Lengua y literatura

Motivo lírico: concepto, características y ejemplos


¿Qué es el motivo lírico?

El motivo lírico incluye las situaciones, ideas o emociones que despiertan la sensibilidad del poeta, y en torno a los que construye el poema. Son las experiencias significativas humanas expresadas en el poema. Estas experiencias significativas, que pueden convertirse en un motivo lírico, son de una naturaleza sumamente variada y extensa.

Por ejemplo, pueden ser el amor de una madre por sus hijos, el sentimiento de soledad, la remembranza de los años de juventud, la angustia por estar lejos del hogar, el dolor por la ausencia de un ser querido, entre otras. En general, el motivo lírico es uno de los aspectos sobre los que se asienta el género lírico.

Este último tiene como principal propósito transmitir los sentimientos o sensaciones de un autor con respecto a una persona u objeto. Regularmente, la expresión el género lírico es el poema. A su vez, este se expresa de manera habitual en verso, aunque también existen poemas en prosa (prosa lírica). En ambos casos siempre está presente un motivo lírico.

Características del motivo lírico

Idea, situación o sentimiento

El motivo lírico es una idea, situación o un sentimiento que inspira el poema y que se ve reflejado en este. Para el hablante lírico, este objeto (o sujeto o evento) está cargado de significaciones personales.

Se expresa la subjetividad del autor

A través de este —como es característico del género— se expresa la subjetividad del poeta. Para describirlo, usualmente se utilizan sustantivos abstractos como tristeza, añoranza, goce, felicidad, entre otros.

Impulso interior

Por otro lado, un motivo lírico difiere de un motivo narrativo. En la narración, una determinada situación (o motivo) precipita los acontecimientos. Por su parte, en la poesía es un impulso interior lo que desencadena la obra.

Así pues, se entiende como motivo lírico las situaciones significativas que no están centradas necesariamente en el desarrollo de una acción, sino que se transforman en vivencias para el alma.

Ejemplos

Muerte

En el siguiente poema de Miguel Hernández, titulado “Un carnívoro cuchillo”, se puede apreciar que el motivo lírico es la muerte.

A través del uso de metáforas (entre estas la que compara la muerte con un cuchillo “de ala dulce y homicida”), el autor hace alusión a la amenaza siempre presente del fin de la vida.

“Un carnívoro cuchillo
de ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo
alrededor de mi vida.

Rayo de metal crispado
fulgentemente caído,
picotea mi costado
y hace en él un triste nido.

Mi sien, florido balcón
de mis edades tempranas,
negra está, y mi corazón,
y mi corazón con canas.

Tal es la mala virtud
del rayo que me rodea,
que voy a mi juventud
como la luna a mi aldea.

Recojo con las pestañas
sal del alma y sal del ojo
y flores de telarañas
de mis tristezas recojo.

¿A dónde iré que no vaya
mi perdición a buscar?
Tu destino es de la playa
y mi vocación del mar.

Descansar de esta labor
de huracán, amor o infierno
no es posible, y el dolor
me hará a mi pesar eterno.

Pero al fin podré vencerte,
ave y rayo secular,
corazón, que de la muerte
nadie ha de hacerme dudar.

Sigue, pues, sigue cuchillo,
volando, hiriendo. Algún día
se pondrá el tiempo amarillo
sobre mi fotografía”.

Hipocresía

A continuación, el poema de Sor Juana Inés de la Cruz tiene como motivo lírico la hipocresía de los hombres con respecto al comportamiento de las mujeres.

“Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia,
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que falta de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?…”

El juego de la vida

El poema “Ajedrez” de Jorge Luis Borges parece tener como motivo lírico las luchas constantes que deben enfrentarse a lo largo de la vida. Además, hace alusión a la mano de un jugador (Dios) que “gobierna su destino”.

“En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?”

Diferencias entre motivo lírico y temple de ánimo

Ambos, temple de ánimo y motivo lírico, forman parte de la estructura del género lírico. El primero es la disposición anímica del hablante lírico, mientras que el segundo es aquello que genera ese estado de ánimo.

Además, otra diferencia importante entre estos dos términos es que un temple de ánimo puede cambiar a lo largo de un poema. En cambio, el motivo lírico suele ser el mismo a lo largo de la obra.