Neuropsicología

Autismo atípico: síntomas, causas y tratamiento


El autismo atípico fue una categoría diagnóstica creada para incluir aquellos casos que tenían algunos síntomas de autismo, pero no los suficientes. De esta forma, no cumplen con las categorías diagnósticas necesarias para considerarlo con autismo, síndrome de Asperger u otra condición similar.

Son casos muy similares al autismo, pero que se inician más tarde de lo normal, con síntomas de autismo infrecuentes o subliminales. Esta afectación también se ha llamado trastorno generalizado del desarrollo no especificado. En los manuales diagnósticos actuales no existe, aunque varias personas recibieron este diagnóstico cuando eran pequeños.

Causas

Las causas del autismo atípico, al igual que las causas del autismo, se están investigando en la actualidad y aún queda mucho por saber.

Se han encontrado una gran variedad de causas diferentes y un elevado número de genes implicados. Probablemente la aparición del autismo dependa de un conjunto de factores más que de una causa concreta.

Así, parecen influir procesos en el desarrollo cerebral asociados con una mielinización excesiva o alteración en ciertas proteínas, generando un cableado neuronal incorrecto (como Cux1 y Kv1), o bien afectando al proceso de migración neuronal (proteína MDGA1), entre otros.

Hay pocos estudios que hablan específicamente de las causas del autismo atípico, (aunque las mismas también pueden provocar autismo clásico):

Esclerosis tuberosa

Parece ser que el riesgo de autismo clásico o atípico es entre 200 y 1000 veces mayor en pacientes con esta enfermedad que en la población general.

En un estudio publicado en 1997, se encontró una asociación entre la esclerosis tuberosa de los lóbulos temporales y el autismo atípico. La esclerosis tuberosa es una enfermedad genética poco habitual que produce tumores en el cerebro y lesiones generalizadas en la piel, corazón, riñones y ojos.

En concreto, el número de tumores cerebrales fue significativamente mayor en pacientes con autismo o autismo atípico que en aquellos que no tenían esos diagnósticos. Además, en casi todos los pacientes éstos se localizaban en los lóbulos temporales.

Alteraciones genéticas

En varios estudios se resalta la conexión entre las alteraciones del cromosoma 15 y el autismo clásico, atípico, y el retraso mental.

En concreto, con una duplicación de la región 15q11-q13. Además, parece ser que esta alteración se hereda por parte de la madre y no del padre (Cook et al., 1997).

Síntomas

Los síntomas del autismo atípico son similares a los del autismo, pero aparecen de manera más tardía en la vida, se presentan solo algunos pocos (menos de 6), o bien, pueden ser más inusuales. Algunos de los síntomas recogidos en los manuales diagnósticos son:

– Alteración de la interacción social. Es decir, apenas mantienen contacto ocular ni se sienten interesados por las personas. Esto no tiene nada que ver con la timidez, estando presente esta conducta incluso con familiares cercanos de manera continua.

– Tienen problemas en la comunicación no verbal. Esto se manifiesta en que son incapaces de adoptar expresiones faciales, gestuales y corporales adecuadas.

– Dificultades para establecer relaciones con otros compañeros.

– No presentan la tendencia espontánea normal de intentar compartir con los demás sus intereses, disfrutes y objetivos. Una señal es que no enseñan ni señalan los objetos que le interesan.

– No se observa una reciprocidad social ni emocional. Esto significa que no emiten respuestas, ni parecen comprender las emociones de los demás.

– Retraso o ausencia total en el lenguaje. Si el habla está preservada, tienen una alteración muy importante en la capacidad para comenzar o mantener una conversación con otros. Puede utilizar el lenguaje de manera estereotipada y repetitiva.

– No practica el juego espontáneo, simbólico o imitativo propio de otros niños.

– Posee unos patrones de comportamiento muy rígidos, e inflexibles. No soportan el cambio de rutina.

– Pueden mostrar una preocupación persistente y absorbente por ciertas partes de los objetos o algunos temas. Por ejemplo, pueden estar observando minuciosamente un objeto durante horas. Si otro intenta interrumpir su actividad, puede reaccionar con quejas y rabietas.

– Movimientos repetitivos y estereotipados como sacudir las manos o los dedos, o girarlos continuamente. Es muy habitual el “aleteo” de manos y el balanceo.

Problemas diagnósticos del autismo atípico

Es importante destacar que el diagnóstico debe ser realizado por un profesional de la salud mental, y es conveniente que no se “sobrediagnostiquen” casos.

Puede ser completamente normal que algunos de los síntomas que se han mencionado continuación aparezcan en los niños sanos. Esto no implicaría la existencia de autismo atípico u otras patologías necesariamente. Cada persona es diferente, y es normal que los patrones de desarrollo presenten gran variabilidad entre un niño y otro.

Actualmente, el autismo atípico no se suele diagnosticar como tal. Precisamente se eliminaron los tipos de autismo del DSM-IV porque se estaba abusando de este diagnóstico innecesariamente.

A aquellas personas que han sido diagnosticadas con autismo atípico en el pasado, se les recomienda una nueva evaluación de su condición. Es posible que actualmente no encajen con ninguna clasificación asociada al autismo.

Por otro lado, puede ocurrir también que si los síntomas de autismo atípico han sido más leves hayan sido ignorados en la niñez. Así, cuando son adultos se siguen manifestando y no han sido tratados.

En un estudio publicado en 2007, se comprobó que los pacientes diagnosticados con autismo típico antes de los 5 años siguen presentando diferencias importantes en el plano social cuando son adultos. (Billstedt, Gillberg, & Gillberg, 2007).

Lo mejor para obtener buena calidad de vida es que estos casos se diagnostiquen y se traten lo antes posible.

Tratamiento

Al parecer, no es tan importante la categoría diagnóstica en las formas de autismo para establecer un tratamiento. Esto es porque las formas de presentación del autismo pueden ser muy variadas en cada niño, siendo preferible hacer una intervención totalmente personalizada.

Esta intervención deberá realizarla un equipo de varios profesionales diferentes: psicólogos, neuropsicólogos, terapeutas ocupacionales, neurólogos, logopedas, educadores, etc. Para ello, una vez detectado el autismo atípico, lo ideal es examinar los síntomas que presenta el paciente en concreto para establecer una lista de objetivos.

Los objetivos deberán basarse en las conductas que se desean mejorar, como, por ejemplo, procurar que salude cada vez que llegue del colegio. Una vez establecidas las metas, el psicólogo establecerá junto con la familia la manera más adecuada de recompensar las conductas deseadas y extinguir las no deseadas.

Este es un resumen de lo que se haría en una terapia conductual, que resulta muy efectiva para estos niños.

Por otro lado, también es importante atender al desarrollo de la comunicación, el lenguaje y las relaciones sociales. Las actividades en la piscina con otros niños, la terapia con animales o la musicoterapia pueden ayudar notablemente.

A medida que el paciente crece, puede ser conveniente que comience una terapia que le ayude a trabajar las habilidades sociales.

Referencias

  1. American Psychiatric Association (1994). Diagnostic and statistical manual of mental disorders: DSM-IV. 4th ed. Washington (DC).
  2. Atypical Autism Symptoms: ICD Diagnostic Critera for Atypical Autism. (s.f.). Recuperado el 31 de diciembre de 2016, de mhreference: mhreference.org.
  3. Trastornos del desarrollo psicológico según CIE-10. (s.f.). Recuperado de psicomed.net.