Historia

Organización política y social de los teotihuacanos


La organización política y social de los teotihuacanos estaba estructurada con una fuerte jerarquía de clases en un pueblo multiétnico, gobernado por un estado altamente teocrático, conformado por varios miembros de las clases altas o élites de su sociedad.

El nombre de este pueblo viene de la enigmática ciudad prehispánica llamada Teotihuacán. Localizada al noreste semiárido del valle de México, fue la ciudad más grande, influyente y reverenciada de la era dorada de Mesoamérica.

La mayoría de la información sobre esta magnífica sociedad viene de los mexica (aztecas), que utilizaron la ciudad unos 600 años luego de su caída y de los posteriores textos del México colonial. Este pueblo alcanzó su esplendor entre el 200 a. C. y el 700 d. C.

También los arqueólogos han logrado desentrañar algunos misterios de esta civilización estudiando la arquitectura, la pintura, artefactos y objetos de cerámica dejados por los teotihuacanos.

Dominada por dos pirámides gigantescas y una avenida sagrada, la ciudad es evidencia de un ambicioso poderío político-militar y una organización social muy estricta, superada solo por civilizaciones antiguas como Roma y Egipto.

Los teotihuacanos fueron contemporáneos con la civilización temprana maya de mediados del primer milenio después de Cristo y, debatiblemente, existieron antes del establecimiento del poderío total de la civilización tolteca.

Este hecho hace a los arqueólogos e historiadores argumentar con teorías sobre las similitudes y paralelismos de la vida política y social de los teotihuacanos, con respecto al resto de las civilizaciones mesoamericanas posteriores.

Indiscutiblemente, los pueblos prehispánicos de Centroamérica siguieron el ejemplo (en mayor o menor escala) de la grandeza de la civilización teotihuacana, su organización y administración. 

Organización política de los teotihuacanos

Como se dijo al inicio, hasta ahora se cree que la sociedad fue gobernada por una administración estatal teocrática. En otras palabras, los líderes de esta civilización ejercían su poder no solo como cabezas de estado, sino también como líderes religiosos representantes de los dioses.

La evidencia arqueológica aún es muy vaga para asegurar con exactitud el sistema de gobierno de los teotihuacanos, pero los elementos que más dan peso a la teoría teocrática son los siguientes:

– La arquitectura de la ciudad y del complejo de pirámides construida en forma alineada con los puntos cardinales, que sugiere influencia religiosa y de culto a los astros.

– Pinturas en paredes y vasijas exponiendo mitos de creación, de pasajes al otro mundo, de rituales religiosos y sacrificios humanos.

– Las imágenes esculpidas de dioses, especialmente de la serpiente emplumada Quetzacoatl.

¿Reyes o élites a la cabeza?

Muchos arqueólogos afirman que, para haber construido una ciudad de tanta magnitud y haber controlado e influenciado tanto territorio y estados por todo el actual México hasta Guatemala y Honduras, se necesitaba de un liderazgo muy fuerte, determinado y con poderío militar considerable.

Aunque unos pocos consideran que Teotihuacán debió de haber tenido una monarquía poderosa como sistema político para lograr su grandiosidad, aún no hay evidencia arqueológica alguna de la existencia de reyes.

La teoría más aceptada es la del liderazgo compartido entre jefes de estado de igual o poder similar.

Esto haría de Teotihuacán una especie de república teocrática oligárquica, con líderes del estrato social élite a la cabeza de la sociedad: sacerdotes, jefes militares y otros representantes de etnias poderosas.

Esto pondría a Teotihuacán casi al nivel de asemejarse con la república romana, una civilización poderosa regida por una cámara de gobernantes.

Por otro lado, también se acepta decir que este poder compartido por las élites es semejante a un estado corporativo.

Según estudios de iconografía de la ciudad, existían al menos cuatro casas dominantes en la política teotihuacana, representadas por el coyote, la serpiente emplumada, el jaguar y el águila. Cada una estaba encargada de sectores específicos de la sociedad.

Organización social de los teotihuacanos

La estratificación social en clases fue una característica marcada en la civilización teotihuacana.

Las clases altas o élites antes mencionadas estaban en la cima de la estructura, y sus miembros eran los sacerdotes, jefes militares y líderes de casas o familias importantes y poderosas dentro del imperio.

La casta guerrera y militar era considerada uno de los grupos sociales más importantes y con mayores privilegios. Gozaban de la admiración y respeto tanto de las élites como de la plebe.

Aunque Teotihuacán no es considerado un pueblo belicoso por naturaleza, su poderío militar era considerable y equivalente solo a la grandiosidad de su sociedad. Más que conquistadores, eran asimiladores de otras culturas por conveniencia política, social y productiva.

Según murales y pinturas en cerámica, las clases medias y bajas estaban muy bien diferenciadas según su actividad productiva o profesión a través de la vestimenta. También estaban divididos por distritos en la ciudad según la importancia.

Las viviendas tipo apartamento eran construidas en diferentes dimensiones, dependiendo de la clase social. Podían habitar en un mismo apartamento varias familias del mismo estrato y de la misma profesión.

Otro aspecto de la estructura social teotihuacana era la concentración de etnias en distritos específicos, ya que la ciudad era visitada por muchos pueblos o tribus que podían establecerse en la urbe, aportando beneficios económicos a la prosperidad de la sociedad.

Uno de los grandes misterios que aún guarda esta magnífica ciudad antigua es la manera en la cual que el gobierno elitista teocrático mantuvo el control de una sociedad multiétnica estratificada, en cooperación constante, por más de 1500 años.

Relación entre gobernantes y pueblo

Se afirma que este sistema de gobierno de las élites logró prosperar porque cada integrante podía mantener a sectores específicos de la sociedad controlados y obedientes a través de varios métodos o estrategias.

La amenaza por la fuerza militar era la más usual y constante, pero iba de la mano con el adoctrinamiento religioso, cuya ideología difundía la sumisión del pueblo como la voluntad inequívoca de los dioses y la inescapable naturaleza de la vida.

Sin embargo, también se cree que un simple sentido de conciencia cívica y de virtud por ser un buen ciudadano pudo ser tan buen factor como los anteriores para mantener a la sociedad multiétnica teotihuacana conviviendo y progresando por muchos siglos.

Según historiadores, esta última razón tendría mucho más sentido bajo el contexto de la magnificencia y la larga duración de la civilización teotihuacana, y explicaría mucho mejor la ausencia de gobernantes egocéntricos y autoglorificados.

De acuerdo con esto, es aceptada la teoría de que la estabilidad de la civilización teotihuacana pudo haber estado basada más en el orgullo al sentido de ciudadanía, que en la dependencia por sumisión de las clases sociales medias y bajas hacia gobernantes dominantes o deidades intimidantes.

Referencias

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