Esto también es cierto para las personas con sobrepeso, donde los vasos sanguíneos son más “resistentes” a la vasodilatación, pudiendo provocar enfermedades cardíacas.

Función de la vasodilatación

Puesto que la vasodilatación tiene que ver con el aumento de la cantidad de sangre que es entregada a una región particular del cuerpo, este proceso cumple la función primordial del incrementar la cantidad de oxígeno y nutrientes que son entregados con la sangre en las zonas del cuerpo que las necesitan más y cuando la necesitan más.

Así mismo, la vasodilatación también funciona en la disminución de la presión sanguínea, evitando que el corazón se esfuerce demasiado para bombear la sangre hacia los distintos órganos.

Efectos de la vasodilatación

Cuando la vasodilatación ocurre durante el ejercicio, normalmente nuestro cuerpo tiene mecanismos compensatorios que provocan la vasoconstricción, es decir, disminución de la cantidad de sangre que se entrega, en los órganos viscerales, por ejemplo.

Por esta razón no siempre percibimos sus efectos, a menos que hagamos esfuerzos considerables. Sin embargo, dado que la vasodilatación tiene que ver con una disminución en la presión sanguínea, esta puede tener algunos efectos desagradables para nosotros, relacionados con la hipotensión:

  • Náuseas.
  • Mareos.
  • Debilidad.
  • Fatiga.
  • Visión borrosa.
  • Confusión.
  • Desmayos.

Tipos de vasodilatación

Hay dos tipos de vasodilatación:

  • La cutánea.
  • La periférica.

La vasodilatación cutánea tiene que ver con la dilatación de los vasos sanguíneos que transportan sangre por nuestra piel, lo que ocasiona un aumento en la irrigación de sangre en este extenso tejido, favoreciendo la transpiración y la regulación térmica interna.

La vasodilatación periférica, en cambio, es la dilatación de los vasos sanguíneos que irrigan nuestras extremidades, como por ejemplo los brazos y las piernas. Esta también puede favorecer la transpiración o sudoración para regular la temperatura corporal durante el ejercicio o puede ayudar a combatir infecciones rápidamente.

Referencias

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